La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Evangelio del domingo 14 de agosto de 2016, 20º del Tiempo Ordinario


Lucas 12, 49-53

Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!
Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división.
De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres:
el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

COMENTARIO

por Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado de Moyobamba

Comentario al Evangelio del Domingo  XX. Ordinario. C. San Lucas 12, 49-53

La palabra de Jesús es siempre como una flecha disparada hacia la acción. Nos sorprende su asombrosa seguridad, que se apoya en dos virtudes: la lucidez de su juicio y la firmeza de su voluntad. Jesús sabe lo que quiere y está dispuesto a hacerlo sin vacilaciones. Su vida es un sí tajante a su vocación. Su modo de hablar del sentido de su vida no deja lugar a ambigüedades.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Yo he venido a prender fuego sobre la tierra’”.

El fuego es símbolo del amor de Dios, de su presencia y acción que purifica y hermosea; simboliza también la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo que arde en el corazón de Cristo y de los cristianos. La tradición espiritual conservará este simbolismo del fuego como uno de los más expresivos de la acción del Espíritu Santo. San Juan de la Cruz lo expresa así: “Oh llama de amor viva, que tiernamente moras de mi alma en el más profundo centro… Oh lámparas de fuego, en cuyos resplandores, las oscuras cavernas del sentido, que estaba oscuro y ciego, con alegres primores, calor y luz dan junto a su Querido”.

“¡Y ojalá estuviera ya ardiendo!”.

Es deseo del Señor que todos ardamos en el conocimiento y amor de Dios, que todos brillemos e iluminemos como antorchas encendidas para que el mundo sienta el ardor del amor de Cristo. Tenemos que despegarnos de las banalidades de la vida, hay que arder en el seno de las banalidades cotidianas. La renovación del mundo por el fuego de Dios, la purificación de la humanidad no se han llevado a cabo sin esfuerzo, ni sin sufrimientos inmensos, le han costado a Cristo su sangre. No lo olvidemos nunca.

  “Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!”.

Hay en la vida de Cristo una obediencia central: la de su muerte. Que no dura sólo las horas del calvario, sino todos los años de su existencia. Jesús habla ya de su pasión que iba a sufrir en Jerusalén como de un “bautismo” con que debía ser bautizado. Ese bautismo para Jesús es la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente; es dejarse contar entre los pecadores; es ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; es anticipar ya su muerte sangrienta.  Cristo se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados. Ese deseo de aceptar el designio de amor redentor del Padre anima toda la vida de Jesús porque su Pasión redentora es la razón de ser de su Encarnación. Toda la vida de Cristo es oblación al Padre.

San Ambrosio nos dice: “Considera dónde eres bautizado, de dónde viene el Bautismo: de la cruz de Cristo, de la muerte de Cristo. Ahí está todo el misterio: Él padeció por ti. En él eres rescatado, en él eres salvado”.

En el evangelio de este domingo hay una expresión de Jesús que siempre atrae nuestra atención y hace falta comprenderla bien. Mientras va de camino hacia Jerusalén, donde le espera la muerte en cruz, Cristo dice a sus discípulos: “¿Piensan ustedes que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”. 

 Quien conozca, aunque sea mínimamente, el evangelio de Cristo, sabe que es un mensaje de paz por excelencia; Jesús mismo, como escribe san Pablo, es nuestra paz, muerto y resucitado para derribar el muro de la enemistad e inaugurar el reino de Dios, que es amor, alegría y paz. ¿Cómo se explican, entonces, esas palabras suyas? ¿A qué se refiere el Señor cuando dice que ha venido a traer la “división”.

Esta expresión de Cristo significa que la paz que vino a traer no es sinónimo de simple ausencia de conflictos. Al contrario, la paz de Jesús es fruto de una lucha constante contra el mal. El combate que Jesús está decidido a librar no es contra hombres o poderes humanos, sino contra el enemigo de Dios y del hombre, contra Satanás. Quien quiera resistir a este enemigo permaneciendo fiel a Dios y al bien, debe afrontar necesariamente incomprensiones y a veces auténticas persecuciones.

Por eso, todos los que quieran seguir a Jesús y comprometerse sin componendas en favor de la verdad, deben saber que encontrarán oposiciones y se convertirán, sin buscarlo, en signo de división entre las personas, incluso en el seno de sus mismas familias. El amor a los padres es un mandamiento sagrado, pero para vivirlo de modo auténtico no debe anteponerse jamás al amor a Dios y a Cristo. De este modo, siguiendo los pasos del Señor Jesús, los cristianos se convierten en “instrumentos de su paz”, según la célebre expresión de san Francisco de Asís. No de una paz inconsistente y aparente, sino real, buscada con valentía y tenacidad en el esfuerzo diario por vencer el mal con el bien y pagando personalmente el precio que esto implica.

3 Respuestas a “Evangelio del domingo 14 de agosto de 2016, 20º del Tiempo Ordinario

  1. pedro luis diaz diaz 19 \19\UTC agosto \19\UTC 2013 en 9:15 AM

    que dios los bendiga a todos

  2. Jaqueline 17 \17\UTC agosto \17\UTC 2013 en 1:14 PM

    Hola, me parece muy interesante la reflexión de cada evagenlio. Sera que me pueden enviar el evangelio y su respectiva reflexión de cada domingo. Gracias.

    • P. Enrique del Álamo 19 \19\UTC agosto \19\UTC 2013 en 9:30 AM

      Es tan sencillo como suscribirse al blog. Cada vez que publiquemos algo le llegará inmediatamente a su correo electrónico. En la parte de arriba de la derecha tiene esa opción. Muchas gracias por seguirnos.

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