La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

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Evangelio del Domingo del CORPUS CHRISTI, 10 de Junio de 2012


San Marcos 14,12-16.22-26.

El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?”.
El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,
y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: ‘¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?’.
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario”.
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi Cuerpo”.
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.
Y les dijo: “Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.
Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.


COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

“El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de pascua?»”. Los panes ácimos que Israel comía cada año en la Pascua conmemoraban la salida apresurada y liberadora de Egipto, el recuerdo del maná del desierto y el pan de cada día, fruto de la Tierra prometida, prenda de la fidelidad de Dios a sus promesas. Jesús escogió el tiempo de la Pascua para realizar lo que había anunciado en Cafarnaúm: dar a sus discípulos su Cuerpo y su Sangre.

“El envió a dos discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad, encontrarán un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y en la casa en que entre, díganle al dueño: El Maestro pregunta: «¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?». Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo de la SANTÍSIMA TRINIDAD, 3 de Junio de 2012


San Mateo 18,16-20

Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”.


COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

“En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado”.

Jesús resucitado establece con sus discípulos relaciones directas. Les invita así a reconocer que el cuerpo resucitado con el que se presenta ante ellos es el mismo que ha sido martirizado y crucificado. Este cuerpo auténtico y real posee sin embargo al mismo tiempo, las propiedades nuevas de un cuerpo glorioso: no está situado en el espacio ni en el tiempo, pero puede hacerse presente a su voluntad donde quiere y cuando quiere porque su humanidad ya no puede ser retenida en la tierra y no pertenece ya más que al dominio divino del Padre. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo de PENTECOSTÉS, 27 de mayo de 2012


San Juan 20,19-23

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El domingo de Pentecostés, la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina: desde su plenitud, Cristo, el Señor derrama profusamente el Espíritu. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo VII de Pascua, LA ASCENSIÓN, 20 de mayo de 2012


San Marcos 16,15-20

Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”.
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

La celebración del misterio de la Ascensión del Señor es la fiesta de la Esperanza. La Esperanza teologal, la que está fundada en las promesas de Dios, es el estado de nuestra alma en el que nos parece posible lo que deseamos. Nosotros esperamos disfrutar lo mismo que ya vive Jesús en el cielo, a la gloria a la que ha llegado nuestro Salvador podemos llegar también nosotros. El cristiano es persona de Esperanza, sin Esperanza la vida no vale la pena vivirla. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo VI de Pascua, 13 de mayo de 2012


San Juan 15,9-17

Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo. Amando a los suyos hasta el fin manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándonos unos a otros, los discípulos imitamos el amor de Jesús que recibimos también en nosotros. Por eso, Jesús dice: “Como el Padre me ha amado, así los he amado yo. Permanezcan en mi amor”. 

Dice san Agustín: “Permanecemos en el amor de Jesús, perseverando en su gracia. El amor verdadero es amor de obras, pero éstas no son más que la manifestación del amor. La raíz más profunda está en la benevolencia de Jesús, que nos da su gracia para que le amemos y fructifiquemos en el bien”. Leer más de esta entrada

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