La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

En agosto llegan las Oblatas de Cristo Sacerdote a fundar un monasterio en Moyobamba

IMG_0316(PADRE NUESTRO/ ARCHIDIÓCESIS DE TOLEDO) ¿Por qué van unas monjas de clausura a la misión? Responde una de las hermanas:

Podría contestar a esta pregunta con la respuesta que me dieron a mí hace ya bastantes años cuando acudí por primera vez a un locutorio de HH. Oblatas, enviada por un sacerdote que pensó me vendría bien conocerlas, aunque yo estaba muy ‘convencida’ de que tenía vocación de misionera. En el curso de la conversación con aquella «monja» desconocida entonces para mí –y que era nada menos que Nuestra querida Madre Fundadora– yo le iba diciendo cómo me llenaba de pena el ver tantas personas que no conocían a Dios arrastrando sus vidas sin sentido, y cómo mi corazón ardía en deseos de llevarles la Luz de Cristo que había colmado la mía de plenitud y alegría, etc. Mediante la misteriosa, pero real comunión, que se iba estableciendo entre nosotras, yo percibía que ese corazón que latía detrás de aquellos ojillos vivos y penetrantes que me miraban a través de la doble reja, comprendía lo que palpitaba en el mío, porque estaba animado de aquel mismo deseo que era el de Cristo y abierto al horizonte inmenso de la Iglesia. Seguí diciéndole que la oración me parecía fundamental, valoraba mucho su vida… Yo ya había oído lo de santa Teresita, que quería ser el corazón en la Iglesia, pero desde luego, yo me sentía llamada a ser brazos y manos, ¡con todo lo que había que hacer!, ¡con tantas personas que todavía no conocían a Cristo! ¿Como esconderse? Al final, ella me lanzó estas palabras: Esos deseo apostólicos están muy bien, pero no olvide lo que dice el Concilio: «La vida contemplativa mantiene siempre un puesto eminente en el Cuerpo místico de Cristo, en el que no todos los miembros desempeñan la misma función, por mucho que urja la necesidad del apostolado activo». Y añadió algo sobre la misteriosa fecundidad apostólica de esta vida.

Aquellas palabras fueron como el gusanito que se fue comiendo calladamente la manzana de mis resistencias, y esquemas de eficacia… El Señor me hizo entender que Él había estado oculto y calladito en Nazaret ¡30 años!, y que al final había redimido al mundo muriendo en una Cruz. Comprendí que lo que salva al mundo es entregar la vida por, con y en Él, y que la oración no es tanto presentarle a Dios una lista de «peticiones» cuanto dejarse invadir y contagiar por su Amor hacia cada persona, Amor que nos capacita como a Él, para «cargar» con lo de otros, comulgar con sus padecimientos y vencer el mal a fuerza de Bien. Pero queda otro aspecto a subrayar, para contestar la pregunta del principio; y es que sin la vida contemplativa, la Iglesia no está completa: «La vida contemplativa pertenece a la plenitud de presencia de la Iglesia. Por ello es necesario establecerla en todas las Iglesias nuevas» (AG, 18).

Cuando la semilla del Evangelio es sembrada en una tierra nueva y va germinando, creciendo… necesita una estructura –jerarquía–, poco a poco van brotando las ramas, las flores… es decir los diversos carismas y ministerios que hacen presente a Cristo; pero hay un elemento que no se ve y sin el cual el árbol no viviría: la savia que circula por todas sus ramas. Eso es la vida contemplativa; esa savia que conduce la Vida, una Vida que no es suya, pero que en el Plan de Dios ha de pasar por ella. Unos miembros hacen presente a Cristo Buen Pastor, otros a Cristo curando, enseñando… pero hace falta que otros hagan presente a Cristo que se aparta del trato de las criaturas y sube al monte a orar, a estar a solas con su Padre, a derramar su Corazón en Él, a «disfrutar» de su ser de Hijo.

Ahora vamos a la misión de Moyobamba, llamadas por la Iglesia, que a través de sus Pastores nos han manifestado la Voluntad de Dios. No sería «necesario » ir para llegar hasta allí, ya que la oración no tiene fronteras y sabemos que alcanza hasta el último confín de la tierra, pero la presencia «física» de unas hermanas consagradas a orar y entregar sus vidas por los sacerdotes y la Iglesia, vendrá a completar y a hacer presente toda la hermosura y belleza del Cuerpo Místico de Cristo, a hacer mas tangible y palpable el amor maternal de la Iglesia por sus sacerdotes y a ser signo y recuerdo para todos de la primacía del Amor.

8 Responses to En agosto llegan las Oblatas de Cristo Sacerdote a fundar un monasterio en Moyobamba

  1. andrea consuelo 19 de agosto de 2010 a las 3:00 PM

    hola soy andrea los saludo del Ecuador y desearles muchas felisitasiones a ustedes por su dias en el conventoy por su larga lavor para decirles como se puede hacer para poder entrar a un seminario para hacer monja

  2. lore 18 de agosto de 2009 a las 7:59 PM

    Oblación
    Tras las rejas, alejada para siempre de la vida del mundo,
    se observa una figura silenciosa y quieta;
    mediante recio juramento sostiene perpetuos votos,
    le palpita sin embargo ebrio de gozo el corazón.

    Resulta para las gentes locura asociar celda con vida,
    encierro con dicha, privación con júbilo.
    El abandono, sin mesura; la renuncia sin mérito,
    el dolor sin mancha; el olvido sin pena.

    Es que el siglo ignora lo que el amor provoca,
    no sabe en verdad de Quién se trata.
    Algo ha escuchado de Cruz muy dolorosa,
    de Sangre redentora y de una muerte con Sentido.

    Se aleja la oblata, internándose en el claustro,
    leves los pasos, muy intensa la mirada.
    Va hacia el coro dejando como rastro de flores,
    provoca una cierta brisa, inunda de gracia.
    Es lo que Su amor provoca.

  3. vicente 17 de agosto de 2009 a las 2:24 PM

    Que bendición del Cielo, Dios quiera que surjan muchas voaciones y que en nuestra arquidiocesis de Santa Fe, podamos tener la gracias de contar con una nueva fundación o porque no en toda Argentina.
    Veia la nota, la oración traspasa todas las fronteras, la presencia fisica es como aquellos soldados que se adentran en el Campo de batalla para permitir el paso del Rey, y asi son las religiosas van a un lugar a sembrar a traves del sacrificio, la propia inmolación, el trabajo, van a sembrar el Reino, a esforzace por los misioneros, a darse como victimas por la Iglesia universal, Dios, Nuestro Señor sacará muchos frutos de esta nueva fundación.
    Bendiciones.

  4. Carolina Acuña 14 de agosto de 2009 a las 12:48 PM

    hace 3 meses estuve de paseo por España y en Madrid fui a visitar a las hermanasOblatas porque una amiga va a entrar con ellas en poco. Me conmovio el recogimiento del lugar y el silencio del convento. Se oía algunos pajaritos y sentia la presencia de Dios.Conocí a la Madre Maria Pilar y la hermana vicaria que me dieron mucha paz y su alegria muy distinta a la que vivimos aquí afuera. Yo tambien doy gracias a Dios por haberlas conocido y que estén tan cerquita!
    Buenos Aires, 14 de agosto de 2009

  5. H.S.del C. 13 de agosto de 2009 a las 2:40 PM

    Alabado sea el Señor!
    Quiera llamar a muchas almas generosas y sedientas de sólo Él. Para servirle en el gozo de la Oblación y el silencio: “pro eis et pro Ecclesia”.
    Y quiera también, bendecir pronto a la Argentina con un Monasterio de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.

  6. Mario Rovetto 11 de agosto de 2009 a las 9:29 PM

    Una bendición el espíritu de Oblación y sacrificio. Dios bendiga a las Hnas. de Cristo Sacerdote.

  7. Pingback: Vida de Clausura « Hesiquía

  8. Allison Katherine Palomino Figueroa 10 de julio de 2009 a las 1:32 PM

    Ha sido una gran noticia que las Hnas. Oblatas vengan a fundar ya al Perú, aunque hubiera deseado que fuera en la Diócesis de Lurín (en Lima), ello no quita el gozo que siento al saber que almas tan entregadas a Dios vengan a transmitir y compartir la paz y el amor recibido Dios.

    Yo tuve la gracia de conocerla en Madrid hace dos años, en especial a Madre Pilar a quien considero como una madre espiritual porque el entablar conversaciones con ella era como el monte Tabor, se estaba muy agusto ya que nuestra conversación giraba en torno a Jesucristo y el hablar de quien se ama siempre produce felicidad.

    Recuerdo una noche en que hablábamos y era tal la manera en que disfrutabamos hablar del amado que ella no oyó las campanas de las completas que nos quedamos muy a gusto compartiendo de Jesucristo.

    Dámos gracias a Dios porque es muy bueno, porque su amor no tiene medida.

    Villa El Salvador, 10 de julio, 2009

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