La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Liturgia

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 26-04-2018 (San Juan 13,16-20.)


«El mensajero no es más grande que el que lo envía»

La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. «Primerear»: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,19); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos (cf. Lc 14,23). Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!

Como consecuencia, la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn 13,17). La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz (cf. Jn 10,3).

Papa Francisco
Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium / La alegría del evangelio” § 24 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

FUENTE: http://evangeliodeldia.org

Evangelio para niños del V Domingo de Pascua de Resurrección. 29 de abril de 2018

Evangelio del Domingo V de Pascua, 29 de abril de 2018


San Juan 15,1-8

Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

«En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el viñador”»

El evangelista san Juan nos invita a calar en profundidad y nos lleva a descubrir el misterio de la vid. Ella es el símbolo y la figura de Jesús mismo. Él es la vid y nosotros, sus discípulos, somos los sarmientos; Él es la vid a la que los sarmientos están vitalmente unidos. Leer más de esta entrada

VIDEOCATEQUESIS: Evangelio del Domingo V de Pascua, ciclo B, 29 de abril

Evangelio para niños, Domingo de el Buen Pastor. 22 de abril de 2018

Evangelio del Domingo del Buen Pastor – IV de Pascua, 22 de abril de 2018


San Juan 10,11-18

Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. 

Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor. 

El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

“En aquel tiempo, dijo Jesús: Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da la vida por las ovejas…Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas”.

Jesús se presenta a sí mismo como “el buen Pastor” anunciado, no sólo de Israel, sino de todos los hombres. Y su vida es una manifestación ininterrumpida, es más, una realización diaria de su caridad de buen pastor. Él siente compasión de las gentes, porque están cansadas y abatidas, como ovejas sin pastor; Él busca las dispersas y las descarriadas  y hace fiesta al encontrarlas, las recoge y defiende, las conoce y llama una a una, las conduce a los pastos frescos y a las aguas tranquilas, para ellas prepara una mesa, alimentándolas con su propia vida. Esta vida la ofrece el buen Pastor con su muerte y resurrección, como canta la liturgia de la Iglesia: “Ha resucitado el buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya”. Él quiere congregar a todos en un solo rebaño bajo el cuidado de un solo pastor. Leer más de esta entrada

VIDEOCATEQUESIS: Evangelio del IV Domingo de Pascua, ciclo B, 22 de abril

Evangelio del III Domingo de Pascua, 15 de abril de 2018


San Lucas 24,35-48

Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”.
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo”. Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: “¿Tienen aquí algo para comer?”. Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”. Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

“En aquel tiempo,  contaban  los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan”.

Los dos discípulos que iban a Emaús son los que reconocen a Jesús al partir el pan. El rito del partir en pan, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia, sobre todo en la última Cena. En este gesto los discípulos lo reconocerán, y con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas. Con él se quiere significar que todos los que comemos de este único pan, partido, que es Cristo, entramos en comunión con Él y formamos un solo cuerpo en Él.  Leer más de esta entrada

Capilla de adoración eucarística en directo (online/en vivo)

Evangelio para niños del III Domingo de Pascua de Resurrección. 15 de abril de 2018

LA PASCUA JUDÍA Y LA PASCUA CRISTIANA


Hay también muchos peregrinos judíos en estos días en Jerusalén, llegados para celebrar Pésaj, la Pascua judía, que este año coincide con la cristiana.
El padre David Neuhaus nos invita a reflexionar sobre ‘las Pascuas de Jerusalén’, muy distintas, pero, a la vez, muy parecidas…

VIDEOCATEQUESIS: Evangelio del III Domingo de Pascua, ciclo B, 15 de abril

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