Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Jóvenes

SAN MATEO APÓSTOL Y EVANGELISTA


San Mateo Guercin.jpgSin duda que los estudios críticos de la Biblia, y en especial del Nuevo Testamento, han dado vuelta muchísimas certezas populares en torno a los evangelios, una de ellas es la supuesta existencia de una redacción primitiva del Evangelio de san Mateo en arameo, dato que ya hoy de ninguna manera es aceptable, aunque formaba parte del conocimiento normal, incluso científico, en época de la redacción del Butler que prsentaré. Por no modificar su redacción mantengo el texto exactamente como lo trae, puesto que aporta una narración coherente y tradicional acerca del personaje. Pero debe advertirse que no es posible en la actualidad identificar al autor de ninguno de los cuatro evangelios con apóstoles que hayan escrito, en general se consideran apostólicos por su relación con el testimonio apostólico, porque dependen de la predicación directa e indirecta de los apóstoles, pero no por haber sido escritos por los apóstoles. Sigue a continuación el artículo del Butler-Guinea, con apenas cambios en relación al «martirio» de san Mateo.

Dos de los cuatro Evangelistas dan a San Mateo el nombre de Leví, mientras que San Marcos lo llama «hijo de Alfeo». Posiblemente, Leví era su nombre original y se le dio o adoptó él mismo el de Mateo («el don de Yavé»), cuando se convirtió en uno de los seguidores de Jesús. Pero Alfeo, su padre, no fue el judío del mismo nombre que tuvo como hijo a Santiago el Menor. Se tiene entendido que era galileo por nacimiento y se sabe con certeza que su profesión era la de publicano, o recolector de impuestos para los romanos, un oficio que consideraban infamante los judíos, especialmente los de la secta de los fariseos y, a decir verdad, ninguno que perteneciera al sojuzgado pueblo de Israel, ni aún los galileos, los veían con buenos ojos y nadie perdía la ocasión de despreciar o engañar a un publicano. Los judíos los aborrecían hasta el extremo de rehusar una alianza matrimonial con alguna familia que contase a un publicano entre sus miembros, los excluían de la comunión en el culto religioso y los mantenían aparte en todos los asuntos de la sociedad civil y del comercio. Pero no hay la menor duda de que Mateo era un judío y, a la vez, un publicano. Leer más de esta entrada

SAN ANDRÉS KIM


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La fiesta que hoy recordamos es conocida como la de San Andrés Kim y Compañeros Mártires. Fue la primera canonización que se realizó fuera de Roma en los últimos 700 años, y es que la situación lo ameritaba, porque estaban siendo premiados con la santidad el primer sacerdote coreano y sus 102 compañeros.

San Andrés Kim, el primer sacerdote de la Iglesia en el oriente, creció comprendiendo el valor de defender su fe. Él nació el 21 de agosto de 1821, años antes su bisabuelo había muerto martirizado, y cuando sólo era un niño, tuvo que afrontar por el mismo motivo, la muerte de su padre, mientras su madre era destinada a vivir en la calle y pedir limosna, debido a la represión religiosa que azotó Corea hasta finales del siglo XIX, y que hoy, un siglo más tarde, sigue estando vigente.

En 1836 Andrés fue elegido como seminarista por un misionero que pasaba por su población. En 1844 fue ordenado diácono en China y un año más tarde ordenado sacerdote en Shangai. De allí se dirigió nuevamente a Corea en donde cumplió la gran parte de su trabajo pastoral. Leer más de esta entrada

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 20-09-2018 (San Lucas 7,36-50.)


 

«A causa de su gran Amor»

«Que me bese con un beso de su boca» (Ct 1,2). ¿Quién es que habla así? La esposa [del Cantar de los cantares]. ¿Y quién es esta esposa? El alma sedienta de Dios. ¿Y a quién habla? A su Dios… No se podrían encontrar palabras más tiernas para expresar la ternura recíproca de Dios y del alma, que los del Esposo y la esposa. Todo les es común, no poseen nada propio ni aparte. Es única su heredad, única su mesa, única su casa, incluso es única la carne que los constituye unidos (Gn 2,24)… Si la palabra amar pertenece de manera especial y en primer lugar al esposo, no es sin buenas razones que se da el nombre de esposa al alma que ama a Dios. La prueba de que ama es que pide a Dios un beso. No desea ni la libertad, ni la recompensa, ni una herencia, ni tan sólo una enseñanza, sino un beso, al modo de una casta esposa, levantada por un santo amor e incapaz de esconder la llama que le abrasa el corazón… Si, su amor es casto puesto que sólo desea a aquel que ama, y no cualquier otra cosa que sea de él. Su amor es santo puesto que no ama con un deseo pesado y carnal sino con la pureza del espíritu. Su amor es ardoroso, y ebria de este mismo amor, olvida la grandeza de Aquel que ama. En efecto ¿no es él que con una mirada hace temblar la tierra? (Sl 103,32). ¿Es a él a quien pide un beso? ¿No está ebria? Sí, está ebria de amor por su Dios… ¡Qué fuerza en el amor! ¡Qué confianza y qué libertad en el Espíritu! ¿Cómo expresar con mayor claridad que « el amor echa fuera el temor? (1Jn 4,18).

San Bernardo (1091-1153)

Monje cisterciense y doctor de la Iglesia

Sermón 7 sobre el Cantar de los Cantares

FUENTE:es.catholic.net/

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 19-09-2018 (San Lucas 7,31-35.)


En la Iglesia Cristo nos llama a la conversión

La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia—el atributo más estupendo del Creador y del Redentor—y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora. En este ámbito tiene un gran significado la meditación constante de la palabra de Dios, y sobre todo la participación consciente y madura en la Eucaristía y en el sacramento de la penitencia o reconciliación. La Eucaristía nos acerca siempre a aquel amor que es más fuerte que la muerte (Ct 8,6): en efecto, « cada vez que comemos de este pan o bebemos de este cáliz », no sólo anunciamos la muerte del Redentor, sino que además proclamamos su resurrección, mientras esperamos su venida en la gloria (Cfr. 1 Cor 11, 26; aclamación en el «Misal Romano»). El mismo rito eucarístico, celebrado en memoria de quien en su misión mesiánica nos ha revelado al Padre, por medio de la palabra y de la cruz, atestigua el amor inagotable, en virtud del cual desea siempre El unirse e identificarse con nosotros, saliendo al encuentro de todos los corazones humanos. Es el sacramento de la penitencia o reconciliación el que allana el camino (Lc 3,3; Is 40,3) a cada uno, incluso cuando se siente bajo el peso de grandes culpas. En este sacramento cada hombre puede experimentar de manera singular la misericordia, es decir, el amor que es más fuerte que el pecado.

San Juan Pablo II (1920-2005)

papa

Carta encíclica “Dives in Misericordia”
§ 13 – Copyright © Libreria Editrice Vaticana

(Trad. ©Evangelizo.org)

Rezo del Angelus: 17 de septiembre de 2018


“Solo encontramos la felicidad cuando el amor, la verdad, nos encuentra, nos sorprende, nos cambia”: el Papa Francisco comentó en estos términos el Evangelio del día, antes del Ángelus de este 16 de septiembre, desde la ventana del palacio apostólico que da a la Plaza de San Pedro donde se reunieron unas 35,000 personas, según la Gendarmería del Vaticano. El Papa señaló que a Cristo no le importan las “encuestas” sobre su popularidad y espera respuestas de sus discípulos que no sean “prefabricadas”, sino respuestas que provienen del corazón.

CANCIONERO CATOLICO

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 17-08-2018 (San Lucas 7,1-10.)


«Dí una sóla palabra y mi siervo sanará»

¿Cómo, el centurión, ha obtenido la gracia de la curación de su siervo? Porque yo —dijo— también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «ve», y va; al otro: «ven», y viene; y a mi criado: «haz esto», y lo hace. Soy una autoridad con súbditos a mis órdenes, pero sometido a otra autoridad superior a mí. Por tanto —reflexiona— si yo, un hombre sometido al poder de otro, tengo el poder de mandar, ¿qué no podrás tú de quien depende toda potestad? Y el que esto decía era un pagano, centurión para más señas. Se comportaba allí como un soldado, como un soldado con grado de centurión; sometido a autoridad y constituido en autoridad; obediente como súbdito y dando órdenes a sus subordinados. Y si bien el Señor estaba incorporado al pueblo judío, anunciaba ya que la Iglesia habría de propagarse por todo el orbe de la tierra, a la que más tarde enviaría a los Apóstoles (Mt 8,11): él, no visto pero creído por los paganos, visto y muerto por los judíos. Y así como el Señor, sin entrar físicamente en la casa del centurión —ausente con el cuerpo, presente con su majestad—, sanó no obstante su fe y su misma familia, así también el Señor en persona sólo estuvo corporalmente en el pueblo judío; entre las demás gentes ni nació de una virgen, ni padeció, ni recorrió sus caminos, ni soportó las penalidades humanas, ni obra las maravillas divinas. Nada de esto en los otros pueblos. Y sin embargo, a propósito de Jesús se cumplió lo que se había dicho: Un pueblo extraño fue mi vasallo. ¿Pero cómo, si es un pueblo extraño? Me escuchaban y me obedecían (Mt 8,11). El mundo entero oyó y creyó.

San Agustín (354-430)

Obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia

Sermón 62

 

FUENTE: http://evangeliodeldia.org

 

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES


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Los siete dolores de la Santísima Virgen que han suscitado mayor devoción son: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, los tres días que Jesús estuvo perdido, el encuentro con Jesús llevando la Cruz, su Muerte en el Calvario, el Descendimiento, la colocación en el sepulcro.

Simeón había anunciado previamente a la Madre la oposición que iba a suscitar su Hijo, el Redentor. Cuando ella, a los cuarenta días de nacido ofreció a su Hijo a Dios en el Templo, dijo Simeón: “Este niño debe ser causa tanto de caída como de resurrección para la gente de Israel. Será puesto como una señal que muchos rechazarán y a ti misma una espada te atravesará el alma” (Lc 2,34). LEER MAS…

FUENTE: http://www.ewtn.com

Exaltación de la Santa Cruz


 

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Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que al día siguiente de la dedicación de la basílica de la Resurrección, erigida sobre el Sepulcro de Cristo, es ensalzada y venerada como trofeo pascual de su victoria y signo que aparecerá en el cielo, anunciando a todos la segunda Venida.

La fiesta del 14 de septiembre como «fiesta de la santa Cruz» es muy antigua, se remonta al siglo IV, y está muy bien atestiguada, como veremos; sin embargo, a lo largo del tiempo ha habido en torno a ella tradiciones diversas que se han entremezclado y producido desplazamientos en cuanto al sentido de lo que se festeja en la fecha. Hasta hace algunas décadas había una fiesta el 3 de mayo, suprimida por SS Juan XXIII en 1960, llamada «Inventio Santae Crucis», es decir, «descubrimiento de la Santa Cruz», que rememoraba el momento en que se encontró la auténtica cruz de Jesús (la Vera Cruz) y se expuso a la veneración del pueblo cristiano. Sin embargo, como mostrará más tarde este artículo, en realidad esa fiesta, propia de la Igelsia de Occidente, era un desdoblamiento de la de septiembre, que evocaba, entre otros aspectos, la «inventio». Por ese motivo la fiesta de septiembre había quedado, en Occidente, para celebrar un acontecimiento posterior: la recuperación en el 614 del relicario con los fragmentos de la Vera Cruz por el emperador Heraclio de manos de los persas. Leer más de esta entrada

Capilla de adoración eucarística en directo (online/en vivo)

SAN JUAN CRISOSTOMO (obispo y doctor de la Iglesia)


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Memoria de san Juan, obispo de Constantinopla y doctor de la Iglesia, antioqueno de nacimiento, que, ordenado presbítero, llegó a ser llamado «Crisóstomo» por su gran elocuencia. Gran pastor y maestro de la fe en la sede constantinopolitana, fue desterrado de la misma por insidias de sus enemigos, y al volver del exilio por decreto del papa san Inocencio I, como consecuencia de los malos tratos recibidos de sus guardianes durante el camino de regreso, entregó su alma a Dios en Cumana, localidad del Ponto, el catorce de septiembre.

Este incomparable maestro recibió después de su muerte el nombre de «Crisóstomo» o «Boca de Oro», en recuerdo de sus maravillosos dones de oratoria. Pero su piedad y su indomable valor son títulos todavía más gloriosos que hacen de él uno de los más grandes pastores de la Iglesia. San Juan nació en Antioquía de Siria, alrededor del año 347. Era hijo único de Segundo, comandante de las tropas imperiales. Su madre, Antusa, que quedó viuda a los veinte años, consagraba su tiempo a cuidar de su hijo, de su hogar, y a los ejercicios de piedad. Su ejemplo impresionó tan profundamente a uno de los maestros de Juan, famoso sofista pagano, que no pudo contener la exclamación: «¡Qué mujeres tan extraordinarias produce el Cristianismo!» Antusa escogió para su hijo los más notables maestros del Imperio. La elocuencia constituía en aquella época una de las más importantes disciplinas. Juan la estudió bajo la dirección de Libanio, el más famoso de los oradores de su tiempo, y pronto superó a su propio maestro. Cuando preguntaron a Libanio en su lecho de muerte quién debía sucederle en el cargo, respondió: «Yo había escogido a Juan, pero los cristianos nos le han arrebatado». Leer más de esta entrada

UN SOLO SEÑOR, UNA SOLA FE


«La verdadera religión»


¿En qué religión se encuentra la verdad absoluta? ¿Son iguales todas las religiones? Aquellos que profesan otras religiones y son justos, ¿se pueden salvar? Dios respeta la libertad del hombre y no nos obliga a convertirnos, pero nos dio esta libertad para que busquemos la verdad, y tenemos la obligación de hacerlo. La gracia de Cristo en orden a la salvación no le faltará a aquel que lo busque sinceramente y luche por encontrar la verdad.

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