La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

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EVANGELIO DEL DOMINGO 20º Ordinario, 20 de Agosto de 2017


Mateo 15,21-28

Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.» Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros.» Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» El respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» «Sí, Señor – repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Señor siempre responde con generosidad a quienes acuden a Él con sencillez, con humildad, con fe, reconociendo su personal pobreza y la seguridad en la fuerza misericordiosa de Dios.

“En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón”.

Jesús pasa una frontera. Su ministerio se extiende a una tierra pagana, porque vino a extender a todas las naciones la Alianza reservada hasta aquí a Israel.

“Entonces una mujer cananea procedente de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo”.

Una mujer venida de Canaán, la tierra de los ídolos, el corazón de la corrupción para un judío, acude a Jesús para que cure a su hija. Jesús escucha el grito desesperado de esa mujer. Leer más de esta entrada

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Feliz Aniversario Sacerdotal 09-08-2017

EVANGELIO DEL DOMINGO 19º Ordinario, 13 de agosto de 2017


Mateo 14,22-33

Inmediatamente después Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.Jesús, pues, despidió a la gente, y luego subió al cerro para orar a solas. Cayó la noche, y él seguía allí solo. La barca en tanto estaba ya muy lejos de tierra y las olas la golpeaban duramente, pues soplaba el viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. En seguida Jesús les dijo: «Ánimo, no teman, que soy yo.» Pedro contestó: «Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua.» «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.  Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame». En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». Subieron a la barca y cesó el viento, y los que estaban en la barca se postraron ante él, diciendo: «¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios!».

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El milagro de la tempestad calmada abre los ojos de los discípulos ante la omnipotencia de Jesús.

“En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús ordenó a sus discípulos que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente”. La gente, maravillada por el milagro, quiso arrastrar a Jesús a una aventura política: proclamarle rey. El Señor, que conoce bien a sus discípulos, tan partidarios de un mesianismo temporal, les ordena que se alejen de allí y partan a la otra orilla. Jesús en su pedagogía para formar a los discípulos se sirve del lado de Genesaret, el lago del riesgo y de la vida. Leer más de esta entrada

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COMUNICADO – PRELATURA DE MOYOBAMBA


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COMUNICADO

A raíz de las investigaciones, a nivel civil y eclesiástico, que se vienen realizando acerca de la denuncia de tocamientos indebidos a jóvenes menores, que pesa contra el P. Santiago Martínez Valentín-Gamazo, la Prelatura de Moyobamba agradece la labor periodística de la mayoría de medios locales y nacionales que han tratado la noticia con veracidad, a pesar de que otros pocos medios, han tergiversado algunos datos, por lo que aclaramos, en continuidad con la Nota de Prensa del pasado 18 de mayo:

-Que la Iglesia deplora todo pecado y delito contra la integridad sexual de menores.

-Que en cuanto un menor elevó al P. Rector del Seminario la primera denuncia, el pasado 6 de marzo, fueron entrevistados todos los seminaristas y avisados los padres de los cuatro que afirmaban haber recibido conducta indebida del Padre.

-Que el día 17 de mazo, tras investigar los hechos a nivel interno, el P. Rector,  acudió a la Fiscalía para pedir la ayuda del Estado y esclarecer los hechos.

-Que a los menores se les ha prestado la debida atención, cuidando su bienestar psicológico y espiritual;  haciéndoles ver a sus padres el derecho que tienen de denunciar ante las autoridades.

-Que, además del proceso civil, al Padre se le ha incoado una investigación canónica en cumplimiento de las normas vigentes que ha sido enviada a la Santa Sede para que adopte las medidas oportunas. Ha sido cautelarmente suspendido del ejercicio público del ministerio sacerdotal, y alejado, desde el primer instante, del Seminario Menor, que está a tres kilómetros de la Prelatura de Moyobamba, donde reside para estar más disponible a todo lo que la Justicia pueda requerir de él. Así mismo se le ha privado de todo contacto con menores.

-Que la Prelatura está en todo momento a disposición de la Fiscalía, deseando que se esclarezcan los hechos con la mayor brevedad posible, con la certeza de que “la Verdad nos hace libres”.

-Que el Padre tiene derecho a la presunción de inocencia, y que es la Justicia Civil la encargada de dictaminar la culpabilidad o inocencia del sacerdote acusado.

Moyobamba, 06 de julio de 2017.

La Prelatura de Moyobamba.

 

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EVANGELIO DEL DOMINGO 16º Ordinario, 23 de julio de 2017


Mateo 13,24-43

Y les propuso otra parábola:

“El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?’. El les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’. ‘No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero'”.

También les propuso otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”.

Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”.

Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. El les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús cuenta varias parábolas para explicar qué es “el Reino”.  San Mateo utiliza con frecuencia la expresión “Reino de los cielos”. Pero los “cielos” no deben entenderse como el lugar donde sólo Dios reina. Mateo, siguiendo la costumbre de los judíos que evitaban por respeto pronunciar el santo nombre de Dios, lo sustituye con otra palabra, de modo que “reino de los cielos” significa lo mismo que “reino de Dios”. Para Jesús, el reinado de Dios es algo que comienza, prosigue y termina alcanzando su plenitud. La parábola de la cizaña y las dos siguientes, grano de mostaza y levadura, van en la línea de la última parte de la parábola del sembrador: a pesar de los contratiempos hay cosecha. Mientras tanto, hay que tener paciencia, pues con el trigo convive la cizaña.

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