Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Liturgia

Evangelio para niños del 7º Domingo de Pascua. La Ascensión del Señor. 2 de junio de 2019

Videocatequesis Domingo 7º de Pascua: La Ascensión del Señor, 2 de junio de 2019

Evangelio para niños del 6º Domingo de Pascua. 26 de Mayo de 2016

Evangelio del domingo 6º de Pascua, 26 de mayo de 2019


Jn 14,23-29.

Jesús le respondió: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.
El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.
Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!
Me han oído decir: ‘Me voy y volveré a ustedes’. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero Lopez-Brea
Obispo prelado de Moyobamba

En el Cenáculo, en el ambiente de la última cena, Jesús abre su corazón a los Apóstoles y les expresa sus sentimientos íntimos, les declara su amor, les comparte sus confidencias y les revela sus promesas: el Espíritu y la paz.

“El que me ama guardará mi palabra.” Jesús quiere que se le ame y nos indica cual es el signo del verdadero amor: la unión de voluntades, de sentimientos, de deseos, de proyectos… en definitiva de vida. El amor hace de dos vidas una sola. Leer más de esta entrada

Videocatequesis Domingo 6º de Pascua, 26 de mayo 2019

Evangelio para niños del 5º Domingo de Pascua. 19 de mayo de 2019

Evangelio del domingo 5º de Pascua, 19 de mayo de 2019


Juan 13,31-35

Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.

Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.

Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.

En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
Obispo prelado de Moyobamba

“Cuando salió Judas del cenáculo…” comenzó la pasión, y la pasión es la glorificación de Cristo y del Padre.

“Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre”. Con estas palabras comienza el gran discurso de despedida de Jesús en el cenáculo, en el contexto de la última cena. “Ahora” hace referencia a la “hora” de Jesús, la hora de pasar de este mundo al Padre, la hora en que es exaltado y a la vez glorificado sobre la cruz. La hora más tenebrosa de la vida de Jesús  en la tierra es la hora también de la resplandeciente glorificación. La pasión es condición indispensable para que entrara en su gloria.  En la pasión del Hijo brilla la santidad, la justicia, la misericordia de Dios, el inmenso amor que tiene a los hombres. La pasión es el triunfo del Reino de Dios sobre el poder de Satanás.

Jesús llama a la crucifixión “gloria” para enseñarnos que no hay nada bajo ni ignominioso que no haga luminoso al que lo soporta todo por amor al Señor. Jesús persuade así a los Apóstoles para que no se sientan abatidos por el escándalo ante el sufrimiento del inocente y de la cruz, sino para que se alegren y se gocen, porque Él va a caer bajo el dominio de la muerte, pero muriendo va a lograr una victoria sobre su muerte y nuestra muerte y eso es una gran gloria. Leer más de esta entrada

Videocatequesis lecturas domingo 5º de Pascua, 19 de mayo de 2019

COMENTARIO DEL EVANGELIO DE HOY 12-05-2019 (San Juan 10,27-30.)


“Yo os doy la vida eterna”

El Señor dijo: “Mis ovejas escuchan la voz, y yo los conozco; ellas me siguen y yo les doy vida eterna”. Sobre el mismo tema, Él dijo un poco más adelante: “Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto” (Juan 10,9). Entrará por la fe, Él saldrá pasando de la fe hacia la visión cara a cara, de la creencia a la contemplación, y encontrará un pasto a su llegada al festín eterno. Las ovejas del Buen Pastor encuentran por tanto el pasto, pues todos los que le siguen con un corazón humilde, son alimentados con el pasto de las praderas eternamente verdes. ¿Y cuál es el pasto de esas ovejas, sino las alegrías interiores de un paraíso eternamente verde? El pasto de los elegidos, es el rostro de Dios, siempre presente: y cuando lo contemplamos sin interrupción, el alma se sacia sin fin de un alimento de vida… Busquemos pues, hermanos queridos, este pasto en el que encontraremos nuestra alegría, fruto de esa fiesta que se celebra en el cielo por tantos de nuestros ciudadanos. Que su júbilo nos estimule… ¡Despertemos nuestras almas, hermanos míos! Que nuestra fe, sienta el calor de aquello en lo que creemos, que los bienes de lo Alto enciendan nuestros deseos. Amar así ya es estar en camino. No dejemos que ninguna prueba nos desvíe de la felicidad de esta fiesta interior, porque si deseamos llegar a la meta que nos hemos fijado, ninguna dificultad puede disuadir ese deseo. No dejemos que nos seduzcan falsas victorias. Sería estúpido el viajero que deslumbrado por el espectáculo del maravilloso paisaje, olvide a mitad de camino el destino de su viaje.

San Gregorio Magno (c. 540-604)

Papa y doctor de la Iglesia

Homilías sobre el Evangelio, n°14
(trad. cf breviario 4º domingo de Pascua)

(Trad. ©Evangelizo.org)

FÁTIMA

Evangelio del domingo 4º de Pascua, 12 de Mayo de 2019


EL BUEN PASTOR

Jn 10, 27-30.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.

Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa”.

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús se presenta a sí mismo como el buen Pastor anunciado, no sólo de Israel, sino de todos los hombres. Y su vida es una manifestación ininterrumpida, es más, una realización diaria de su caridad de buen pastor. Él siente compasión de las gentes, porque están cansadas y abatidas, como ovejas sin pastor.

“En aquel tiempo, dijo Jesús: Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco”.

Las ovejas conocen la voz del pastor porque le pertenecen, son suyas y Él conoce perfectamente a sus ovejas por su nombre. Jesús nos conoce por nuestro nombre, nos sabe de memoria, todo lo nuestro, también nuestros pecados, y, a pesar de todo, nos ama personalmente a cada uno, como si solo existiéramos cada uno. Ambos, Pastor y ovejas, se pertenecen en ese conocerse, aceptarse y amarse mutuamente.

Cuando el discípulo-pastor se acerca a las ovejas unido al amor de Cristo, las ovejas escuchan también su voz, que es la voz de Jesús mismo. No siguen al pastor, sino a Jesús.

¡Que Dios envíe a su santa Iglesia muchos pastores que tengan la voz inconfundible de Jesús!  Leer más de esta entrada

Evangelio para niños del 4º Domingo de Pascua. 12 de mayo de 2019

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