Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Formación

UN SOLO SEÑOR, UNA SOLA FE


 La existencia de Dios


¿Existe Dios? ¿Quién es Dios? ¿Por qué hay que creer en Dios? El hombre quiere vivir, quiere gozar, quiere pasarlo bien… Pero, detrás de todo, se encuentra con esos interrogantes… Y muchos, hoy en día, prefieren no pensar. En este primer episodio del programa “Un solo Señor, una sola fe”, D. José Antonio Sayés, profesor de la Facultad de Teología del Norte de España, responde a las preguntas de los jóvenes sobre la existencia de Dios.

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 22-03-2019 (San Mateo 21,33-43.45-46.)


Producir frutos

  • La viña del Señor, dice el profeta, es la casa de Israel (Is 5,7). Ahora bien, esta casa somos nosotros…y pues somos Israel, somos también la viña del Señor. Vigilemos, pues, que no nazca de nuestros sarmientos, en lugar de la uva dulce, el fruto de la cólera(Ap 14,19), para que no diga: “esperaba uvas i dio agraces” (cf Is 5,7) ¡Qué tierra tan ingrata! La que tenía que dar a su amo frutos de dulzura, lo atravesó con espinas agudas. Así, sus enemigos, los que tenían que haber acogido a su Salvador con toda la devoción de su fe, lo coronaron con espinas en la pasión. Para ellos, esta corona significaba ultraje e injuria, pero, a los ojos del Señor, era la corona de las virtudes… Prestad atención, hermanos, que no se diga a vuestro propósito: “esperaba buenos frutos y dieron agraces”. Estemos atentos a que nuestras malas acciones no hieran la cabeza del Salvador como espinas crueles. Hay espinas del corazón que han herida hasta la misma palabra de Dios, como lo dice el Señor en el evangelio cuando narra que el grano del sembrador cayó entre espinos, éstos crecieron y ahogaron la semilla (cf Mt 13,7)… Vigilad, pues, que vuestra viña no produzca espinos en lugar de racimos, que vuestra vendimia no dé vinagre en lugar de vino. Cualquiera que haga la vendimia sin distribuir a los pobres sus bienes, recoge vinagre en lugar de vino. Y aquel que mete su cosecha en los graneros sin dar alimento a los indigentes, no recoge el fruto de la limosna sino el rastrojo de la avaricia.

San Máximo de Turín (¿-c. 420)

Obispo

Sermón para la fiesta de San Cipriano

 

FUENTE: http://evangeliodeldia.org

Capilla de adoración eucarística en directo (online/en vivo)

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO 20 DE MARZO 2019


La mañana de este 20 de marzo el Papa Francisco continuó el ciclo de catequesis sobre el “Padre Nuestro” centrándose en la frase “Hágase tu voluntad”. En la oración del “Padre Nuestro”, recalcó, que cuando se dice “hágase tu voluntad, no somos invitados a bajar servilmente la cabeza, como si fuéramos esclavos”. Al contrario, es una oración “llena de ardiente confianza en Dios que quiere el bien para nosotros, la vida, la salvación”

APOLOGÉTICA CATÓLICA (II cap.) – C


Un Dios verdadero, tres personas.

 

Apologetica 5.jpg

Por Jesús Urones. defensoris@catolicosfirmesensufe.org

1.-INTRODUCCIÓN

-Es común en el 90% del Cristianismo la creencia en la Santísima Trinidad, salvo algunas sectas unitarias, los Testigos de Jehová y los mormones, el resto de protestantes al igual que los católicos creen en la Trinidad. Esta doctrina no viene de Constantino como alguno podría alegar sino de tiempos apostólicos como ahora veremos.El primero en usar esta expresión fue San Teófilo de Antioquia, en su obra Ad Autolycum usa la palabra griega Τριας (trinitas) para expresar la unión de las tres Divinas Personas en Dios. Pero sería Tertuliano quien le daría un significa más profundo, usando el término latino TRINITAS.

-En este tema estudiaremos la doctrina de la Iglesia sobre la Trinidad, el fundamento bíblico de este dogma, así como analizaremos las objeciones presentadas por los unitarios al respecto. Por último veremos el fundamento histórico de este dogma, para comprender que no se trata de un invento de Constantino ni algo por el estilo.

2.-DOCTRINA DE LA IGLESIA SOBRE LA TRINIDAD:

-El misterio de la Trinidad: Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo III de Cuaresma, 24 de marzo de 2019


3marzo2013

San Lucas 13, 1-9.

En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios.  

El les respondió: “¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera”. 

Les dijo también esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?’. Pero él respondió: ‘Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'”.

COMENTARIO

Por  Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado

El evangelio de este domingo es el evangelio de la verdadera interpretación de los acontecimientos humanos y de los desastres naturales, en definitiva de los signos de los tiempos.

“Se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían… Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé”.

Algunos cuentan al Señor dos sucesos; uno la represión política llevada a cabo por Pilato contra la revuelta de los zelotes que pretendía derribar el poder romano; el otro es un accidente fortuito, se desplomó la torre de Siloé y mató a dieciocho personas. Le piden al Señor una interpretación fidedigna. Estos dos hechos trágicos sirvieron a Jesús para iluminar un problema teológico: el del castigo de Dios a los pecadores, ya en este mundo. Leer más de esta entrada

SAN JOSÉ


jose_19marzo

José significa “Dios me ayuda”.

De San José únicamente sabemos los datos históricos que San Mateo y San Lucas nos narran en el Evangelio. Su más grande honor es que Dios le confió sus dos más preciosos tesoros: Jesús y María. San Mateo nos dice que era descendiente de la familia de David.

Una muy antigua tradición dice que l9 de Marzo sucedió la muerte de nuestro santo y el paso de su alma de la tierra al cielo.

Los santos que más han propagado la devoción a San José han sido: San Vicente Ferrer, Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que escribió en su honor muy hermosos sermones) y San Francisco de Sales, que predicó muchas veces recomendando la devoción al santo Patriarca. Pero sobre todo, la que más propagó su devoción fue Santa Teresa, que fue curada por él de una terrible enfermedad que la tenía casi paralizada, enfermedad que ya era considerada incurable. Le rezó con fe a San José y obtuvo de manera maravillosa su curación. En adelante esta santa ya no dejó nunca de recomendar a las gentes que se encomendaran a él. Y repetía: “Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo”. Hacia el final de su vida, la mística fundadora decía: “Durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir”. Y es de notar que a todos los conventos que fundó Santa Teresa les puso por patrono a San José.

San Mateo narra que San José se había comprometido en ceremonia pública a casarse con la Virgen María. Pero que luego al darse cuenta de que Ella estaba esperando un hijo sin haber vivido juntos los dos, y no entendiendo aquel misterio, en vez de denunciarla como infiel, dispuso abandonarla en secreto e irse a otro pueblo a vivir. Y dice el evangelio que su determinación de no denunciarla, se debió a que “José era un hombre justo”, un verdadero santo. Este es un enorme elogio que le hace la Sagrada Escritura. En la Biblia, “ser justo” es lo mejor que un hombre puede ser. Leer más de esta entrada

Aprende a defender tu Fe Católica con la Biblia – Capitulo 2

CANCIONERO CATOLICO

Rezo del Angelus: 17 de marzo de 2019


El Papa Francisco presidió la oración mariana del Ángelus este 17 de marzo, desde la ventana del despacho del Palacio Apostólico Vaticano, que da a la Plaza de San Pedro donde estaban presentes miles de fieles y peregrinos provenientes de todo el mundo. En este segundo domingo de Cuaresma el Papa invitó a permanecer un momento en recogimiento cada día, fijando la mirada interior en el rostro de Jesús y dejando que su luz penetre e irradie en nuestra vida.

Evangelio del Domingo II de Cuaresma, 17 de marzo de 2019


San Lucas 9, 28b-36.

Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. 

Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. 

Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. El no sabía lo que decía. 

Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: “Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo”. 

Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

COMENTARIO

Por  Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado

El evangelio de este domingo es toda una provocación a contemplar el rostro radiante de Cristo en el misterio de la Transfiguración. Los apóstoles habían quedado sobrecogidos y entristecidos ante el anuncio, por parte de Jesús, de su pasión, muerte y resurrección. La Transfiguración no es sólo revelación de la gloria de Cristo, sino también preparación para afrontar la cruz. El episodio de la Transfiguración marca un momento decisivo en el ministerio de Jesús. Es un acontecimiento de revelación que consolida la fe en el corazón de los discípulos, les prepara al drama de la cruz y anticipa la gloria de la resurrección. Este misterio es vivido continuamente por la Iglesia, pueblo en camino hacia el encuentro con su Señor. Como los tres apóstoles escogidos, la Iglesia contempla el rostro transfigurado de Cristo, para confirmarse en la fe y no desfallecer ante su rostro desfigurado en la Cruz. En un caso y en otro, ella es la Esposa ante el Esposo, partícipe de su misterio y envuelta por su luz.

Esta luz llega a todos los hijos de la Iglesia, llamados a seguir a Cristo poniendo en Él el sentido último de la propia vida, hasta poder decir con el Apóstol: « Para mí la vida es Cristo » (Flp 1, 21). Leer más de esta entrada

APOLOGÉTICA CATÓLICA (II cap.) – B


La concepción de Dios en las culturas anteriores a Israel.

Apologetica 04.jpg

Por Anwar Tapias Lakatt

A medida que avanza el curso vamos enamorándonos de Dios y su Revelación para la humanidad, pero sabemos que no todos los seres humanos lograron disfrutar de este conocimiento de Dios que poseemos hoy; ahora vamos a entender cómo concebían las civilizaciones más antiguas a Dios. Es importante para saber a qué se enfrentó el pueblo escogido por Dios, de qué manera concebían la divinidad, pues es muy importante saber que mientras las culturas antiguas buscaban saber de Dios, con Israel, es Dios quien se le manifiesta al hombre.

 Vamos a desarrollar el tema abarcando los siguientes puntos:

–          Mesopotamia

–          Religión en Mesopotamia

–          Politeísmo

–          Monoteísmo 

 MESOPOTAMIA

Para poder analizar y entender mucho de cómo las culturas antiguas concebían a Dios, debemos primero saber donde habitaron y cómo se desarrollaron.

La historia debemos ubicarla en la región llamada Mesopotamia, que significa, entre dos ríos, y que está ubicada geográficamente entre los ríos Tigres y Eufrates[1] Leer más de esta entrada

A %d blogueros les gusta esto: