La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


sagradocorazondejesus

La Comisión para la Doctrina de la Fe aclara que la consagración no es una oración mágica, sino que implica una preparación y compromiso profundo, e involucra la conciencia del combate espiritual contra los enemigos del alma.

Luego de que los Obispos  lanzaran una convocatoria para “orar y trabajar por la paz” en nuestro país, tan golpeado recientemente por una serie de acontecimientos violentos, han dado a conocer a los sacerdotes un manual electrónico con sugerencias para llevar a cabo en sus comunidades las iniciativas propuestas por los pastores.

Los Católicos debemos orar con gran fe, “convencidos de que para Dios no hay imposibles, pues Jesús lo dijo: ‘les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá’”, y participar “en los procesos de justicia, reconciliación y búsqueda de paz”.

Entre las acciones concretas que piden los Obispos al pueblo de Dios, se encuentra un “docenario” de oración intensa,  que “unidos al Papa Francisco, pidamos la intercesión de la Madre de Dios por la conversión de todos”, proponiendo también que ese día se haga una Consagración a María “a nivel personal, familiar o comunitario, ofreciéndole orar a su Hijo Jesús por la paz”.

El material contiene una reflexión teológica sobre lo que son los actos de consagración para que los sacerdotes puedan instruir a su feligresía. Y es que  “No se debe pensar que la consagración es una oración que mágicamente va a cambiar la vida personal y la situación del país, sino que se debe situar como un acto de piedad que requiere la conversión personal, el combate espiritual y las obras de caridad”. La Iglesia Católica ha promovido desde tiempos inmemoriales las consagraciones como una expresión excelente del culto, pero que requiere conocimiento, preparación y purificación: “por esto viene una preparación, con textos para la meditación, la oración y la acción, por cada uno de los días del docenario”.

Dentro del manual hallarán un esquema de “Consagración” (oraciones, lecturas, moniciones, renovación de las promesas bautismales, preces, etc.) que concluye con la oración de Consagración por potestad sacerdotal para una parroquia y las consagraciones para los laicos.

¿Qué es la consagración?

La consagración es una dedicación, “es la oportunidad de poner en las manos de Dios lo que por justicia le pertenece, es decir, la creación entera y todas sus realidades”, pero par ello es necesario “entablar un combate espiritual, que consiste esencialmente en la conversión auténtica de cada uno. No podrá haber cambio en las realidades humanas, incluidas las estructuras sociales, sin este combate personal, que por otro lado, no se puede librar sin la ayuda divina”.

Hemos de utilizar todos los medios espirituales a nuestro alcance: las obras de piedad: la oración, la recepción de los sacramentos (confesión y comunión frecuente), etc.; las obras de penitencia (actos de autodominio, ejercicio de virtudes morales), y sobre todo las obras de misericordia.

Recuerda que las consagraciones son una “obra de piedad, una oración explícita y puntual en la que reconocemos que queremos ser de Dios, y en la que le decimos que aceptamos que Él sea el Señor; en la que le pedimos que “venga a nosotros su reino”, de modo que no reine en mi vida el egoísmo, el orgullo, la soberbia, sino su amor y su voluntad”.

La consagración  “no es una oración mágica que va a cambiar mi situación y la del país con el simple hecho de pronunciar una fórmula. Ésta implica una preparación y un compromiso muy profundo, que involucra la conciencia del combate espiritual contra los enemigos del alma: la mentalidad del mundo egoísta, la sensualidad y el demonio”.

Se recuerda a los sacerdotes que animar a una comunidad a hacer esta oración de consagración, podría ser un motivo de renovación parroquial; tomando conciencia de que hemos de devolver a Dios lo que es de Dios, renunciando a toda esclavitud y trabajando para alcanzar la libertad de los hijos de Dios.

“Consagrar una parroquia es recordarnos que toda su labor pastoral (litúrgica, profética y social) debe purificarse de todo lo que no lleva a Dios y poner cada acción en el Corazón de quien sabemos nos ama; es purificar la intención de todo lo que hacemos; es decirle a Dios que, aunque ha sido “sacado” de numerosos ambientes, esta parroquia y esta feligresía son de Él (directamente o a través de María) y que haremos todo para que Él reine aquí. Es, como se hace en la renovación de las promesas bautismales: renunciamos a satanás, a sus obras y seducciones, y al mismo tiempo confirmamos nuestra Fe en la existencia y acción real y providente de nuestro Señor. En fin, la oración de consagración es decirles a Dios Trino y a María, “esta es su casa”, tomen posesión de ella hoy y siempre, y ayúdenos a ganarnos la morada que nos tienen preparada y en la que quieren que vivamos con ustedes para toda la eternidad”.

Oraciones

Acto de consagración y desagravio al Sagrado Corazón de Jesús

¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser; mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas; mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia; mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso; mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho, y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos. Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza. Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan; te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte. Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria.
Amén.

Consagración de la Familia al Sagrado Corazón de Jesús


Santísimo Amor de Jesús, te consagramos nuestros corazones, nuestras vidas, y nuestras familias.
Conocemos que el ejemplo bello de Tu hogar en Nazaret, fue un modelo para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener con Tu ayuda, la unión y el amor fuerte y perdurable que recibiste.
– Que nuestro hogar se llene de gozo.
– Que el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia y el respeto mutuo, estén siempre presentes.
– Que nuestras oraciones incluyan las necesidades de los otros, no sólo las nuestras.
– Que siempre estemos cerca de los Sacramentos.
– Que la paz esté con nosotros, y cuando vengan las dificultades danos consuelo y esperanza.
Bendice a todos los que aquí habitamos y también a los difuntos
Mantén nuestras familias cerca de tu Amor y que Tu protección esté siempre con nosotros.
Amén.
Santísimo Amor de Jesús, te consagramos nuestros corazones, nuestras vidas, y nuestras familias.
Conocemos que el ejemplo bello de Tu hogar en Nazaret, fue un modelo para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener con Tu ayuda, la unión y el amor fuerte y perdurable que recibiste.
– Que nuestro hogar se llene de gozo.
– Que el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia y el respeto mutuo, estén siempre presentes.
– Que nuestras oraciones incluyan las necesidades de los otros, no sólo las nuestras.
– Que siempre estemos cerca de los Sacramentos.
– Que la paz esté con nosotros, y cuando vengan las dificultades danos consuelo y esperanza.
Bendice a todos los que aquí habitamos y también a los difuntos
Mantén nuestras familias cerca de tu Amor y que Tu protección esté siempre con nosotros.
Amén.

Consagración de la casa al Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús;

Nos hemos reunido aquí para ofrecerte nuestra casa.
Hoy, que te echan de tantos sitios,
nosotros te recibimos encantados en nuestro hogar.
Queremos que vivas a nuestro lado;
que participes de nuestras alegrías y de nuestras penas.
de nuestra riqueza y de nuestra pobreza,
de nuestros triunfos y de nuestros fracasos.

Queremos que nos ilumines en nuestras dudas,
que nos adviertas en nuestros peligros,
que nos ayudes en nuestras tentaciones,
que nos alientes en nuestros contratiempos,
que nos orientes en nuestras resoluciones y, sobre todo,
que nos enciendas en un gran amor a Ti,
que nos lleve a servirte siempre con toda fidelidad.

Concédenos, Señor, que seamos cada día mejores cristianos,
que nuestra vida sea un auténtico testimonio de nuestra fe,
que aprendamos a verte en los demás,
que sepamos pedir perdón sinceramente de nuestros pecados,

y. finalmente, que consigamos la gracia suprema de una santa muerte, que nos reúna contigo, en la Gloria, a todos los que ahora nos amamos aquí.

Señor, no somos dignos de que entres en nuestra casa;
pero si fuiste a la del centurión, y entraste en la de Zaqueo, y viviste en la de María Magdalena,
dígnate quedarte aquí, con nosotros, para siempre.

Nosotros vamos a procurar siempre en esta casa:
creer lo que Tú quieres que creamos,
pensar lo que Tú quieres que pensemos,
leer lo que Tú quieres que leamos,
hablar lo que Tú quieres que hablemos,
amar lo que Tú quieres que amemos,
y hacer lo que Tú quieres que hagamos.

Que toda esta familia sea conforme siempre a tus deseos.
Porque confiamos en Ti como en nuestro Padre. Y no te hemos entronizado aquí para que presencies nuestras rebeldías y pecados, sino para que bendigas la buena voluntad que tenemos de servirte.
Ayúdanos con tu gracia, pues reconocemos nuestra debilidad.
Pero en Ti ponemos nuestra confianza.

Sagrado Corazón de Jesús, en TI confío (tres veces).
Padrenuestro. Avemaría. Gloria.

Nota: Se recomienda renovar esta consagración todos los años, a ser posible confesando y comulgando toda la familia.

Consagración diaria al Sagrado Corazón de Jesús

Amable Jesús mío, como testimonio de mi agradecimiento y en reparación de mis infidelidades, yo N…te doy mi corazón; me consagro enteramente a ti y propongo con tu gracia no ofenderte ya más.

Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús

Jesús dulcísimo, Redentor del género humano, míranos arrodillados humildemente en tu presencia. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y para estar más firmemente unidos a Ti, hoy cada uno de nosotros se consagra voluntariamente a Tu Sagrado Corazón.
Muchos nunca Te han conocido; muchos Te han rechazado, despreciando tus mandamientos. Compadécete de unos y de otros, benignísimo Jesús, y atráelos a todos a Tu Sagrado Corazón. Reina, Señor, no sólo sobre los que nunca se han separado de Ti, sino también sobre los hijos pródigos que Te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no mueran de miseria y de hambre. Reina sobre aquellos que están extraviados por el error o se parados por la discordia, y haz que vuelvan al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que pronto no haya más que un solo rebaño y un solo pastor. Concede, Señor, a Tu Iglesia una plena libertad y seguridad; concede a todo el mundo la tranquilidad del orden; haz que desde un extremo al otro de la tierra no se oiga más que una sola voz: Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos ha venido la salvación; a Él la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.

 

Consagración de los jóvenes al Sagrado Corazón de Jesús

Corazón divino de Jesús, por el Corazón de María, la mujer nueva de Nazaret, nos consagramos a tu Corazón para ser en nuestro mundo antorcha de esperanza para los decaídos, alegría para tantos jóvenes que se encuentran solos y desesperados. No nos dejes caer en la tentación de no hacer nada. Ayúdanos a sembrar los caminos de amor a los que sufren y ser entre los jóvenes constructores de la Civilización del Amor. Amén.

Oración de la consagración de las familias de todo el mundo al Sagrado Corazón de Jesús

Señor Jesucristo, Redentor del mundo,
Amigo de los sencillos y de los pecadores,
que en la Cruz te has dejado traspasar
tu Corazón Sagrado
para salvarnos del pecado
y darnos la abundancia de la gracia divina.
Mira compasivo nuestra debilidad, y ten piedad.
Libéranos del pecado y del mal,
y condúcenos a la auténtica paz,
que se encuentra por la conversión
y la acogida de tu Palabra.
Tú que nos invitas a seguirte
y a amarte como discípulos,
porque así encontraremos el descanso
y la felicidad que tanto deseamos,
no nos dejes nunca de tu mano poderosa,
y sostennos bondadoso en todos nuestros caminos.

Hoy consagramos humildemente a tu Corazón
nuestras vidas y nuestras familias,
y encomendamos a tu misericordia todas las familias del mundo.
porque queremos vivir siempre con la confianza puesta sólo en Ti,
que eres el Amor infinito,
y porque te queremos servir de todo corazón a Ti y a nuestros hermanos por amor a Ti.
Haz, Señor, que todos podamos encontrar en Ti
el Amigo verdadero y el Maestro bondadoso y humilde,
y que en tu Corazón Sagrado aprendamos el amor generoso y sacrificado hacia todos.
Amén.

Novena y oraciones al Sagrado Corazón de Jesús

Mes del Sagrado Corazón de Jesús

Consagración al Inmaculado Corazón de María

Consagración a la Divina Misericordia

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Fuente: webcatolicodejavier

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