La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

La Voz del Cielo nº 45


La voz del cielo Agosto 2014

Programa de Actualización. Educación en Virtudes. del 29 de Agosto al 1 de Setiembre


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Evangelio para niños del Domingo XVIII del T.O. 4 de Agosto de 2013


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Videocatequesis: lecturas del domingo 4 de agosto de 2013; 18º del Tiempo Ordinario


VIDEO

TEXTO

Evangelio del domingo 4 de agosto de 2013, 18º del Tiempo Ordinario


Lucas 12, 13-21

Uno de la multitud le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”.

Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?”. Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas”.

Les dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha’. Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?’.

Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios”.

COMENTARIO

por monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado de Moyobamba

Jesús denuncia un gravísimo peligro que llevamos dentro de nosotros: la avaricia, origen de injusticias, odios, intrigas, pleitos, discordias y escándalos. Ante las riquezas, aún las legítimas, podemos olvidarnos fácilmente que fuimos creados para la eternidad.

“Uno de la multitud le dijo: ‘Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia’”.

Contemplamos al Señor atendiendo, en medio de sus ocupaciones, a las personas que se acercaban a Él, dispuesto a escuchar y responder.

Entre los judíos, el primogénito tenía doble parte que cada uno de los hermanos en la herencia del padre y de la madre, él era el que debía liquidar los bienes y dar su parte a los demás hermanos; cuando surgían problemas los rabinos eran los que hacían justicia; como este hombre juzga a Jesús como rabino y reconoce su autoridad, a él acude para que le haga justicia. Leer más de esta entrada

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