Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

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Hoy 7 de Marzo de 2019, celebramos el 71º Aniversario de la Creación de la Prelatura de Moyobamba


 

escudo-prelatura-moyobamba-baja-res3.pngPor la Bula “Romanus Pontifex” del 7 de marzo de 1948, el Papa Pío XII segregó de la Diócesis de Chachapoyas todo el departamento de San Martín y creó la Prelatura de Moyobamba, la primera del Perú, haciéndola sufragánea de la Metropolitana de Trujillo.

Por el Decreto Consistorial del 12 de Junio de 1958, el mismo Papa segregó de la Prelatura los distritos de Huimbayoc, Navarro, Pelejo y Pongo y los anexos al Vicario Apostólico de Yurimaguas para su mejor atención espiritual.
Por Acuerdo pastoral entre los Obispo de Huánuco y de Moyobamba, con fecha 19 de mayo de 1985, se ha encomendado la atención pastoral de las Parroquias de Tocache y de Uchiza de la Prelatura de Moyobamba, que forman la nueva Provincia de Tocache, a la Diócesis de Huánuco.

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ORACIÓN POR NUESTRA PRELATURA

Te rogamos, Señor, que se manifiesten con toda su fuerza y perseveren hasta el fin en nuestra Iglesia Prelatura de Moyobamba la integridad de la fe, la santidad de las costumbres, la caridad fraterna y la religión auténtica, y, ya que no dejas de alimentar a tu pueblo con tu Palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no ceses tampoco de conducirlo bajo tu protección. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO 07 DE MARZO 2019


Reflexionando sobre la oración del “Padre Nuestro”, el Santo Padre indicó que “¡Venga tu Reino!” es como decir: “¡Padre, te necesitamos! ¡Jesús te necesitamos! ¡Necesitamos que en todas partes y para siempre seas Señor entre nosotros!”. “Venga tu Reino, ven en medio de nosotros”. En la Audiencia General de este 6 de marzo en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco se encontró con grupos de peregrinos y fieles de Italia y de todo el mundo. En su catequesis, el Santo Padre afirmó que “Dios nos precede siempre, Dios nos sorprende siempre” y subrayó que “gracias a Él después de la noche del Viernes Santo hay un amanecer de Resurrección capaz de iluminar con esperanza al mundo entero”.

APOLOGÉTICA CATÓLICA (II cap.) – A


Dios frente a la ciencia

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Por Raúl Alonso

De manera muy frecuente escuchamos a ateos diciendo que Ciencia y Religión son conceptos opuestos, que no se puede tener fe en Dios y ser científico, con lo cual, nos encasillan, a quienes tenemos fe, como una horda de incultos ignorantes, y nos ven como un grupo de hombres estancados en la evolución intelectual.

Los argumentos ateos son muchísimos, y por tanto en este artículo tratare de responder a tres vertientes de debate:

.         La existencia de Dios y el Origen del Universo

·         Iglesia Vs Ciencia: El caso Galileo Galilei

En palabras de Richard Dawkins, zoólogo y activista ateo

“Como científico, soy hostil hacia la religión fundamentalista porque ella activamente corrompe el trabajo científico. Nos enseña a no cambiar de opinión; y a no desear saber cosas excitantes que están disponibles para que las sepamos. Subvierte a la ciencia y debilita al intelecto.”

Definamos primero quienes son los ateos: Leer más de esta entrada

MISA Y PROCESIÓN DE MIÉRCOLES DE CENIZA Y VIERNES DE CUARESMA


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Con este miércoles de Ceniza iniciamos la Cuaresma y la Santa Misas será en nuestra Catedral a las a las 07:30 pm, Misa que será presidida por el Obispo Prelado Rafael Escudero, seguida de la procesión al Santuario Señor del Perdón. La Santa misa será transmitida en vivo por en Canal Católico San Gabriel, Radio María Moyobamba y redes sociales.

Cuaresma 2019: 5 curiosidades que quizá no sabías sobre la Cuaresma

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2019


Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2019

La Santa Sede difundió este martes 26 de febrero el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de este 2019 titiulado “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”, en el que hace un llamado a la conversión mediante el ayuno, la oración y la limosna.

“Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que ‘será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios’. No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.

 

A continuación, el texto completo del mensaje:

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2019

 

“La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24).

Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

1. La redención de la creación

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención.

Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuerpo—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.

2. La fuerza destructiva del pecado

Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca.

Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.

Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo.

El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.

3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón

Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1).

Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual.

Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21).

La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón.

Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia.

Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3).

Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión.

Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación.


Esc. Papa Francisco

Franciscus

Evangelio del Domingo I de Cuaresma, 10 de marzo de 2019


17febrero2013

San Lucas 4, 1-13.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. 

El demonio le dijo entonces: “Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan”. 

Pero Jesús le respondió: “Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan”. 

Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: “Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá”. 

Pero Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”. 

Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”. 

Pero Jesús le respondió: “Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. 

Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

COMENTARIO

Por  Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, fue llevado por el desierto”

En el evangelio de este domingo contemplamos a Jesús, lleno del Espíritu y llevado por Él al desierto, para prepararse a su ministerio público.

El Espíritu no está simplemente sobre Jesús, sino que lo llena, lo penetra, lo invade en su ser y en su obrar. El Espíritu es el principio de la consagración y de la misión del Mesías. Por la fuerza del Espíritu, Jesús pertenece total y exclusivamente a Dios, participa de la infinita santidad de Dios que lo llama, elige y envía. El Espíritu del Señor ha consagrado a Cristo y lo ha enviado a anunciar el Evangelio.

Este mismo Espíritu del Señor está también sobre todos y cada uno de nosotros, Pueblo de Dios, constituido como pueblo consagrado a Él en el bautismo y enviado por Él al mundo para anunciar el Evangelio que nos salva. Todos los miembros del Pueblo de Dios somos marcados por el Espíritu y llamados a la santidad. ¡Cuántas cosas haríamos si nos dejásemos guiar por el Espíritu santo!

El desierto es un lugar de gracia, de la presencia de Dios, lugar de transformación, de conversión; el desierto hace fuerte al hombre, lo hace sencillo, amable, bueno. El desierto es lugar de silencio y soledad, tan necesarios para la oración y el encuentro con Dios, para abrir los ojos y dejarse sorprender por Él. El desierto es también un lugar de purificación, de encuentro con uno mismo, de lucha contra las pasiones que quieren dominarnos; el silencio y la soledad del desierto nos fascinan y aterran, nos descubren nuestras infidelidades y flaquezas. Leer más de esta entrada

Video Penitencial para Cuaresma

30 Consejos para la batalla espiritual en esta Cuaresma

El Carnaval, sus origenes y efectos negativos


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Los primeros registros que se conocen acerca de esta festividad datan de aproximadamente 5000 años atrás, en Babilonia, donde se veneraba a Marduk (dios pagano que, según la leyenda, fundó la ciudad). Otros datos apuntan a que ésta era una celebración en honor a la diosa Osiris que se realizaba en Egipto.

También se dice que el carnaval se originó en Roma, con las celebraciones Saturnales (en honor a Saturno), Bacanales (en honor a Baco) y Lupercales (en honor al dios Pan). En Grecia se realizaba un festejo en honor a Dionisio. En Olimpia, Creta y otras poblaciones de Grecia, se sacrificaba anualmente a un hombre que representaba a Cronos, el equivalente a Saturno de los romanos.

Estas celebraciones tenían como objetivo el venerar a alguna deidad pagana, y se caracterizaban por el desenfreno, la violencia y la  obscenidad.

¿Qué aspectos comunes hay entre el carnaval moderno y el antiguo (romano)? Leer más de esta entrada

Diez argumentos contra la eutanasia


Legalizar la eutanasia no es bueno porque:

1- La eutanasia legal favorece una “pendiente peligrosa” en contra del derecho a la vida en otros campos

En Holanda la eutanasia se aplica no ya a enfermos, sino simplemente a gente que no quiere vivir, como el senador socialista octogenario Brongersma, que pidió y logró ser “finalizado” no porque estuviese enfermo o deprimido, sino porque estaba cansado de vivir. Se calcula que en Holanda se dejan morir a unos 300 bebés al año por nacer con minusvalías y hay casos (en este país rico) de negar la implantación de marcapasos a mayores de 75 años; la eutanasia favorece otras actuaciones de “eliminación de los inútiles”.

2- La eutanasia empeora la relación médico-paciente e incluso la relación paciente-familiares

¿Queda algún margen para que los enfermos, ancianos o incapacitados, sigan manteniendo aquella plena confianza en quienes, hasta ahora, tenían por obligación —casi sagrada— procurar la sanación de sus dolencias? ¿Quién impondrá a la víctima potencial el deber de confiar en su verdugo? ¿Quién podrá devolver a los enfermos holandeses su sentimiento de fiducia en la clase médica? ¿Y cómo confiar en que el médico va a esforzarse por mi vida si mis parientes presionan en un sentido contrario? Leer más de esta entrada

APOLOGÉTICA CATÓLICA (I cap.) – B


LA APOLOGETICA, ECUMENISMO Y DIALOGO INTERRELIGIOSO

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0.-INTRODUCCIÒN:

-Momentos antes de su dolorosa pasión, antes de llegar al otro lado del Torrente Cedrón (Juan 18:1) donde Jesús sería apresado, pronunció las palabras que acabamos de leer. ¿Por qué elegiría el Señor este momento? Sencillamente porque la división entre los cristianos es un dolor tan grande para el cuerpo de Cristo como la pasión que sufrió…deberíamos pensar que cada latigazo que recibió en su espalda es la escisión de una parte de su cuerpo, la creación de una nueva secta o grupo religioso. Cada golpe que le dieron es como si un católico abandonará su propia fe. Por este motivo y no por otro, el Señor pronunció estas palabras de unidad instantes antes de su detención. Era su mayor deseo, que todos fueran uno. Pero este deseo del Señor, sabemos que se cumplirá sin embargo para que esto pase es necesario que nosotros colaboremos.

-Es por todo esto por lo que un católico debe saber y conocer de su fe, cuanto más mejor, de forma que pueda ser guía, enseñar , exhortar, a otros que no sean tan doctos con el fin de que ninguno se desvíe del camino verdadero que es Jesucristo. Para ello el católico debe poseer una serie de medios no solamente de conocimientos, de nada te sirve saber mucho sino sabes como enseñarlo , como predicarlo…. Es por eso que es necesario conocer los “medios de dialogo, medios de defensa y exposición de la sana doctrina”. Pues bien estos medios se clasifican en 3 grupos:

-APOLOGETICA O DEFENSA DE LA FE.

-ECUMENISMO.

-DIALOGO INTERRELIGIOSO.

-Trataremos en este tema de dar al lector unas nociones básicas sobre cada uno de ellos de forma que le ayuden a comprender su importancia así como la enseñanza de la Iglesia sobre ellos.

1.-LA APOLOGÉTICA EN LA ESCRITURA:

-En el tema anterior se ha hablado de una manera magistral de la apologética, por lo que repetirlo aquí de nuevo sería absurdo, no obstante quiero recalcar que la propia Escritura nos habla sobre la apologética: Leer más de esta entrada

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