Santiago Apóstol, patrón de Moyobamba
Evangelio del domingo 25 de julio de 2010, 17º del Tiempo Ordinario

Lucas 11, 1-13
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos».
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».
Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan».
COMENTARIO
por Mons. Rafael Escudero López-Brea
Obispo prelado de Moyobamba
Una vez más contemplamos a Jesús que “estaba orando en cierto lugar”. Su oración brota de una fuente secreta: su unión amorosa con el Padre. De esta manera nos indica que la oración más agradable a Dios es la que hacemos como sus hijos, en plena unión de voluntad con el Padre. El Padre espera ver en cada uno de nosotros, cada vez que oramos, esa misma actitud filial, amorosa y obediente del Hijo Amado, que ora con los hombres y a favor de ellos. Read more…
Videocatequesis: lecturas del domingo 25 de julio, 17º del Tiempo Ordinario
Evangelio del domingo 18 de julio de 2010, 16º del Tiempo Ordinario
Lucas 10,38-42
Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”. Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sóla es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.
COMENTARIO
por Monseñor Jesús Sanz Montes, ofm,
arzobispo de Oviedo, administrador apostólico de Huesca y de Jaca (España)
La protesta
La escena del Evangelio de este domingo tiene lugar en una casa muy querida por Jesús, en Betania, donde unos hermanos (Lázaro, Marta y María) gozaban de su amistad. Se da un célebre diálogo entre Marta y Jesús, que no podemos leer de modo reduccionista: María la mujer contemplativa “que no hace nada”, y Marta la mujer activa “que trabaja por las dos”. Desde esta visión dualista y divididora saldría el elogio de Jesús (“María ha escogido la mejor parte”) en beneficio de la vida contemplativa, pero contra la otra actitud representada por una Marta demasiado atareada y nerviosilla.
Abusos contra menores: LA RESPUESTA DE LA IGLESIA
![]() |
|
Modificaciones introducidas en las Normae de gravioribus delictis
|
|
























