La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Evangelio del domingo 22 de Diciembre de 2013; 4º de Adviento


Mateo 1,18-24

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”.
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Evangelista Mateo nos muestra la figura de San José ante el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Él acoge a María y con ella nos ofrecen a Jesús como el “Dios- con- nosotros” para que nosotros lo acojamos en la fe y por el amor demos testimonio de la llegada de su reino.

«El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: Estando María, su madre, desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo».

El evangelista afirma que María estaba «desposada con José». La naturaleza de este desposorio es virginal, pues estaba desposada “antes de vivir juntos”. María, si bien ya estaba desposada con José, permanecerá virgen, porque el niño, concebido en su seno desde la anunciación, había sido concebido “por obra del Espíritu Santo”.

El matrimonio de José con María es el fundamento jurídico de la paternidad de José. Es para asegurar la protección paterna a Jesús por lo que Dios elige a José como esposo de María. Se sigue de esto que la paternidad de José pasa a través del matrimonio con María, a través de la familia.

El evangelio, aun afirmando claramente que Jesús ha sido concebido por obra del Espíritu Santo y que en aquel matrimonio se ha conservado la virginidad, llama a José esposo de María y a María esposa de José.

Respondiendo al claro designio de Dios, María con el paso de los días y de las semanas se manifiesta ante la gente y ante José como la que «esperaba un hijo», como aquella que debe dar a luz y lleva consigo el misterio de la maternidad.

A la vista de esto «José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió separarse de ella en secreto», pues no sabía cómo comportarse ante la sorprendente maternidad de María. Ciertamente buscaba una respuesta a la inquietante pregunta, pero, sobre todo, buscaba una salida a aquella situación tan difícil para él.

«Pero, apenas había tomado esta decisión, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David, no temas aceptar  a María por esposa, pues la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”».

Estas palabras explican el misterio de la esposa de José: María es virgen en su maternidad. En ella el Hijo de Dios asume un cuerpo humano y viene a ser el Hijo del hombre. El ángel introduce a José en el misterio de la maternidad de María. La que según la ley es su esposa, permaneciendo virgen, se ha convertido en madre por obra del Espíritu Santo. Y cuando el Hijo, llevado en el seno por María, venga al mundo, recibirá el nombre de Jesús. Era éste un nombre conocido entre los israelitas y, a veces, se ponía a los hijos. En este caso, sin embargo, se trata del Hijo que, según la promesa divina, cumplirá plenamente el significado de este nombre: Jesús, que significa, Dios salva.

El ángel se dirige a José como al esposo de María, aquel que, a su debido tiempo, tendrá que imponer ese nombre al Hijo que nacerá de la Virgen, desposada con él. El ángel se dirige a José confiándole la tarea de un padre terreno respecto al Hijo de María.

José sabe que Jesús no ha nacido de su carne y sangre, porque a él, preocupado por el origen de la gravidez de ella, se le ha dicho: “viene del Espíritu Santo”. Y, no obstante, tiene sobre Jesús la autoridad paterna, por eso se le ordena poner el nombre al niño. Finalmente, aun la misma Virgen María, plenamente consciente de no haber concebido a Cristo por medio de la unión conyugal con él, llama a José padre de Cristo.

Comenta San Agustín: “A raíz de aquel matrimonio fiel ambos merecieron ser llamados padres de Cristo; no sólo aquella madre, sino también aquel padre, del mismo modo que era esposo de su madre, ambos por medio de la mente, no de la carne… En los padres de Cristo se han cumplido todos los bienes del matrimonio: la prole, la fidelidad y el sacramento. Conocemos la prole, que es el mismo Señor Jesús; la fidelidad, porque no existe adulterio; el sacramento, porque no hay divorcio”.

También el amor de José, como hombre, ha sido regenerado por el Espíritu Santo. El amor de Dios, que ha sido derramado en el corazón humano por medio del Espíritu Santo configura de modo perfecto el amor humano, lo sana y lo fortalece. Este amor de Dios forma también el amor de los esposos, elevando y profundizando todo lo que tiene humanamente digno y bello: la capacidad  de abandonarse al otro, la posibilidad de alianza entre las personas y de la comunión auténtica a ejemplo del mismo Dios.

¡Cuántas enseñanzas se derivan de todo esto para la familia cristiana! Es en la sagrada Familia, donde todas las familias cristianas deben mirarse, porque por un misterioso designio de Dios, en ella vivió escondido largos años el Hijo de Dios: es pues el prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas.

«Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor, y recibió a María como esposa». El la tomó en todo el misterio de su maternidad; la tomó junto con el Hijo que llegaría al mundo por obra del Espíritu Santo, demostrando una gran disponibilidad de voluntad. Feliz porque ha creído, a José se le puede aplicar la bienaventuranza de los creyentes, porque él respondió afirmativamente a la Palabra de Dios, cuando le fue transmitida en aquel momento decisivo. José “hizo lo que le había mandado el ángel del Señor, y recibió a María como. Lo que él hizo es genuina “obediencia de la fe“. Y este primer hacer es el comienzo del camino de fe obediente y silenciosa de José. El silencio de José posee una especial elocuencia, la elocuencia de hacer simple y sencillamente la voluntad del Dios.

El Concilio Vaticano II dice al respecto: «Cuando Dios revela hay que prestarle “la obediencia de la fe”, por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios, prestando a Dios revelador el homenaje del entendimiento y de la voluntad y asintiendo voluntariamente a la revelación hecha por él».

San José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia,

Dice el Papa león XIII: “Que en todos crezca la devoción al Patrono de la Iglesia universal y el amor al Redentor, al que él sirvió ejemplarmente. De este modo, todo el pueblo cristiano no sólo recurrirá con mayor fervor a san José e invocará confiado su patrocinio, sino que tendrá siempre presente ante sus ojos su humilde y maduro modo de servir, así como de participar en la economía de la salvación”.

Una respuesta a “Evangelio del domingo 22 de Diciembre de 2013; 4º de Adviento

  1. clementina 22 \22\UTC diciembre \22\UTC 2013 en 8:24 PM

    Tengo 70 años de edad, y cuando leo todo lo relacionado con la navidad, vuelvo a vivir mi niñez y siento mucha nostalgia, pues hacia parte del coro navideño en la iglesia del barrio, sobre todo cuando escucho los villancicos que siguen siendo los mismos. Viva el Niño Dios!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.864 seguidores

%d personas les gusta esto: