Indulgencia Plenaria Año Sacerdotal
¡ATENCIÓN!
Este primer jueves de mes, en toda la Iglesia, y también el sábado en nuestra Prelatura, los fieles pueden ganar la Indulgencia Plenaria concedida por el Papa en el presente Año Sacerdotal.
CONDICIONES:
Todos los fieles:
-Estar realmente arrepentidos,
-y recibir el sacramento de la Penitencia,
-y asistir a Misa con devoción,
-y ofrecer oraciones y cualquier obra buena a Jesucristo por los sacerdotes, para que los santifique
-y orar por las intenciones del Papa.
Ancianos, Enfermos e impedidos:
-Rezar oraciones por la santificación de los sacerdotes,
-y ofrecer con confianza a Dios, por medio de María, Reina de los Apóstoles, sus enfermedades y las molestias de su vida;
-con el espíritu desprendido de cualquier pecado
-y con la intención de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres acostumbradas condiciones (confesar, comulgar, orar por el Papa), en su casa o donde se encuentren a causa de su impedimento.
Lc 2,41-52
Sus padres iban cada año a Jerusalén, por la fiesta de Pascua.
Cuando tuvo doce años, subieron, según la costumbre de la fiesta; mas a su regreso, cumplidos los días, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Pensando que Él estaba en la caravana, hicieron una jornada de camino, y lo buscaron entre los parientes y conocidos. Como no lo hallaron, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y, al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos e interrogándolos; y todos los que lo oían, estaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo (sus padres) quedaron admirados y le dijo su madre: “Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? Tu padre y yo, te estábamos buscando con angustia”. Les respondió: “¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que conviene que Yo esté en la casa de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron las palabras que les habló.
Y bajó con ellos y volvió a Nazaret, y estaba sometido a ellos, y su madre conservaba todas estas palabras (repasándolas) en su corazón.
Y Jesús crecía en sabiduría, como en estatura, y en favor ante Dios y ante los hombres.
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Comentario al evangelio de este domingo de la Sagrada Familia,
redactado por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, obispo de Huesca y de Jaca, arzobispo electo de Oviedo.
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El evangelio de este domingo navideño nos sitúa ante una escena de la Sagrada Familia. José discreto, Jesús en las cosas de su Padre y María guardando lo que entiende o no entiende en Dios dentro de su corazón. Dios no es un dios solitario, que se aburre en su sillón de nubes pescando con un mando a distancia algo en lo que entretenerse sin más. Leer más…

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, y a todos vosotros, hombres y mujeres a quien Dios ama «Lux fulgebit hodie super nos, quia natus est nobis Dominus. Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor» (Misal Romano, Natividad del Señor, Misa de la aurora, Antífona de entrada).
La liturgia de la Misa de la aurora nos ha recordado que la noche ya pasó, el día está avanzado; la luz que proviene de la gruta de Belén resplandece sobre nosotros.
Pero la Biblia y la Liturgia no nos hablan de la luz natural, sino de una luz diferente, especial, de algún modo proyectada y orientada hacia un «nosotros», el mismo «nosotros» por el que el Niño de Belén «ha nacido». Este «nosotros» es la Iglesia, la gran familia universal de los creyentes en Cristo, que han aguardado con esperanza el nuevo nacimiento del Salvador, y hoy celebran en el misterio la perenne actualidad de este acontecimiento. Leer más…
Queridos hermanos y hermanas, «un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» (Is 9,5). Lo que, mirando desde lejos hacia el futuro, dice Isaías a Israel como consuelo en su angustia y oscuridad, el Ángel, del que emana una nube de luz, lo anuncia a los pastores como ya presente: «Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor» (Lc 2,11). El Señor está presente. Desde este momento, Dios es realmente un «Dios con nosotros». Ya no es el Dios lejano que, mediante la creación y a través de la conciencia, se puede intuir en cierto modo desde lejos. Él ha entrado en el mundo. Es quien está a nuestro lado. Cristo resucitado lo dijo a los suyos, nos lo dice a nosotros: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). Por vosotros ha nacido el Salvador: lo que el Ángel anunció a los pastores, Dios nos lo vuelve a decir ahora por medio del Evangelio y de sus mensajeros.
Ésta es una noticia que no puede dejarnos indiferentes. Si es verdadera, todo cambia. Si es cierta, también me afecta a mí. Y, entonces, también yo debo decir como los pastores: Vayamos, quiero ir derecho a Belén y ver la Palabra que ha sucedido allí. El Evangelio no nos narra la historia de los pastores sin motivo. Ellos nos enseñan cómo responder de manera justa al mensaje que se dirige también a nosotros. ¿Qué nos dicen, pues, estos primeros testigos de la encarnación de Dios? Leer más…
La misma mujer ya lo había intentado el año pasado, el final de la Misa del Gallo
(BBC / CCSG) El papa Benedicto XVI pidió al mundo que renuncie a la violencia luego del violento episodio de la misa de Nochebuena, cuando una mujer calificada de “inestable” se le abalanzó y lo arrastró al suelo.
El pontífice, de 82 años de edad, no mostró signos de estar afectado por el episodio, el cual ha generado preocupación por su seguridad.
En su tradicional mensaje Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) emitido desde el balcón central de la basílica de San Pedro, en El Vaticano, Benedicto XVI dijo que la iglesia es una “fuente de unidad” para muchas personas en el mundo y pidió a los que viven en zonas en conflicto que trabajen por la convivencia pacífica.
Luego deseó “Feliz Navidad” en 65 idiomas, entre ellos español y guaraní. Leer más…
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 23 de diciembre de 2009 (ZENIT / CCSG).- Ofrecemos a continuación las palabras del Papa hoy, durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro con los peregrinos procedentes de todo el mundo.
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Queridos hermanos y hermanas,
con la Novena de Navidad que estamos celebrando en estos días, la Iglesia nos invita a vivir de modo intenso y profundo la preparación del Nacimiento del Salvador, ya inminente. El deseo, que todos llevamos en el corazón, es que la próxima fiesta de Navidad nos de, en medio de la actividad frenética de nuestros días, serena y profunda alegría para hacernos tocar con la mano la bondad de nuestro Dios e infundirnos nuevos ánimos. Leer más…










