La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Obispo prelado

EVANGELIO DEL DOMINGO 25º Ordinario, 21 de septiembre de 2014


Mateo 20,1-16a

Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: ‘Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: ‘¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?’. Ellos les respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Entonces les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’. Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros’. Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: ‘Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada’. El propietario respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?’. Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola»: Con la parábola de los trabajadores de la viña se completa la enseñanza de Jesús acerca de la recompensa que reciben los que han dejado todo para seguirle.

El Pueblo de Dios está representado en los obreros de la viña, de los que habla el Evangelio de Mateo: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario, que al amanecer salió  a contratar trabajadores  para su viña. Después de contratar a los trabajadores por un denario al día, los mandó a su viña».

La parábola evangélica despliega ante nuestra mirada la inmensidad de la viña del Señor y la multitud de personas, hombres y mujeres, que son llamadas por Él y enviadas para que tengan trabajo en ella. La viña es el mundo entero, que debe ser transformado según el designio divino en vista de la venida definitiva del Reino de Dios, es el pueblo escogido, es el lugar de la Alianza. Y el Señor quiere introducirnos en su hacienda, en su gozo, en su alegría. Leer más de esta entrada

Conferencia Episcopal Peruana: se pronuncia ante Proceso Electoral 2014


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Conferencia Episcopal Peruana

 

MENSAJE POR PROCESO ELECTORAL 2014

 

1. ¿POR QUÉ UNA REFLEXIÓN NUESTRA EN ESTOS MOMENTOS?

Dos millones de jóvenes participarán por primera vez de un proceso electoral el 5 de octubre. 21 millones de peruanos elegiremos entre los más de 100 mil candidatos a cerca de 13 mil autoridades en todo el país, para que gobiernen en los próximos cuatro años nuestros distritos, provincias y regiones.

Este proceso electoral es clave y decisivo para consolidar la institucionalidad que permita una democracia madura y sostenible. A pesar de ello, percibimos en nuestras comunidades una desconfianza e insatisfacción ante algunos políticos y frente a la política en general.

Nos preocupa seriamente el escenario electoral en un contexto social con graves signos de corrupción, expresado en el alto número de candidatos cuyos antecedentes morales han dado lugar incluso a denuncias y sentencias penales. Mayor preocupación aún genera el intento de sectores vinculados al narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la trata de personas y otras actividades ilegales por colocar a gente muy ligada a ellos como autoridades locales, provinciales y regionales. Es inaceptable que se haya llegado al extremo de la eliminación física de los adversarios políticos.

2. SOLO LA POLÍTICA CON SENTIDO ÉTICO ES DIGNA DE CRÉDITO

El Papa Francisco llama a los cristianos a tomar en serio este servicio. “La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común” (Evangeliigaudium 205).

Jesús nos dice: “Los jefes de las naciones ejercen su dominio sobre ellas, y los que tienen autoridad reciben el nombre de benefactores. Pero ustedes no procedan de esta manera. Entre ustedes, el más importante sea como el menor, y el que manda como el que sirve” (Lc 22,24-26). Así nos enseña que el servicio a los demás, especialmente a los más débiles y necesitados, es un don y no el dominio y el aprovechamiento de los demás con fines propios en el ejercicio del poder de gobernar dado por la comunidad.

Por eso el Papa Francisco pide a Dios “que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres” (Evangeliigaudium 205).

3. PROPONEMOS CRITERIOS PARA UN VOTO CONSCIENTE Y RESPONSABLE

3.1. Luchar contra la corrupción

Mediante el voto debemos expresar qué tipo de representantes queremos, y sancionar (negándoles nuestro voto) a quienes defraudaron nuestras expectativas, ya sea porque no cumplieron lo ofrecido, porque demostraron ser corruptos, o porque solamente se preocuparon por sus propios intereses. Hay entre nosotros una expresión que es inaceptable: “No importa que robe, con tal que haga obras”. Ese dicho sólo perpetúa la corrupción en el país y la injusta distribución de los bienes.

3.2. Conocer las necesidades de las personas

Un criterio importante para un cristiano a la hora de definir su voto es no olvidarse de los pobres (Gal 2,10). El Papa Francisco nos recuerda “que no debe faltar jamás: la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha”(Evangeliigaudium 195). La tarea política debe priorizar, por tanto, a los que menos tienen para que puedan participar plenamente del progreso del país.

3.3. Conocer quién es el candidato

La trayectoria de vida de los candidatos y de su equipo es un criterio importante en el discernimiento. Se espera que estos sean transparentes, honrados y auténticos. La hoja de vida de los candidatos, de carácter público, es un documento muy útil para conocerlos. Debemos estar atentos ante las numerosas denuncias de candidatos con antecedentes penales o con procesos aún abiertos por diferentes motivos, incluso por juicio de alimentos. ¿Cómo confiar en quien no es responsable de sus propios hijos? ¿Cómo fiarse de aquel que miente en su hoja de vida?

3. 4. Conocer también su plan de gobierno

Es importante acceder a una clara y completa información sobre los planes de gobierno, en páginas webs transparentes y asequibles a todos los ciudadanos. Debemos ver si esos planes promueven la vida plena, la dignidad de la familia, la libertad religiosa, una educación inclusiva. Asimismo es preciso verificar si responden a nuestras reales necesidades y se ajustan a los planes de desarrollo municipal y regional que se han elaborado con anterioridad.

3.5. ¡Alerta con las campañas!

Es importante evaluar las promesas de las campañas electorales. Muchos candidatos, con tal de salir elegidos, ofrecen lo imposible y se aprovechan de la buena voluntad o de las necesidades urgentes de las personas, a través de regalos y diversos beneficios. Su misma actuación en la campaña despierta legítimas sospechas. De salir elegidos, ¿usarán el cargo para “recuperar la inversión” de su campaña con el dinero del Estado?

Es muy importante saber cómo se financian las campañas y apoyar los esfuerzos de transparencia de los organismos del Estado y de las organizaciones de la sociedad civil.

La construcción de la justicia y de la paz en el Perú es una tarea de todos los peruanos, y las elecciones son una ocasión de llevarla adelante.

Los pastores de la Iglesia Católica en el Perú nos sumamos a este proceso democrático, alentando a todos nuestros conciudadanos a emitir un voto consciente, responsable y solidario.

Lima, Agosto de 2014

LOS OBISPOS DEL PERÚ

COLECTA PRELATURA DE MOYOBAMBA 2014


Afiche Colecta 2014

Queridos hermanos:

El día domingo 28 de Setiembre, como en años anteriores, realizaremos en todas las parroquias la colecta “Prelatura de Moyobamba”.

Por un deber de justicia y amor para con Dios estamos obligados a reparar y expiar, por la ofensa hecha al Señor por nuestras culpas, por nuestros innumerables pecados, ofensas y negligencias. A las oraciones y sacrificios que Cristo ofreció a Dios en nombre de los pecadores, podemos y debemos añadir también nuestras oraciones, limosnas y ayunos. Aquí está el sentido reparador y expiatorio de esta colecta: Dar limosna para reparar y expiar el pecado que ofende a Nuestro Señor, “porque la limosna perdona los pecados” (Eclo 3,30).

Les animo a participar con generosidad en esta Colecta para conseguir este noble fin que nos proponemos.

Muchas gracias a todos por su generosa colaboración y que el Señor, rico en misericordia y bondad les bendiga y les guarde en su Corazón. Con mi afecto y bendición.

+ Mons. Rafael Escudero López-Brea,

Obispo Prelado de Moyobamba.

EVANGELIO DEL DOMINGO 24º Ordinario, 14 de septiembre de 2014


Mateo 18,21-35

Entonces se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”. El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’. El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?’. E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Señor nos manifiesta el espíritu de perdón que debe reinar en la Iglesia, entre todos sus miembros.

“En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: Señor si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?”.

El Apóstol Pedro quiere saber cuál es el pensamiento  de Jesús en este tema tan vital para la humanidad como es el perdón. Cuál es el límite y la extensión del perdón.

“Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.

Siete es la cifra perfecta, multiplicada por sí misma, indica el infinito. Con esta respuesta el Señor nos dice claramente que el verdadero perdón no está sometido ni a tarifas ni a medidas. El perdón ha de ser amplio, constante, incansable. La única medida válida en el perdón es la que ha utilizado Dios con nosotros, con cada uno de nosotros. Dios nos perdona sin tasas ni condiciones, sin esperar recompensa alguna, sin pedir razones ni explicaciones. La medida del perdón es el perdón sin medida.

Con una audaz confianza hemos de orar a nuestro Padre, reconociéndonos pecadores ante Él,  Suplicándole que tenga misericordia de nosotros que no dejamos de pecar. Nuestra esperanza es firme porque, en su Hijo, tenemos la redención, la remisión de nuestros pecados. El signo eficaz e indudable de su perdón lo encontramos en el sacramento de la reconciliación. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 23º Ordinario, 7 de septiembre de 2014


Mateo 18,15-20

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

En el Evangelio de este domingo San Mateo nos manifiesta lo que Jesús dice al respecto del comportamiento que ha de tener la comunidad cristiana con un miembro pecador. La Iglesia no es una comunidad formada por personas perfectas. Por eso, Jesús ha previsto y ha establecido una serie de actitudes  a tomar en cuenta en casos de corrección fraterna, que es una de las obras de misericordia.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano”.

Amar al prójimo no significa callar o dejarle que siga por mal camino, al contrario significa saber decirle una palabra de amonestación y corrección para que no empeore y vuelva al buen camino. El hermano que ha notado el error en otro hermano ha de dar el primer paso. Primero que no se desentienda de él, que le ayude. Que le llame al perdón y que actúe con él de manera que no se desanime. Que le ayude a reincorporarse en la comunidad. Pero éste será discreto. A solas los dos para que el error no transcienda, en lo posible, y el hermano pecador pueda conservar su reputación y su honor.

¿Somos nosotros delicados como lo es Jesús… o nos apresuramos a publicar los defectos de los demás?

¿Cuando hablamos de los demás es para salvarlos y ganarlos, o destruirlos y hundirlos más todavía? Leer más de esta entrada

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