La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Felicidades

VIDEOCATEQUESIS: Evangelio del domingo 25 de febrero, II de Cuaresma, ciclo B

Felicidades

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 17-02-2018 (San Lucas 5,27-32.)


«Sígueme »

El tiempo de la Cuaresma rememora los 40 años que Israel pasó en el desierto mientras se encaminaba hacia la tierra prometida. En aquel período el pueblo experimentó lo que era vivir en una tienda, sin domicilio fijo y con una total falta de seguridad. Muchas veces estuvo tentado de volver a Egipto, donde al menos tenía asegurado el pan, aunque fuera la comida de los esclavos. En la precariedad del desierto fue Dios mismo quien suministraba el agua y el alimento a su pueblo, protegiéndolo así de los peligros. De este modo, la experiencia de la dependencia total de Dios se convirtió para los hebreos en camino de liberación de la esclavitud y de la idolatría de las cosas materiales.

El tiempo cuaresmal pretende ayudar a los creyentes a revivir, mediante el compromiso de purificación personal, este mismo itinerario espiritual, tomando conciencia de la pobreza y de la precariedad de la existencia, y redescubriendo la intervención providencial del Señor que llama a tener los ojos abiertos ante las penurias de los hermanos más necesitados. Así, la Cuaresma es también el tiempo de la solidaridad ante las situaciones precarias en las que se encuentran personas y pueblos de tantos lugares del mundo.

Del amor de Dios aprende el cristiano a socorrer al necesitado, compartiendo con él los propios bienes materiales y espirituales. Esta solicitud no representa sólo una ayuda material para quien está en dificultad, sino que es también una ocasión de crecimiento espiritual para el mismo que la práctica, que así se ve alentado a despegarse de los bienes terrenos. En efecto, existe una dimensión más elevada, indicada por Cristo con su ejemplo: “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20). De este modo quería El expresar su total disponibilidad hacia el Padre celestial, cuya voluntad deseaba cumplir sin dejarse atar por la posesión de los bienes terrenos […] En este camino nos precede Cristo. Su presencia es fuerza y estímulo: Él nos libera y nos hace testigos del Amor.

San Juan Pablo II (1920-2005), Papa
Mensaje para la Cuaresma 1997 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana rev.)

FUENTE: http://evangeliodeldia.org

 

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 16-02-2018 (San Mateo 9,14-15.)


«¿Es ese el ayuno que yo quiero?… ¿No será partir tu pan con el hambriento?» (Is 58, 6-7)

El que practica el ayuno debe comprender qué es el ayuno: debe acoger con agrado al hombre que tiene hambre si quiere que Dios le acoja con su propia hambre; debe ser misericordioso si espera recibir misericordia… Lo que hemos perdido a través del desprecio, lo hemos de conquistar a través del ayuno; inmolemos nuestras vidas con el ayuno, puesto que no hay nada más importante que podamos ofrecer a Dios, tal como da pruebas de ello el profeta cuando dice: «El sacrificio que Dios quiere es un corazón quebrantado; el corazón quebrantado y humillado, Dios no lo desprecia» (Sl 50,19). Ofrece, pues, a Dios tu vida, ofrece la oblación del ayuno para que le llegue a Él una ofrenda pura, un sacrificio santo, una víctima viva que interceda en favor tuyo…

Mas, para que estos dones sean agradables es preciso que vayan seguidos por la misericordia. El ayuno no da ningún fruto si no es regado por la misericordia; el ayuno se convierte en menos árido acompañado de la misericordia; lo que es la lluvia para la tierra, lo es la misericordia para el ayuno. El que ayuna puede muy bien cultivar su corazón, purificar su carne, arrancar vicios, sembrar virtudes: si no derrama sobre ellos la misericordia, no recoge ningún fruto.

Tú que ayunas, tu campo ayuna también si le privas de la misericordia; tú que ayunas, lo que esparces a través de la misericordia, crecerá de nuevo en tu granero. Para no despilfarrar por tu avaricia, recoge por tu generosidad. Cuanto das al pobre, te lo das a ti mismo; porque lo que tú no cedes a otro, tampoco tú lo tendrás.

San Pedro Crisólogo (c. 406-450)

Obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia
Homilía sobre la oración, el ayuno y la limosna; PL 52,320

Pensamientos escogidos del Santo Cura de ArsFUENTE: http://evangeliodeldia.org

TE LO DIGO CANTANDO (Luis E. Ascoy)

Evangelio del domingo I de Cuaresma, 18 de febrero de 2018


San Marcos 1,12-15

En seguida el Espíritu lo llevó al desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían. Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

En aquel tiempo, el Espíritu llevó a Jesús al desierto”.

En el evangelio de este domingo contemplamos a Jesús, lleno del Espíritu y llevado por Él al desierto, para prepararse a su ministerio público.

El Espíritu no está simplemente sobre Jesús, sino que lo llena, lo penetra, lo invade en su ser y en su obrar. El Espíritu es el principio de la consagración y de la misión del Mesías. Por la fuerza del Espíritu, Jesús pertenece total y exclusivamente a Dios, participa de la infinita santidad de Dios que lo llama, elige y envía. El Espíritu del Señor ha consagrado a Cristo y lo ha enviado a anunciar el Evangelio.

Este mismo Espíritu del Señor está también sobre todos y cada uno de nosotros, Pueblo de Dios, constituido como pueblo consagrado a Él en el bautismo y enviado por Él al mundo para anunciar el Evangelio que nos salva. Todos los miembros del Pueblo de Dios somos marcados por el Espíritu y llamados a la santidad. Leer más de esta entrada

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2018


cuaresma2018

La Santa Sede ha dado a conocer el Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2018 que lleva por título “Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría”.

En él, el Pontífice advierte de la cantidad de “hombres y mujeres” que “viven como encantados por la ilusión del dinero” y “que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos”.

Una de las recomendaciones que hace es la de dar limosna, porque “nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano”.

 

A continuación, el texto completo del mensaje:

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2018

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida. Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12). Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.
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Los cinco consejos de Papa Francisco para la Cuaresma 2018


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El Papa da pistas para acabar con los “profestas estafadores” y evitar que el amor “se enfríe”, además de revitalizar la llamada eclesial a la oración, la limosna y el ayuno.

Una cita del Evangelio de Mateoque sitúa a Jesús en el Monte de los Olivos –“Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría”- es el punto de partida para el Mensaje de Cuaresma 2018 del Papa. Francisco lanza cinco propuestas a los cristianos para que no se apague “la caridad en los corazones”, consciente además de que “el corazón de Dios no se apaga”.

1. Alerta ante los profetas estafadores

El Papa pide estar alerta ante los “falsos profetas” que hoy se esconden detrás de quienes ofrecen “un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad”: la ilusión del dinero, el falso remedio de la droga, las relaciones de usar y tirar, la vanidad que se esconde tras la mentira y confunde el bien y el mal… ¿Consejo del Papa para evitar a estos encantadores de serpientes? “Aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios”.

2. Evita que el amor se enfríe

Francisco pregunta a los creyentes: “¿Cómo se enfría en nosotros la caridad?”. Y señala algunas respuestas, entre las que se encuentra “el rechazo de Dios” que deviene en una violencia con consecuencias inmediatas: rechazar también al “niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que corresponde a nuestras expectativas”. Esta frialdad también se traduce para Francisco en dejadez en el cuidado de la creación y la falta del “entusiasmo misionero” en las comunidades eclesiales.  En este punto, Jorge Mario Bergoglio recuerda los efectos de este estado de congelación: “la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse…”.

3. Más tiempo de oración

El Papa argentino apunta cómo la Iglesia en esta Cuaresma propone “el dulce remedio de la oración” como la vía para hacer que “nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos”. Para Francisco, solo desde ese silencio orante se puede encontrar “finalmente el consuelo de Dios”. Por eso, invita a toda la Iglesia a participar en la iniciativa “24 horas con el Señor” que se celebrará el 9 y 10 de marzo y que se centrará en el Sacramento de la Reconciliación.

4. La limosna como estilo de vida

“¡Cuánto desearía que la limosna se convirtiera en un auténtico estilo de vida!”. Este deseo del Papa lo expresa con el convencimiento de que la limosna “nos libera de la avidez y n os ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es solo mío”. Así, insta a los creyentes a “compartir nuestros bienes” como los apóstoles.  “Cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos”, apostilla.

5. Un ayuno que despierta

El Papa recomienda dar sentido a la tradicional práctica del ayuno en Cuaresma como un gesto que “debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer”. De esta manera, está convencido de que ayuda a todo cristiano a experimentar “lo que siente aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre”. ¿Consecuencia inmediata? “El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo”, apostilla con un recordatorio final: “Dios es el único que sacia nuestra hambre”.

 

Capilla de adoración eucarística en directo (online/en vivo)

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO 14 DE FEBRERO 2018


En su catequesis de la Audiencia General de este miércoles 14 de febrero en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco animó a rezar con fe, pues “todo es posible para el que pide con fe”, e invitó a aquellos que no tienen una fe suficientemente fuerte a rezar con esta fórmula: “Creo, Señor. Pero aumenta mi poca fe”. “Recordemos, de hecho, cuanto nos ha dicho el Señor Jesús: ‘Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y será concedido’”, subrayó. El Santo Padre continuó con las catequesis sobre la Santa Misa. En esta ocasión, reflexionó sobre el Credo y la Oración de los fieles. El Credo “manifiesta la respuesta común de la asamblea a todo lo que se ha escuchado de la Palabra de Dios. Existe un nexo vital entre la escucha y la fe. De hecho, ésta no nace de la fantasía de mentes humanas, sino que, como recuerda San Pablo, ‘viene de escuchar la Palabra de Cristo’. La fe se alimenta, por lo tanto, de la escucha, y conduce al Sacramento”. “De esa manera, el rezo del Credo hace que la asamblea litúrgica vuelva a meditar y a profesar los grandes misterios de la fe antes de la celebración eucarística”. Destacó el vínculo existente entre el Credo y la liturgia de la Palabra, y afirmó que “la escucha de las lecturas bíblicas, prolongadas en la homilía, responde al derecho espiritual del pueblo de Dios a recibir con abundancia”. Tras reflexionar sobre el Credo, el Papa habló también sobre la Oración de los fieles: “La respuesta a la Palabra de Dios acogida con fe se expresa después en la súplica común denominada ‘Oración universal’, porque abraza las necesidades de la Iglesia y del mundo”. “Tras las intenciones particulares, propuestas por un diácono o por un lector, la asamblea une su voz invocando: ‘Escúchanos, o Señor’, o con una súplica similar. Esta es la oración que los fieles elevan a Dios, confiando en que serán escuchados en las peticiones que presentan, por el bien de todos, según su voluntad”. En el vídeo superior se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma.

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 15-02-2018 (San Lucas 9,22-25.)


“Que me siga.” Mc, 8,34)

El Señor entregó a su propio Hijo a la muerte en cruz a causa del ardiente amor por la creación…No porque no hubiera podido rescatarla de otro modo, sino porque ha querido manifestar así su amor desbordante, como una enseñanza para nosotros. Por la muerte de su Hijo único nos ha reconciliado consigo. Sí, si hubiera tenido algo más precioso, nos lo habría entregado para que volviéramos enteramente a él.

A causa de su gran amor hacia nosotros, no quiso violentar nuestra libertad, aunque hubiera podido hacerlo. Antes bien prefirió que nosotros nos acercáramos a él por amor.

A causa de su amor por nosotros y por la obediencia a su Padre, Cristo aceptó gozosamente los insultos y la aflicción… De la misma manera, cuando los santos llegan a su plenitud, desbordando de amor por los demás y por la compasión hacia todos los hombres, se parecen a Dios.

Isaac el Sirio (siglo VII)

Monje cercano a Mossoul
Discurso, primera serie 71-74

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