La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Liturgia

Evangelio del domingo 2º de Adviento, 10 de Diciembre de 2017


Marcos 1,1-8

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Evangelio de este segundo Domingo del tiempo de Adviento está centrado en la figura de San Juan Bautista, la voz provisional que clama en el desierto. El Bautista anuncia la cercanía del Salvador y llama fuertemente a la conversión como único camino para alcanzar la salvación.

San Juan Bautista, pasó su juventud preparándose para su ministerio de Pre­cursor del Mesías. En el evangelio de hoy hace su aparición pública en el desierto. Leer más de esta entrada

Capilla de adoracion eucarística en directo (online/en vivo)

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 07-12-2017 (San Mateo 7,21.24-27.)


Fundamentado sobre la roca, Cristo

Cuando afrontáis con valentía las tentaciones, no es la tentación la que os hace fieles y constantes, sino que tan sólo revela que las virtudes de constancia y valentía estaban ya en vosotros, pero de manera escondida. «¿Crees tú, dice el Señor, que hablando así, tenía yo otro fin que mostrar tu justicia?» (Jb 40,3 LXX) Y en otra parte dice: «Te he afligido y te he hecho sentir el hambre para que se manifestara lo que tenías en tu corazón» (Dt 8, 3-5).

De igual manera, la tempestad no hace que el edificio construido sobre arena sea sólido. Si quieres construir, que sea sobre piedra. Entonces, cuando se levantará la tempestad, no derrumbará lo que está fundamentado en la piedra; pero lo que tiembla sobre la arena, muestra que sus fundamentos no valen nada. Por eso, antes que se levante la tempestad, que se desencadenen las ráfagas de viento, que desborden los torrentes, cuando todavía permanece todo en silencio, pongamos toda nuestra atención sobre el fundamento del edificio, construyamos nuestra morada con las variadas y sólidas piedras de los mandamientos de Dios. Y cuando se desencadene la persecución y se levante una cruel tormenta sobre los cristianos, podremos demostrar que nuestro edificio está fundamentado en la roca, Cristo Jesús (1Co 3,11).

Orígenes (c. 185-253)

Presbítero y teólogo
Homilías sobre San Lucas, nº 26, 4-5

FUENTE: http://evangeliodeldia.org

Evangelio para niños del Domingo II de Adviento. 10 de Diciembre de 2017

GRACIAS POR LOS NO (Padre Sam)

LA CORONA DE ADVIENTO


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La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

La forma circular

El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes

Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas

Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.
Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

Los domingos de Adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.

Sugerencias

a) Es preferible elaborar en familia la corona de Adviento aprovechando este momento para motivar a los niños platicándoles acerca de esta costumbre y su significado.

b) La corona deberá ser colocada en un sitio especial dentro del hogar, de preferencia en un lugar fijo donde la puedan ver los niños de manera que ellos recuerden constantemente la venida de Jesús y la importancia de prepararse para ese momento.

c) Es conveniente fijar con anticipación el horario en el que se prenderán las velas. Toda esta planeación hará que las cosas salgan mejor y que los niños vean y comprendan que es algo importante. Así como con anticipación preparamos la visita de un invitado importante, estamos haciendo esto con el invitado más importante que podemos tener en nuestra familia.

d) Es conveniente también distribuir las funciones entre los miembros de la familia de modo que todos participen y se sientan involucrados en la ceremonia.

Por ejemplo:
un encargado de tener arreglado y limpio el lugar donde irá la corona antes de comenzar con esta tradición navideña.
un encargado de apagar las luces al inicio y encenderlas al final.
un encargado de dirigir el canto o de poner la grabadora con algún villancico.
un encargado de dirigir las oraciones para ponerse en presencia de Dios.
un encargado de leer las lecturas.
un encargado de encender las velas.

TIEMPO DE ADVIENTO


por FRANCISCO LUNAR TRIGO, pbro.
párroco de la parroquia de San José, de Sisa

El tiempo de adviento son las semanas que preceden y preparan la celebración de la Navidad. “Adviento” significa “venida”. Y de eso se trata: de disponernos a la venida del Señor a nuestras vidas.

Durante este tiempo, preparamos la celebración de la venida del Hijo de Dios, en medio de nosotros. No como si no lo conociéramos, como si fingiéramos que aún no ha nacido: sabemos que nació hace dos mil años, que ha vivido nuestra misma vida, que ha amado hasta la muerte en cruz, que ha resucitado.

Pero preparar la fiesta de su nacimiento es ocasión para renovar, con toda intensidad, una actitud de fe y de espera en la salvación que él viene a traernos. Y es una ocasión para preparar nuestras vidas a fin de que pueda seguir viniendo a nosotros, entre dentro de nosotros, renueve nuestro corazón y nos convierta  en hombres nuevos, dedicados a hacer el bien, como él lo hizo, caminando hacia la santidad.

El adviento no es sólo preparar una venida ocurrida hace ya siglos. Es también preparar una venida constante, cotidiana, de todos los días. Porque ahora, hoy, a cada momento, Jesús viene. Viene a través de la Eucaristía, a través de los Sacramentos, a través de la comunidad cristiana. Viene también al corazón de cada creyente, en la oración, en la lectura de su Palabra, a través de los hermanos, en los acontecimientos de nuestras vida, en todo lo que hacemos y vivimos, y especialmente en los más pobres, ya que en ellos se refleja con especial intensidad su rostro. Y finalmente, celebramos otra venida de Jesús. Su venida definitiva al final de todo, cuando reúna a toda la humanidad en la vida plena de su Reino. Nosotros caminamos hacia esa venida definitiva, y nos preparamos para estar bien dispuestos para ese momento. Leer más de esta entrada

Evangelio para niños del Domingo I de Adviento. 3 de diciembre de 2017

Evangelio del domingo 1º de Adviento, 3 de diciembre de 2017


Marcos 13,33-37

Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús en el Evangelio de este primer domingo de Adviento nos habla sobre los últimos acontecimientos y el desenlace final de la vida humana y nos hace una llamada a la vigilancia activa en la espera del Señor. El Evangelio centra nuestra atención en la última venida de Cristo. Jesús siempre se negó a dar la fecha de su segunda y última venida. La consecuencia es la insistencia en la vigilancia, pues el Señor puede venir inesperadamente y encontrarnos dormidos. Finalmente, subraya el carácter universal de esta llamada a la vigilancia. Leer más de esta entrada

VIDEOCATEQUESIS: Evangelio del domingo 1º de Adviento, 3 de diciembre de 2017

EVANGELIO DEL DOMINGO 34º Ordinario, JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO, 26 de noviembre de 2017


Mateo 25,31-46

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’. Los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?’. Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’. Luego dirá a los de su izquierda: ‘Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron’. Estos, a su vez, le preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?’. Y él les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo’. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Reino pertenece a los pequeños, a los que lo acogen con un corazón humilde. Jesús fue enviado para anunciar la Buena Nueva a los pobres. Los declara bienaventurados porque de ellos es el Reino de los cielos; a los pequeños es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas que ha ocultado a los sabios y prudentes. Jesús, desde el pesebre hasta la cruz comparte la vida de los pobres; conoce el hambre, la sed y la privación, el desprecio. Aún más: se identifica con los pobres de todas clases y hace del amor activo hacia ellos la condición para entrar en su Reino.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones”.

El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, no está todavía acabado con gran poder y gloria con el advenimiento del Rey a la tierra. Este Reino aún es objeto de los ataques de los poderes del mal, a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la muerte y resurrección de Cristo.

Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen. Le pertenecen porque fueron creados por y para Él. Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación. Leer más de esta entrada

VIDEOCATEQUESIS: Evangelio del domingo 34º del tiempo ordinario, JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO, 26 de noviembre de 2017

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