La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

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Evangelio del domingo 1º de Adviento, 30 de noviembre de 2014


Marcos 13,33-37

Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús en el Evangelio de este primer domingo de Adviento nos habla sobre los últimos acontecimientos y el desenlace final de la vida humana y nos hace una llamada a la vigilancia activa en la espera del Señor. El Evangelio centra nuestra atención en la última venida de Cristo. Jesús siempre se negó a dar la fecha de su segunda y última venida. La consecuencia es la insistencia en la vigilancia, pues el Señor puede venir inesperadamente y encontrarnos dormidos. Finalmente, subraya el carácter universal de esta llamada a la vigilancia. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 34º Ordinario, JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO, 23 de noviembre de 2014


Mateo 25,31-46

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’. Los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?’. Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’. Luego dirá a los de su izquierda: ‘Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron’. Estos, a su vez, le preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?’. Y él les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo’. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Reino pertenece a los pequeños, a los que lo acogen con un corazón humilde. Jesús fue enviado para anunciar la Buena Nueva a los pobres. Los declara bienaventurados porque de ellos es el Reino de los cielos; a los pequeños es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas que ha ocultado a los sabios y prudentes. Jesús, desde el pesebre hasta la cruz comparte la vida de los pobres; conoce el hambre, la sed y la privación, el desprecio. Aún más: se identifica con los pobres de todas clases y hace del amor activo hacia ellos la condición para entrar en su Reino.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones”.

El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, no está todavía acabado con gran poder y gloria con el advenimiento del Rey a la tierra. Este Reino aún es objeto de los ataques de los poderes del mal, a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la muerte y resurrección de Cristo.

Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen. Le pertenecen porque fueron creados por y para Él. Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 33º Ordinario, 16 de noviembre de 2014


Mateo 25,14-30

El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. ‘Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado’. ‘Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor’. Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: ‘Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado’. ‘Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor’. Llegó luego el que había recibido un solo talento. ‘Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!’. Pero el señor le respondió: ‘Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes’.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas, rasgo típico de su enseñanza, pero exige también una elección radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo; las palabras no bastan, hacen falta obras. Las parábola de hoy es como un examen para cada uno de nosotros: ¿Qué hago con los talentos recibidos? Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 32º Ordinario, 9 de noviembre de 2014


Mateo 25,1-13

Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: ‘¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?’. Pero estas les respondieron: ‘No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado’. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’, pero él respondió: ‘Les aseguro que no las conozco’. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Nos encontramos ante una de las más hermosas parábolas del evangelio, que nos hace entrar más profundamente en el Corazón de Jesús. Su exposición es de extraordinaria delicadeza y su conclusión impresiona por lo rápida y trágica. Leer más de esta entrada

10, 11, 12 de Noviembre del 2014

EVANGELIO DEL DOMINGO “Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos”, 2 de noviembre de 2014


Marcos 15,33-39;16,1-6

« Y al llegar la hora sexta, toda la tierra se cubrió de tinieblas hasta la hora nona. Y a la hora nona exclamó Jesús con fuerte voz: Eloí, Eloí, lammá sabacthaní?, que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban cerca, al oírlo, decían: Mirad, llama a Elías. Uno corrió a empapar una esponja con vinagre y, sujetándola a una caña, le daba de beber, mientras decía: Dejad, veamos si viene Elías a bajarlo. Pero Jesús, dando una gran voz, expiró. Y el velo del Templo se rasgó en dos de arriba a abajo. El centurión, que estaba enfrente de él, al ver cómo había expirado, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios. Pasado el sábado, María Magdalena y María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Muy de mañana, al día siguiente del sábado, llegan al sepulcro, salido ya el sol. Y se decían unas a otras: ¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro? Y al mirar vieron que la piedra estaba quitada; era ciertamente muy grande. Entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca, y se quedaron asustadas. El les dice: No tengáis miedo; buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar donde lo colocaron». (Marcos15, 33-39. 16, 1-6)

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

La muerte no ha sido creada por Dios, es un fruto del pecado. Hemos sido creados a imagen de Dios, somos capaces de conocer y amar libremente a nuestro Creador. Somos amados por Dios ama por sí mismos, y nos llama a compartir su vida divina, en el conocimiento y en el amor, a entrar en comunión con Él y con las otras personas. Dios ha creado todo para nosotros, nosotros hemos sido creados para conocer, servir y amar a Dios, para ofrecer en este mundo toda la creación a Dios en acción de gracias, y para ser elevados a la vida con Dios en el cielo.

Somos humanos, seres corporales y espirituales. Cada alma espiritual es directamente creada por Dios no es producida por los padres, y es inmortal: no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final.

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EVANGELIO DEL DOMINGO 30º Ordinario, 26 de octubre de 2014


Mateo 22,34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”. Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

La escena del Evangelio de hoy se desarrolla en medio de una polémica entre Cristo y sus enemigos declarados;  así lo señala el comienzo del relato: “Los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”.

Jesús fue considerado por los judíos y sus jefes espirituales como Maestro. Con frecuencia argumentó en el marco de la interpretación rabínica de la Ley. Pero al mismo tiempo, Jesús no podía menos que chocar con los doctores de la Ley porque no se contentaba con proponer su interpretación entre los suyos, sino que enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. La misma Palabra de Dios, que resonó en el Sinaí para dar a Moisés la Ley escrita, es la que en Él se hace oír en su plenitud. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 29º Ordinario, 19 de octubre de 2014


Mateo 22,15-21

Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones.
Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie.
Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?”.
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: “Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?
Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto”. Ellos le presentaron un denario.
Y él les preguntó: “¿De quién es esta figura y esta inscripción?”.
Le respondieron: “Del César”. Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Los fariseos convienen en proponer a Jesús una cuestión capciosa, en materia gravísima, de orden constitucional y político, si es lícito pagar el tributo que los emperadores romanos habían impuesto al pueblo judío. Un tributo es una señal de sumisión y vasallaje, que el pueblo de Dios, a lo menos en principio y fundándose en la naturaleza de su constitución teocrática y en las mismas promesas de Dios, no quiso rendir jamás a ningún otro pueblo sino por la pura fuerza. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 28º Ordinario, 12 de octubre de 2014


Mateo 22,1-14

«Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:
“El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: ‘Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas’. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: ‘El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren’. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. ‘Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?’. El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: ‘Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes’. Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos”».

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas. Por medio de esta parábola nos invita al banquete del Reino. La parábola del banquete de bodas es una alegoría en la que se nos da una lección: el rey es Dios; el banquete de bodas es la felicidad del cielo, ya que el novio es el Hijo del Rey, el Mesías, el Hijo de Dios; los enviados son los profetas y los Apóstoles; los invitados que no aceptan la invitación son el pueblo de Israel;  los que son llamados de los caminos son los pecadores y los paganos; el incendio de la ciudad es la ruina de Jerusalén; el invitado que acude al banquete sin el traje de fiesta es el que responde a Dios sin las obras de la caridad que deben acompañar  a la fe. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 27º Ordinario, 5 de octubre de 2014


Mateo 21,33-43

«Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: “A mi hijo le respetarán.” Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: “Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.” Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.» Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: –La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?– Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

La parábola de Jesús en el evangelio de este domingo es una alegoría en la que cada rasgo tiene su significación: el propietario es Dios; la viña,  el pueblo elegido de Israel; los criados, los profetas; el hijo es Jesús, muerto fuera de las murallas de Jerusalén; los viñadores homicidas, los judíos infieles; el otro pueblo al que se le dará la viña, los paganos. La parábola tiene como objeto denunciar la reprobación del antiguo pueblo de Dios, por su manifiesta oposición a la autoridad divina. Jesús indica aquí los bienes inmensos dispensados a Israel, la respuesta negativa de los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo y la profecía sobre su propia muerte a manos de los mismos. Es como un resumen de la historia  de la salvación. Leer más de esta entrada

CÁRITAS

EVANGELIO DEL DOMINGO 26º Ordinario, 28 de septiembre de 2014


Mateo 21,28-32

¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña.” Y él respondió: “No quiero”, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: “Voy, Señor”, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» -«El primero»- le dicen. Díceles Jesús: «En verdad les digo que los publicanos y las rameras llegan antes que ustedes al Reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes por camino de justicia, y no creyeron en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y ustedes, ni viéndolo, se arrepintieron después, para creer en él».

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

En el Evangelio de este domingo el Señor retoma una tradición que viene del Antiguo Testamento: la temática de los dos hermanos; uno que asegura querer cumplir la voluntad del padre, pero no lo hace; el segundo  que se niega a la petición del padre, pero luego se arrepiente y cumple su voluntad.  Aquí se trata de la relación entre pecadores y fariseos, también aquí el texto se convierte en una llamada a dar un nuevo sí al Padre que nos llama.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos”.

Jesús como excelente pedagogo procede a menudo con preguntas para provocar una reflexión personal. Admiramos esta actitud del Señor, que quiere que cada uno de nosotros contribuyamos a nuestra propia salvación.

“¿Quién es este hombre, sino Dios, creador de los hombres, que prefiere le amen como Padre, que no le teman cono Señor?” (San Juan Crisóstomo).

Con esta parábola Jesús nos habla del rechazo que los dirigentes del pueblo judío hacen de su persona como el Mesías de Dios, pues creían que con pertenecer al pueblo elegido ya estaba todo hecho y conseguido, mientras que los llamados pecadores hallan en Él el camino de la salvación. Leer más de esta entrada

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