La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Obispo prelado

Evangelio del Domingo de PENTECOSTÉS, 24 de mayo de 2015


 

San Juan 20,19-23

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El domingo de Pentecostés, la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina: desde su plenitud, Cristo, el Señor derrama profusamente el Espíritu. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo VII de Pascua, LA ASCENSIÓN, 17 de mayo de 2015


San Marcos 16,15-20

Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”.
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

La celebración del misterio de la Ascensión del Señor es la fiesta de la Esperanza. La Esperanza teologal, la que está fundada en las promesas de Dios, es el estado de nuestra alma en el que nos parece posible lo que deseamos. Nosotros esperamos disfrutar lo mismo que ya vive Jesús en el cielo, a la gloria a la que ha llegado nuestro Salvador podemos llegar también nosotros. El cristiano es persona de Esperanza, sin Esperanza la vida no vale la pena vivirla. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo VI de Pascua, 10 de mayo de 2015


San Juan 15,9-17

Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo. Amando a los suyos hasta el fin manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándonos unos a otros, los discípulos imitamos el amor de Jesús que recibimos también en nosotros. Por eso, Jesús dice: “Como el Padre me ha amado, así los he amado yo. Permanezcan en mi amor”. 

Dice san Agustín: “Permanecemos en el amor de Jesús, perseverando en su gracia. El amor verdadero es amor de obras, pero éstas no son más que la manifestación del amor. La raíz más profunda está en la benevolencia de Jesús, que nos da su gracia para que le amemos y fructifiquemos en el bien”. Leer más de esta entrada

LA VENERACIÓN DE LA SANTA CRUZ


P2080113Domingo de la veneración a la Santa Cruz (Marcos 8, 34 – 9, 1)

“Por la Cruz vino la alegría al mundo”

La institución de la veneración de la Santa Cruz en el tercer domingo de la gran cuaresma tiene sus razones históricas, además del aspecto espiritual inherente al esfuerzo del ayuno. La Iglesia desarrolló el aspecto litúrgico usando un simbolismo dirigido a la atención de los fieles para sostenerlos en su camino hasta el día de la resurrección.

La letanía con la cruz que tiene lugar en la Iglesia en este día data probablemente del siglo VIIIº, cuando, en la ocasión de la construcción de una Iglesia en Apamea, cerca de la actual ciudad Hama de Siria, se hizo una procesión con una parte de la Santa Cruz del Señor desde Jerusalén hasta dicho lugar.

La Iglesia constató que, llegando a la tercera semana de la gran cuaresma, unos fieles se sentían aburridos de ayunar y cansados de la lucha y del esfuerzo asumido, tanto a nivel somático como espiritual. Para que no dejaran este aprendizaje y no cayeran en la tentación de abandonar la lucha, la Iglesia elevó la Santa Cruz ante sus ojos en la letanía que tiene lugar durante el oficio de este domingo. La cruz está dispuesta sobre un plato, rodeada por flores, además de tres velas encendidas. Cuando la letanía llegue al centro de la Iglesia, cantamos: “Ante Tu Cruz, nos prosternamos, Soberano nuestro; y Tu Santa Resurrección, glorificamos“, afirmando que la pasión del Señor es una con la resurrección. Al terminar la letanía, los fieles se acercan a la cruz para adorarla y besarla. El sacerdote les ofrece una flor para que se acuerden que “por la Cruz vino la alegría al mundo” (Horológion de Pascua), y así logran adquirir la fortaleza para continuar el camino. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo V de Pascua, 3 de mayo de 2015


San Juan 15,1-8

Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

«En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el viñador”»

El evangelista san Juan nos invita a calar en profundidad y nos lleva a descubrir el misterio de la vid. Ella es el símbolo y la figura de Jesús mismo. Él es la vid y nosotros, sus discípulos, somos los sarmientos; Él es la vid a la que los sarmientos están vitalmente unidos. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo IV de Pascua, 26 de abril de 2015


San Juan 10,11-18

Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. 

Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor. 

El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

“En aquel tiempo, dijo Jesús: Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da la vida por las ovejas…Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas”.

Jesús se presenta a sí mismo como “el buen Pastor” anunciado, no sólo de Israel, sino de todos los hombres. Y su vida es una manifestación ininterrumpida, es más, una realización diaria de su caridad de buen pastor. Él siente compasión de las gentes, porque están cansadas y abatidas, como ovejas sin pastor; Él busca las dispersas y las descarriadas  y hace fiesta al encontrarlas, las recoge y defiende, las conoce y llama una a una, las conduce a los pastos frescos y a las aguas tranquilas, para ellas prepara una mesa, alimentándolas con su propia vida. Esta vida la ofrece el buen Pastor con su muerte y resurrección, como canta la liturgia de la Iglesia: “Ha resucitado el buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya”. Él quiere congregar a todos en un solo rebaño bajo el cuidado de un solo pastor. Leer más de esta entrada

Evangelio del III Domingo de Pascua, 19 de abril de 2015


San Lucas 24,35-48

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”.
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo”. Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: “¿Tienen aquí algo para comer?”. Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”. Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

“En aquel tiempo,  contaban  los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan”.

Los dos discípulos que iban a Emaús son los que reconocen a Jesús al partir el pan. El rito del partir en pan, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia, sobre todo en la última Cena. En este gesto los discípulos lo reconocerán, y con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas. Con él se quiere significar que todos los que comemos de este único pan, partido, que es Cristo, entramos en comunión con Él y formamos un solo cuerpo en Él.  Leer más de esta entrada

Evangelio del II Domingo de Pascua, 12 de abril de 2015


San Juan 20,19-31

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”.
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. El les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”.
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”.
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Cristo Resucitado con sus reiteradas apariciones muestra, una vez más, su entrañable misericordia hacia sus discípulos tan necesitados de ser fortalecidos y confirmados en la fe en la Resurrección, para que luego sean sus testigos y puedan anunciarle al mundo entero.

“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana”. La institución del primer día de la semana como Día del Señor, como domingo, en sustitución del venerable sábado, tuvo lugar a causa de estos encuentros con El Señor Resucitado. Leer más de esta entrada

4 de Abril de 2015. Cumpleaños de Monseñor Rafael

EVANGELIO DEL DOMINGO DE PASCUA, 5 DE ABRIL


Juan 20,1-9

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

 La salvación aceptada por la fe es una de las causas más profundas de la alegría humana. La Pascua inaugura un tiempo de gozo. Jesucristo ha resucitado como primicia de la vida que nos espera.

“El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano”. María Magdalena es una de las mujeres discípulas de Jesús, ha seguido a Jesús, le ama; está ahora en un estado de desolación, ha perdido la fe en Cristo vivo, para ella Jesús es un cadáver  que hay que dejar bien embalsamado para protegerlo de la agresividad del paso del tiempo y de la descomposición. Magdalena actúa sin pensar, llevada por un amor puro, audaz y apasionado al Señor, vio la piedra quitada del sepulcro e interpreta que han profanado el cuerpo muerto del Señor y echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús”; y ésta es la noticia que lleva  a los Apóstoles, que no es la verdad. Ella va en busca de luz, de consejo, de orientación.

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El “Directorio 2015″ de la Prelatura de Moyobamba (actualizado marzo 2015)

MENSAJE PASTORAL


Escudo Mons Escudero

LÍNEAS PASTORALES A PARTIR DE LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA

EVANGELII GADIUM”

Queridos sacerdotes, religiosas y laicos de nuestra prelatura de Moyobamba: ¡Gracia y Paz!

Introducción

En “Evangelii gaudium” el Papa Francisco ofrece una visión motivadora e interpelante acerca del espíritu misionero y evangelizador de la Iglesia, a partir de una transformación misionera en la que no rehúye un análisis de la sociedad actual y ofrece claves para el anuncio evangélico en el mundo actual. La Conferencia episcopal peruana ha aprobado los “Lineamientos pastorales a partir de la Exhortación Apostólica Evangelii gadium”, con los que hemos trabajado en el Encuentro Prelatura 2015. Fruto de ese trabajo de oración, estudio y reflexión han surgido una serie de propuestas pastorales para la marcha de nuestra prelatura de Moyobamba.

El Papa Francisco se dirige a nosotros, como bien lo señala en esta Exhortación, más que para indicarnos cosas concretas, para invitarnos a una nueva etapa evangelizadora marcada por la “Alegría del Evangelio”, e indicarnos caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años (cf. Eg 1).

Y añade: «He optado por proponer algunas líneas que puedan alentar y orientar en toda la Iglesia una nueva etapa evangelizadora, llena de fervor y dinamismo» (Eg 17), señalando también para nosotros prioridades, estilos, espíritu, que deben inspirar la acción de la Iglesia en nuestra prelatura de Moyobamba: una Iglesia de puertas abiertas que acoja y salga a buscar.

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