UNA VISITA GRATIFICANTE
(Padre nuestro/CCSG) Mons. Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo y Primado de España, ha visitado durante diez días la Prelatura de Moyobamba y la diócesis de Lurín, en Perú. A su regreso explica a sus diocesanos que ha sido una visita gratificante y dice que se siente «orgulloso» por los sacerdotes y laicos toledanos que prestan allí sus sevicios, «aunque no sean noticia como otros que están por el mundo».
También constata que «está bien gastado y empleado cuanto desde Toledo enviáis a esos proyectos. Nada se despilfarra y todo se aprovecha en bien de los más desfavorecidos».
A continuación, las palabras del Arzobispo de Toledo (España)
UNA VISITA GRATIFICANTE
Les hablo de un viaje a Perú para visitar la Misión Diocesana en Lurín (Lima) y la Prelatura de Moyobamba, en la selva peruana, con la que Toledo tiene la encomienda de la Santa Sede de apoyar su andadura como futura Diócesis.
Me ha acompañado el vicario de La Mancha y párroco de Villacañas, que se ocupa de la buena comunicación y seguimiento de los sacerdotes toledanos que trabajan en esas Iglesias.
Seguro que el Cardenal Cañizares, el Obispo auxiliar, don Carmelo Borobia, y otros muchos sacerdotes y seglares os han hablado de esta apertura misionera de nuestra Diócesis, que nos da vitalidad y ganas profundas de no quedarnos en nuestro pequeño espacio, como invitaba hace ya muchos años Don Marcelo con su amplia visión de Iglesia.
Considero una gracia de Dios que estemos preocupados no sólo de lo que nos acontece aquí, sino que la Iglesia es grande y estar en las cosas grandes de la fe evita fantasmas de problemas tantas veces ficticios de esta España y esta Europa plegadas en sí mismas y sin conocer a Dios.
Estoy con el corazón agradecido por lo que nuestros hermanos sacerdotes y algunos fieles laicos, junto con unas maravillosas religiosas, están realizando en Moyobamba y Lurín.
Este es el nombre de una joven Diócesis, nacida en el sur de Lima, con territorio no muy extenso, pero con una población de más de dos millones de personas. El terrible contraste entre las condiciones económicas, sociales y de servicios en que vive la gente y las ganas de luchar por salir adelante, de vivir la fe con sencillez y disponibilidad, de celebrar la fe y vivir la caridad de los fieles de las tres parroquias que he visitado en Lurín, necesariamente asombra.
¡Cuántas veces he recordado la tibieza de nuestra vivencia de la fe, el desinterés por fortalecerla dándola, la dedicación a la tarea eclesial, viendo los ojos maravillosos de los niños que saludan a los sacerdotes, el agradecimiento por los proyectos que allí llevan adelante nuestros sacerdotes! Está bien gastado y empleado cuanto desde Toledo enviáis a esos proyectos. Os digo que nada se despilfarra y que todo se aprovecha en bien de los más desfavorecidos.
Quiero dar, por ello, las gracias a tantas instituciones autonómicas, provinciales y locales, y a instituciones privadas o simplemente personas concretas. Vuestra ayuda es muy valiosa.
La misma gratísima impresión he sentido en la Prelatura de Moyabamba, donde el Obispo prelado, nuestro paisano monseñor Rafael Escudero, con los fieles laicos, los misioneros también laicos, las religiosas y los sacerdotes, se esfuerzan en sacar adelante una Iglesia, poniendo las bases para que el Reino de Dios, el Evangelio de Jesucristo, la Iglesia en definitiva, pueda estar en condiciones de salvar a hombres y mujeres, y dar sentido a sus vidas ofreciéndoles la gracia, los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, y una manera nueva de vivir compartiendo y preocupándose de veras de los más pobres, aunque con la sensación de no llegar a todo.
¿Os imagináis lo que es adentrarse en la selva hasta los pobladitos más pequeños –los que son accesibles– para encontrarse con cristianos que les esperan agradecidos para hablarles de Dios, celebrar los sacramentos con una unción que para nosotros quisiéramos? Son horas y horas de caminar nuestros sacerdotes; horas de acoger a los responsables para formarlos y afronten el problema de las sectas, para ver cómo mejorar las condiciones de vida y de instrucción de sus hijos. Serían páginas y páginas dedicadas a narrar cuanto allí se hace. Yo estoy orgulloso de estos toledanos, aunque no sean noticia como otros que están por el mundo.
Ha sido muy grato ver cómo se trabaja en esas parroquias, de una manera global, sin reduccionismos «espiritualistas» ni desarrollando una simple acción social, que olvide el misterio de Jesucristo y de su corazón que ama a la humanidad necesitada siempre de su misericordia, su perdón y la gracia del Espíritu Santo, que es quien hace posible la Iglesia del Señor y la presencia de Jesucristo. ¿Será casualidad que en Moyobamba hayan querido muy pronto que comience una comunidad de vida contemplativa, las HH. Oblatas de Cristo Sacerdote?
✠ BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA
Arzobispo de Toledo, Primado de España





















