La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Congregaciones

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Encuentro Nacional de Consejeros Espirituales


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Damos gracias a Dios, por el maravilloso Encuentro Nacional de Consejeros Espirituales, del Movimiento Juan XXIII, realizado en Lima, encabezado por su Presidente Internacional Nelson Rivera Beauchamp, al mismo tiempo la Prelatura de Moyobamba, está de fiesta, porqué nuestro querido Monseñor, Rafael Escudero López Brea, está participando junto a consejeros espirituales y representantes del Movimiento Juan XXIII de otros países, haciendo un alto a sus múltiples compromisos y demostrando así mismo su gran misión de pastorear su iglesia.
Asistieron también representantes de todas las Diócesis del Perú, entre ellas, la Diócesis de Pucallpa donde hace poco se realizó el primer retiro, con su consejero espiritual, Padre José Camarillo Martinez, estamos felices por este acontecimiento, ver a nuestro funfador del movimiento, venido de Puerto Rico y siempre comprometido con la misión que el Señor le encomendó, dando su vida entera, por eso una vez más decimos:
EL SEÑOR ESTÁ GRANDE CON NOSOTROS Y ESTAMOS ALEGRES.

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¿Qué hacen las Oblatas en Navidad?


La Navidad de una Oblata

(AlfayOmega).- No podemos hablar de la Navidad sin hacer referencia –aunque sólo sea con una mirada de conjunto– al Adviento, tiempo de preparación que la Iglesia, Madre y Maestra, pone ante nuestros ojos, en su sagrada liturgia.

No son una Congregación muy conocida, pero tienen una vocación preciosa. Su vida está

No son una Congregación muy conocida, pero tienen una vocación preciosa. Su vida está “escondida con Cristo en Dios”, en entrega y oración por la santificación de los sacerdotes y seminaristas.

El Adviento de la Oblata es un adentrarse, en soledad y silencio, en el corazón de Madre –como nosotras llamamos a la Virgen–, para vivir con ella esa espera, anhelante y serena a la vez, del Misterio que va a brotar, como flor delicada del Adviento, en la liturgia de Navidad. Es la espera gozosa del Mesías, el Redentor, el Salvador, el Dios hecho Niño pequeño para elevarnos hasta el corazón del Padre, ese Padre amoroso que tiende sus manos abiertas hacia el hombre que –¡oh, insensatez de la condición humana!– cada día se aleja más de Él. Y el alma, que a través de las cuatro semanas del Adviento se ha enardecido, canta los días precedentes a la Navidad ese Ven de las antífonas O, hundiéndose en el profundo espíritu que encierran.

Así, llega a la Navidad en una apertura total al Don, Dios-con-nosotros, que nos trae la Virgen Madre, para ponerlo en nuestros brazos, como hizo con los pastores y los Magos, para que Él sea totalmente nuestro. Y la Oblata, al recibir el Niño, penetra en su corazón y descubre en Él un latido profundo, el primero, el más anhelante: su latido por ellos, los sacerdotes, porque ellos van a ser los que atraigan a las almas, de las que Él está sediento, a su Corazón de Sacerdote-Redentor; y, hundiéndose en ese latido, entrega todo su ser en la misma oblación que Cristo hizo al entrar en el mundo: Sacrificios y holocaustos no los quisiste, pero me has formado un cuerpo… Aquí estoy para hacer Tu voluntad. Y esa voluntad es una voluntad salvífica, de apertura a la Gracia de que ellos, los sacerdotes, son portadores para llevarla a todos los hombres. Ellos son los que encienden, en medio de las tinieblas que hoy envuelven al mundo, la Luz resplandeciente de ese mundo nuevo que está presente en cada Eucaristía. Ellos alimentan el hambre de paz y justicia de los que está ansioso el hombre de hoy. Ellos son, al participar del sacerdocio de Cristo, verdaderos puentes, mediadores entre el cielo y la tierra. Por eso, en la Navidad, cuando la Oblata contempla al Niño, siente en su alma ese gemido hondo y acuciante, gemido del Espíritu, que es pura entrega en donación del ser, por la salvación de todos los hombres, pasados, presentes y futuros, por la Humanidad entera.

Éste es el vivir interno de la Oblata; pero ¿y lo exterior? Es un desborde de caridad fraterna. Son unos días de vida familiar entre las Hermanas, viviendo todas en común la alegría gozosa de la Navidad: Belén, villancicos, recreos…, todo en una armonía clara y sencilla, como es nuestro espíritu, que aúna soledad y silencio con alegría, vida común y caridad.

Así vive una Oblata su Navidad; una Navidad desbordante de entusiasmo en su manifestación externa, sí, pero vivida en lo íntimo del corazón de Cristo Sacerdote, participando de su Misterio, en una constante alabanza a la gloria de la Santísima Trinidad, de la que ha brotado para nosotros la realidad gozosa de la hermosa Navidad.

HH . Oblatas de Cristo Sacerdote

JUBILEO DE LOS ANIMADORES

SANTA TERESA DE CALCUTA


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“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”. De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo:“saciar su sed de amor y de almas”.

Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría. Leer más de esta entrada

Abusos contra menores: LA RESPUESTA DE LA IGLESIA

SAN BUENAVENTURA


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Nació en Bañoreal, cerca de Vitervo (Italia) en 1221.

Un nombre profético

Se llamaba Juan, pero dicen que cuando era muy pequeño enfermó gravemente y su madre lo presentó a San Francisco, el cual acercó al niñito de cuatro meses a su corazón y le dijo:
“¡BUENA VENTURA!”que significa: “¡BUENA SUERTE. BUEN EXITO!”. Y el niño quedó curado. Y por eso cambio su nombre de Juan por el de Buenaventura. Y en verdad que tuvo buena suerte y buen éxito en toda su vida.

Un doctor muy especial

En agradecimiento a San Francisco su benefactor, se hizo religioso franciscano. Estudióo en la universidad de París, bajo la dirección de famoso maestro Alejandro de Ales, y llegó a ser uno de los más grandes sabios de su tiempo. Se le llama “Doctor seráfico”, porque “Serafín” significa “el que arde en amor por Dios” y este santo en sus sermones, escritos y actitudes demostró vivir lleno de un amor inmenso hacia Nuestro Señor. Los que lo conocieron y trataron dicen que todos sus estudios y trabajos los ofrecía para gloria de Dios y salvación de las almas. A sus clases concurrían en grandes cantidades gente de todas las clases sociales y sus oyentes afirmaban que mientras hablaba parecía estar viendo al invisible.

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FELICIDADES MONSEÑOR RAFAEL

Las monjas de la Madre Teresa: una superviviente y 4 mártires del IS


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Los cadáveres de las monjas Judith y Reginette, minutos después de la matanza de Adén (Yemen)

 

Hace unos meses sicarios del IS asaltaron el asilo de las misioneras de la Madre Teresa en Adén para exterminar la última presencia cristiana.

Los monjes de Tibhirine: un superviviente y siete mártires

“Frente a mis ojos vi cómo ejecutaban a dos personas”. Los sicarios del Estado Islámico registran el Hogar de la Madre Teresa de Calcuta en la ciudad de Adén, sabiendo que son cinco monjas y les falta una por asesinar de un tiro en la cabeza. La tienen detrás de la puerta, respirando a menos de un metro, inmóvil como una estatua. “Entraron tres veces a mirar en esa habitación, pero no me vieron”. La hermana Sally, superiora de las Misioneras de la Caridad al frente del asilo donde cuidan a 60 ancianos pobres musulmanes, hombres y mujeres, recuerda en su escondite las palabras del padre Tom. El sacerdote salesiano Tom Uzhunnalil se lo ha advertido a diario a las monjas que lo refugian en su hogar de Adén -la segunda ciudad de Yemen, al sur de Arabia Saudita- desde que fanáticos incendiaron y saquearon en septiembre la iglesia del cura, la de la Sagrada Familia. “Tenemos que estar listos para el martirio”. Se acerca el sacrificio final en las garras de la muerte. El “Novio”, como ellas dicen.

Amanece el 4 de marzo de 2016 y las monjas de la Madre Teresa encarnan lo poco que queda de la iglesia católica en la ciudad portuaria yemení de medio millón de vecinos, donde la minoría cristiana (en un país con 24 millones de habitantes y sólo 3.000 cristianos) ha tenido que escapar por el terrorismo yihadista y un año de guerra civil. Son cinco misioneras: la superiora Sally (de apellido civil Pulparambil, 57 años, de la India) y las hermanas Anselm (Cecilia Minj, 61, India), Marguerite (Anathalie Mukhasema, 44, Ruanda), Judith (Kimatu Anastacia Kanini, 41, Kenia) y Reginette (Valentine Uwingabire, 32, Ruanda). Y con ellas el párroco indio, de 57 años. A su lado permanece una decena de leales trabajadoresetíopes (cristianos) y yemeníes (musulmanes) que las ayudan a cuidar de los ancianos. Leer más de esta entrada

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