Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Liturgia

Evangelio del Domingo I de Cuaresma, 10 de marzo de 2019


17febrero2013

San Lucas 4, 1-13.

Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. 

El demonio le dijo entonces: “Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan”. 

Pero Jesús le respondió: “Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan”. 

Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: “Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá”. 

Pero Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”. 

Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”. 

Pero Jesús le respondió: “Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. 

Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.

COMENTARIO

Por  Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, fue llevado por el desierto”

En el evangelio de este domingo contemplamos a Jesús, lleno del Espíritu y llevado por Él al desierto, para prepararse a su ministerio público.

El Espíritu no está simplemente sobre Jesús, sino que lo llena, lo penetra, lo invade en su ser y en su obrar. El Espíritu es el principio de la consagración y de la misión del Mesías. Por la fuerza del Espíritu, Jesús pertenece total y exclusivamente a Dios, participa de la infinita santidad de Dios que lo llama, elige y envía. El Espíritu del Señor ha consagrado a Cristo y lo ha enviado a anunciar el Evangelio.

Este mismo Espíritu del Señor está también sobre todos y cada uno de nosotros, Pueblo de Dios, constituido como pueblo consagrado a Él en el bautismo y enviado por Él al mundo para anunciar el Evangelio que nos salva. Todos los miembros del Pueblo de Dios somos marcados por el Espíritu y llamados a la santidad. ¡Cuántas cosas haríamos si nos dejásemos guiar por el Espíritu santo!

El desierto es un lugar de gracia, de la presencia de Dios, lugar de transformación, de conversión; el desierto hace fuerte al hombre, lo hace sencillo, amable, bueno. El desierto es lugar de silencio y soledad, tan necesarios para la oración y el encuentro con Dios, para abrir los ojos y dejarse sorprender por Él. El desierto es también un lugar de purificación, de encuentro con uno mismo, de lucha contra las pasiones que quieren dominarnos; el silencio y la soledad del desierto nos fascinan y aterran, nos descubren nuestras infidelidades y flaquezas. Leer más de esta entrada

APOLOGÉTICA CATÓLICA (I cap.) – B


LA APOLOGETICA, ECUMENISMO Y DIALOGO INTERRELIGIOSO

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0.-INTRODUCCIÒN:

-Momentos antes de su dolorosa pasión, antes de llegar al otro lado del Torrente Cedrón (Juan 18:1) donde Jesús sería apresado, pronunció las palabras que acabamos de leer. ¿Por qué elegiría el Señor este momento? Sencillamente porque la división entre los cristianos es un dolor tan grande para el cuerpo de Cristo como la pasión que sufrió…deberíamos pensar que cada latigazo que recibió en su espalda es la escisión de una parte de su cuerpo, la creación de una nueva secta o grupo religioso. Cada golpe que le dieron es como si un católico abandonará su propia fe. Por este motivo y no por otro, el Señor pronunció estas palabras de unidad instantes antes de su detención. Era su mayor deseo, que todos fueran uno. Pero este deseo del Señor, sabemos que se cumplirá sin embargo para que esto pase es necesario que nosotros colaboremos.

-Es por todo esto por lo que un católico debe saber y conocer de su fe, cuanto más mejor, de forma que pueda ser guía, enseñar , exhortar, a otros que no sean tan doctos con el fin de que ninguno se desvíe del camino verdadero que es Jesucristo. Para ello el católico debe poseer una serie de medios no solamente de conocimientos, de nada te sirve saber mucho sino sabes como enseñarlo , como predicarlo…. Es por eso que es necesario conocer los “medios de dialogo, medios de defensa y exposición de la sana doctrina”. Pues bien estos medios se clasifican en 3 grupos:

-APOLOGETICA O DEFENSA DE LA FE.

-ECUMENISMO.

-DIALOGO INTERRELIGIOSO.

-Trataremos en este tema de dar al lector unas nociones básicas sobre cada uno de ellos de forma que le ayuden a comprender su importancia así como la enseñanza de la Iglesia sobre ellos.

1.-LA APOLOGÉTICA EN LA ESCRITURA:

-En el tema anterior se ha hablado de una manera magistral de la apologética, por lo que repetirlo aquí de nuevo sería absurdo, no obstante quiero recalcar que la propia Escritura nos habla sobre la apologética: Leer más de esta entrada

APOLOGÉTICA CATÓLICA (I cap.) – A


LA APOLOGETICA, ECUMENISMO Y DIALOGO INTERRELIGIOSO

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La mentira se descubre si se examina detenidamente y eso lo sabe el mentiroso, por eso evitará a toda costa dedicar más de un minuto a la explicación de los hechos, cambiará de tema, se ofenderá y tratará de retirarse. No lo dejes ir.

Esta frase que encontré en Internet refleja muy bien hoy día, una realidad dada en todos campos no sólo el religioso. Y es que estamos expuestos a la calumnia, a la desinformación y la negación; muchas veces sin más argumento que el subjetivo: no me gusta, no creo, no me parece, prefiero pensar que…siendo que estos no son realmente argumentos que puedan corresponder a un análisis serio o por lo menos teniendo en cuenta los criterios del método científico[1]

Refiriéndonos al ámbito religioso, hoy día hay una oferta abundante de credos, doctrinas y creencias; para todos se podría decir, que para poder sobrevivir en audiencia se han tenido que valer de argucias, ofrecimientos mágicos y denigración de los rivales. Por ejemplo, José Luis de Jesús Miranda se hacía llamar Jesús Hombre y decía que era Cristo que vino por segunda vez, haciendo que sus fieles se tatuaran con el 666. Murió como un mortal más. Leer más de esta entrada

Evangelio del domingo VII del Tiempo Ordinario, 24 de febrero de 2019


San Lucas 6,27.38

“Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntala también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué gracia tiene? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué gracia tiene? También los pecadores prestan a pecadores para que éstos correspondan con algo. Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores. Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.”

Comentario al evangelio

Por Mons. Rafael Escudero López-Brea

Obispo prelado de Moyobamba

La propuesta de Jesús rompe muchos esquemas, va mucho más allá de lo que llamamos justicia en las relaciones humanas. Una justicia que está hecha de leyes y normas, y que tiene en cuenta la reciprocidad: Ya que tú me amas y me valoras, yo te correspondo en la misma medida. El Señor rompe esta dinámica.

“En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: A los que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los injurian”.

Todos los bautizados son discípulos de Jesús y están llamados a escúchalo y a imitarlo. Cristo murió por amor a nosotros cuando éramos todavía “enemigos” (Rm 5, 10). El Señor nos pide que amemos como Él hasta a nuestros enemigos. El amor de los cristianos ha de llegar hasta “a sus enemigos”, el bien han de hacerlo “a los que los odian”, han ser una bendición y han de bendecir “a los que los maldicen” y orar por “los que los injurian”, pues el odio voluntario es contrario a la caridad. Leer más de esta entrada

Evangelio del Domingo V del Tiempo Ordinario, 10 de Febrero de 2019


San Lucas 5, 1-11.

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. 

Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. 

Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. 

Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. 

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. 

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

COMENTARIO

Por  + Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado

“La gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios”

Es una escena viva que expresa la necesidad imperiosa que todo ser humano tiene de recibir una palabra cierta, divina, capaz de dar un sentido nuevo y vivo a la existencia. Una palabra que sólo nos puede llegar a través de Jesucristo, la Palabra Eterna del Padre.

La gente notaba que la palabra de Jesús iluminaba sus vidas, ensanchaba sus corazones, fortalecía sus ánimos, que los movía a la conversión, al cambio de vida. La gente quería beber directamente de los labios de Jesús esa sabiduría nueva.

Agolpémonos alrededor de Jesús, contemplemos a Jesús, escuchemos a Jesús, la única Palabra digna de ser escuchada. Leer más de esta entrada

LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR


 

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El relato de este hermoso hecho lo podemos leer en San Lucas, Capítulo 2, vs. 22-39.

La Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Hoy dos de febrero se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.

Los católicos hemos tenido la hermosa costumbre de llevar los niños al templo para presentarlos ante Nuestro Señor y la Santísima Virgen. Esta es una costumbre que tiene sus raíces en la Santa Biblia. Cuando hacemos la presentación de nuestros niños en el templo, estamos recordando lo que José y María hicieron con el Niño Jesús.

La Ley de Moisés mandaba que el hijo mayor de cada hogar, o sea el primogénito, le pertenecía a Nuestro Señor y que había que rescatarlo pagando por él una limosna en el templo. Esto lo hicieron María y José.

Por mandato del Libro Sagrado, al presentar un niño en el templo había que llevar un cordero y una paloma y ofrecerlos en sacrificio al Señor (el cordero y la paloma son dos animalitos inofensivos e inocentes y su sangre se ofrecía por los pecados de los que sí somos ofensivos y no somos inocentes. Jesús no necesitaba ofrecer este sacrificio, pero quiso que se ofreciera porque El venía a obedecer humildemente a las Santas Leyes del Señor y a ser semejante en todo a nosotros, menos en el pecado). Leer más de esta entrada

Evangelio del II Domingo del Tiempo Ordinario, 20 de Enero de 2019


San Juan 2,1-11 

Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.

Jesús también fue invitado con sus discípulos.

Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”.

Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”.

Pero su madre dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una.

Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde.

“Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete”. Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo

y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”.

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

COMENTARIO

por Monseñor Rafael Escudero
+ Obispo Prelado

“Había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda”.

La vida pública de Jesús comienza asistiendo a una fiesta de bodas. Porque el anuncio de la Buena Noticia sólo puede empezar con un estallido de alegría. Cristo no se presenta ante los hombres como un enemigo de la alegría y la sana fiesta humana. El es capaz de alejar del corazón humano el aburrimiento. Jesús llega a un mundo demasiado triste y aburrido y entra en él por la puerta de la alegría. El es la fuente de nuestra paz y alegría. En Caná Jesús pone de relieve la importancia de virtudes como la sencillez, la sinceridad ante la vida, el amor y la amistad con la gente pequeña, las cotidianas alegrías de la vida… En su predicación aparecerá varias veces la referencia a las bodas y a los banquetes como signo de la presencia del Reino de Dios.

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VIDEOCATEQUESIS: Evangelio del domingo 6 de Enero, La Epifanía del Señor

Evangelio para niños de la Epifanía del Señor. 6 de Enero de 2019

Evangelio del Domingo de la Sagrada Familia, 30 de Diciembre de 2018


30diciembre2012

San Lucas 2, 41-52.

Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. 

Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. 

Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. 

Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. 

Jesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?”.

Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. 

Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres. 

COMENTARIO

Por Jesús Álvarez SSP

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la fiesta, pues así había de ser.  Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran. Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía:“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos.”El les contestó:“¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo estar donde mi Padre?”Pero ellos no comprendieron esta respuesta. Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazaret. Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres”.(Lc 2, 41-52) Leer más de esta entrada

¿Qué hacen las Oblatas en Navidad?


La Navidad de una Oblata

(AlfayOmega).- No podemos hablar de la Navidad sin hacer referencia –aunque sólo sea con una mirada de conjunto– al Adviento, tiempo de preparación que la Iglesia, Madre y Maestra, pone ante nuestros ojos, en su sagrada liturgia.

No son una Congregación muy conocida, pero tienen una vocación preciosa. Su vida está

No son una Congregación muy conocida, pero tienen una vocación preciosa. Su vida está “escondida con Cristo en Dios”, en entrega y oración por la santificación de los sacerdotes y seminaristas.

El Adviento de la Oblata es un adentrarse, en soledad y silencio, en el corazón de Madre –como nosotras llamamos a la Virgen–, para vivir con ella esa espera, anhelante y serena a la vez, del Misterio que va a brotar, como flor delicada del Adviento, en la liturgia de Navidad. Es la espera gozosa del Mesías, el Redentor, el Salvador, el Dios hecho Niño pequeño para elevarnos hasta el corazón del Padre, ese Padre amoroso que tiende sus manos abiertas hacia el hombre que –¡oh, insensatez de la condición humana!– cada día se aleja más de Él. Y el alma, que a través de las cuatro semanas del Adviento se ha enardecido, canta los días precedentes a la Navidad ese Ven de las antífonas O, hundiéndose en el profundo espíritu que encierran.

Así, llega a la Navidad en una apertura total al Don, Dios-con-nosotros, que nos trae la Virgen Madre, para ponerlo en nuestros brazos, como hizo con los pastores y los Magos, para que Él sea totalmente nuestro. Y la Oblata, al recibir el Niño, penetra en su corazón y descubre en Él un latido profundo, el primero, el más anhelante: su latido por ellos, los sacerdotes, porque ellos van a ser los que atraigan a las almas, de las que Él está sediento, a su Corazón de Sacerdote-Redentor; y, hundiéndose en ese latido, entrega todo su ser en la misma oblación que Cristo hizo al entrar en el mundo: Sacrificios y holocaustos no los quisiste, pero me has formado un cuerpo… Aquí estoy para hacer Tu voluntad. Y esa voluntad es una voluntad salvífica, de apertura a la Gracia de que ellos, los sacerdotes, son portadores para llevarla a todos los hombres. Ellos son los que encienden, en medio de las tinieblas que hoy envuelven al mundo, la Luz resplandeciente de ese mundo nuevo que está presente en cada Eucaristía. Ellos alimentan el hambre de paz y justicia de los que está ansioso el hombre de hoy. Ellos son, al participar del sacerdocio de Cristo, verdaderos puentes, mediadores entre el cielo y la tierra. Por eso, en la Navidad, cuando la Oblata contempla al Niño, siente en su alma ese gemido hondo y acuciante, gemido del Espíritu, que es pura entrega en donación del ser, por la salvación de todos los hombres, pasados, presentes y futuros, por la Humanidad entera.

Éste es el vivir interno de la Oblata; pero ¿y lo exterior? Es un desborde de caridad fraterna. Son unos días de vida familiar entre las Hermanas, viviendo todas en común la alegría gozosa de la Navidad: Belén, villancicos, recreos…, todo en una armonía clara y sencilla, como es nuestro espíritu, que aúna soledad y silencio con alegría, vida común y caridad.

Así vive una Oblata su Navidad; una Navidad desbordante de entusiasmo en su manifestación externa, sí, pero vivida en lo íntimo del corazón de Cristo Sacerdote, participando de su Misterio, en una constante alabanza a la gloria de la Santísima Trinidad, de la que ha brotado para nosotros la realidad gozosa de la hermosa Navidad.

HH . Oblatas de Cristo Sacerdote

COMO EN BELÉN

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