La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

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Solemnidad del “Corpus Christi” en Moyobamba, 18 de Junio de 2017


El Domingo 18 de Junio, unidos a la Iglesia Universal, en la Prelatura de Moyobamba celebrábamos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor. La Eucaristía Solemne comenzaba a las 7.30 de la noche en una Iglesia Catedral abarrotada de fieles. En su homilia, Monseñor Rafael, reflexionaba sobre el Misterio de la Eucaristía.

“La Eucaristía –nos decía- Monseñor Rafael terminó sus palabras recordándonos: “Al sacramento de la Eucristía se le debe rendir el culto de adoración reservado a Dios, tanto durante la celebración eucarística, como fuera de ella”.es el Banquete del Señor, porque se trata de la Cena que Jesús celebró con sus discípulos la víspera de su pasión, es banquete sagrado de la comunión en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. (…) La Eucaristía es un sacrificio de acción de gracias por la obra de la creación. (…) La Iglesia ofrece el sacrificio de acción de gracias por todo lo que Dios ha hecho de bueno, de bello y de justo en la creación y en la humanidad. (…) La Eucaristía es un sacrificio porque hace presente el sacrificio de la cruz y aplica su fruto: la redención eterna. En la Eucaristía, el Sacrificio de Cristo se hace también sacrificio de los miembros de su Cuerpo. La vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo se unen a los de Cristo”.

Concluída la Santa Misa, todos los fieles, unidos a nuestro Pastor acompañabamos a Nuestro Señor Sacramentado con cantos de alabanza y adoración en el recorrido por la Plaza de Armas de la Ciudad de Moyobamba, alfonbrada toda ella por distintas instituciones y grupos que quisieron así rendir el homenaje de su adoración a Jesús Eucaristía.

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EVANGELIO DE LA SOLEMNIDAD DE LOS “APÓSTOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO”, 29 de junio de 2017


Mateo 16,13-19

 Y llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, propuso esta cuestión a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?”  Respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista, otros Elías, otros Jeremías o algún otro de los profetas”. Díjoles: “Y según vosotros, ¿quién soy Yo?” Respondióle Simón Pedro y dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo”. Entonces Jesús le dijo: “Bienaventurado eres, Simón Bar Yoná, porque carne y sangre no te lo reveló, sino mi Padre celestial. Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella.  A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos”

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús conversa con  sus discípulos sobre la opinión que la gente y ellos mismos tienen de Él, va a recibir la declaración de fe de Pedro y le va a encomendar una misión en la Iglesia.

Del trato amistoso del Señor con sus discípulos surgieron preguntas: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”. 

Puede haber un conocimiento externo de Jesús, que es insuficiente para creer en Él, amarle, seguirle… 

“Ellos contestaron: Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros, Jeremías o uno de los  profetas”. 

Las opiniones de la “gente” tienen en común que sitúan a Jesús en la categoría de los profetas, son aproximaciones al misterio de Jesús, pero no llegan a la verdadera naturaleza de Jesús. Se aproximan a Él desde el pasado, no desde su ser mismo. Se trata de un conocimiento que no lleva a una relación personal con Él ni a un compromiso de vida definitivo.

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EVANGELIO DEL DOMINGO DEL “CORPUS CHRISTI”, 18 de junio de 2017


Juan 6,51-58

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.

Jesús revela que su Carne será alimento para la vida del mundo. En la comunión eucarística los fieles recibimos “el pan del cielo” y “el cáliz de la salvación”, el Cuerpo y la Sangre de Cristo que se entregó “para la vida del mundo”.

San Justino comenta: “Porque este pan y este vino han sido eucaristizados, llamamos a este alimento Eucaristía y nadie puede tomar parte en él si no cree en la verdad de lo que se enseña entre nosotros, si no ha recibido el baño para el perdón de los pecados y el nuevo nacimiento, y si no vive según los preceptos de Cristo”.

El Padre del cielo nos exhorta a pedir como hijos del cielo el “Pan vivo bajado del cielo”. “Cristo mismo es el pan que, sembrado en la Virgen, florecido en la Carne, amasado en la Pasión, cocido en el Horno del sepulcro, reservado en la iglesia, llevado a los altares, suministra cada día a los fieles un alimento celestial” (San Pedro Crisólogo).

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Feliz Aniversario Sacerdotal 12-06-2017

JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE


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Hoy jueves posterior a la solemnidad de Pentecostés, se celebra en algunos países del mundo la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. Aunque no figura en el calendario de la Iglesia universal, esta fiesta se ha ido extendiendo por muchos países y diócesis. Hoy Mayo 19 de 2016 se celebra en otros países.

La fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, fue introducida en España en 1973. Posteriormente fue solicitada por numerosos Episcopados de todo el mundo.

Se celebra el jueves posterior a la solemnidad de Pentecostés. Tiene categoría de fiesta y cuenta con textos propios para la Misa y para el Oficio. En muchas diócesis se celebra también en este día la Jornadade santificación de los sacerdotes.

Sacerdote

Es un mediador autorizado para ofrecer sacrificios a Dios en reconocimiento de Su dominio supremo y en expiación por los pecados.

Porque todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. (Hebreos 5,1).

Como sabemos, el Nuevo Testamento no utiliza el término sacerdote para referirse a los ministros de la comunidad. Lo reserva para denominar a Cristo (cf. Hb 6-10) y al pueblo de Dios, todo él sacerdotal (cf.  1Pe 2,9).

En relación con Cristo, la carta a los Hebreos interpreta su sacrificio, en oposición a los sacrificios de los sacerdotes de la antigua alianza, como el nuevo, único y definitivo sacerdocio: «Así también Cristo no se apropió la gloria de ser sumo sacerdote, sino que Dios mismo le había dicho: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice también en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre igual que Melquisedec» (Hb 5,5-6). La misma carta añade: «Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos» (Hb 9,11).

Mediante el bautismo, todos hemos sido configurados con Cristo Profeta, Sacerdote y Rey. Nuestra vida es sacerdotal en la medida en que, unida a la suya, se convierte en una completa oblación al Padre.

Hoy es también un día adecuado para meditar lo que nos dicen las Constituciones al hablar de los misioneros presbíteros: «Configurados por medio del Sacramento del Orden con Cristo Sacerdote, cuya persona representan principalmente en la celebración de la Eucaristía, compartan su muerte y su vida, de modo que conviviendo con los hombres susciten en los demás el recuerdo de la presencia del Señor» (CC 83).

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EVANGELIO DEL DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, 11 de junio de 2017


Juan 3,16-18

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El evangelio de este domingo nos dice varias verdades importantes a cerca de Dios y de nuestra vida, presente y futura.

“Tanto amó Dios al mundo”. El origen y la iniciativa de toda salvación se encuentra en Dios. Dios ama inmensamente a sus hijos que estamos en el mundo, te ama a ti. Es un Dios muy distinto al que muchas veces nosotros pensamos.  Dios no es un Dios que goza haciendo sufrir y vengándose. Es un Padre amoroso que ama tanto a sus hijos de la tierra que con tal de hacernos felices para siempre, no teme sacrificar a su propio Hijo del Cielo a quien ama de una manera única e infinita.

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EVANGELIO DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS, 4 de junio de 2017


Juan 20,19-23

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Cristo Resucitado con sus reiteradas apariciones muestra, una vez más, su entrañable misericordia hacia sus discípulos tan necesitados de ser fortalecidos y confirmados en la fe en la Resurrección, para que luego sean sus testigos y puedan anunciarle al mundo entero, guiados por la presencia poderosa del Espíritu Santo que infunde en sus corazones, plenitud y complemento de la Pascua.

“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana”. La institución del primer día de la semana como Día del Señor, como Domingo, en sustitución del venerable sábado, tuvo lugar a causa de estos encuentros con El Señor Resucitado y del acontecimiento de Pentecostés.

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MENSAJE DEL OBISPO DE MOYOBAMBA PARA EL DÍA DEL SEMINARIO


A todos los sacerdotes, religiosos y religiosas, a los animadores de las comunidades rurales, a los catequistas  y profesores de religión, a todos los fieles de la Prelatura de Moyobamba:

¡La paz y el gozo del Señor resucitado habiten en sus corazones!

Todos los fieles de la Iglesia hemos de dar  respuesta al deseo y a la invitación del Buen Pastor, quien, “al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Y dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen al Señor de la cosecha que mande trabajadores a recogerla»” (Mt 9, 36-38).

Lo primero que tenemos que hacer es orar por los que el Señor va a llamar. La vocación de los discípulos nace precisamente en el coloquio íntimo de Jesús con el Padre. Las vocaciones al ministerio sacerdotal son fruto de un constante contacto con el Dios vivo y de una insistente oración que se eleva al “Señor de la cosecha” tanto en las parroquias, como en las familias cristianas y en las comunidades rurales.

Seguir a Cristo en la vocación significa, en palabras del Papa emérito Benedicto XVI, “aprender a tener la mirada de Jesús, a conocerlo íntimamente, a escucharlo en la Palabra y a encontrarlo en los sacramentos; quiere decir aprender a conformar la propia voluntad con la suya. Se trata de una verdadera y propia escuela de formación para cuantos se preparan para el ministerio sacerdotal y para la vida consagrada, bajo la guía de las autoridades eclesiásticas competentes. El Señor no deja de llamar, en todas las edades de la vida, para compartir su misión y servir a la Iglesia en el ministerio ordenado” (Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2011).  La Iglesia “está llamada a custodiar este don, a estimarlo y amarlo. Ella es responsable del nacimiento y de la maduración de las vocaciones sacerdotales” (Juan Pablo II, Exhortación apostólica postsinodal Pastores dabo vobis, 41).

Toda comunidad cristiana, todo fiel, debe asumir conscientemente el compromiso de promover las vocaciones. Es importante alentar y sostener a los que muestran claros indicios de la llamada a la vida sacerdotal, para que sientan el calor de toda la comunidad al decir «sí» a Dios y a la Iglesia.

Es necesario que nuestra prelatura de Moyobamba se haga cada vez más sensible y atenta a la pastoral vocacional, educando en las familias,  en las parroquias, en las escuelas y colegios y en los movimientos eclesiales a los muchachos y a los jóvenes para que madure en ellos una verdadera y afectuosa amistad con el Señor, cultivada en la oración personal y comunitaria, en la escucha de la Palabra y el seguimiento vocacional.

Me dirijo particularmente a ustedes, queridos sacerdotes. Para dar continuidad y difusión a la misión  de salvación que Cristo nos ha confiado, es imprescindible orar y trabajar pastoralmente para incrementar cuanto sea posible las vocaciones sacerdotales. El Señor necesita la colaboración de ustedes para que su llamada pueda llegar a los corazones de quienes ha escogido. Les exhorto a dar un verdadero y claro testimonio de amistad con Cristo, de vivir con alegría el don de sí mismos por amor a Jesucristo, de comunión conmigo y con los demás hermanos sacerdotes, sabiendo que ésta es la mejor pastoral vocacional: un testimonio de vida feliz, alegría, entusiasmo, entrega y santidad en el servicio del Señor. Ruego a todos los sacerdotes a orar por las vocaciones con la comunidad parroquial, especialmente en esta Semana Vocacional, celebrando la Hora Santa ante el Santísimo solemnemente expuesto, o rezando el santo Rosario. Éste es un problema muy importante para la vida de la Iglesia en todas las partes del mundo y de un modo muy especial en nuestra Prelatura.

Deseo dirigir un fraterno y especial saludo y aliento, a cuantos colaboran de diversas maneras en las parroquias y en los colegios con los sacerdotes. En particular, me dirijo a las familias, catequistas, profesores de religión, animadores. Queridas familias vivan con espíritu de fe, de caridad y de piedad, la posible vocación de sus hijos, sean capaces de ayudar a sus hijos a acoger con generosidad la llamada al sacerdocio. Queridos niños y jóvenes estén siempre abiertos a una posible llamada de Dios al sacerdocio; les recuerdo que el Señor les dará la gracia necesaria para responder con decisión y generosidad. Queridos catequistas, animadores de las comunidades rurales y profesores de religión, convencidos de su misión educativa y formativa, procuren cultivar a los niños y adolescentes que se les han confiado, de forma que éstos puedan sentir y seguir con buen ánimo la vocación al sacerdocio.

Con ocasión del Día del Seminario hago una llamada a todos los católicos de la Prelatura a colaborar con su aporte económico en el mantenimiento de nuestros seminarios Mayor y Menor  y en la colecta que con este motivo se va a realizar en todas las parroquias este domingo 28 de mayo. También exhorto a apoyar la creación de “Becas” por parte de sacerdotes, parroquias, movimientos eclesiales, familias… para ayudar a nuestros seminaristas. Con estas aportaciones no se cubren todos los gastos, sino que se colabora con la aportación del seminarista. Ya sabemos que lo económico no es lo más importante, pero es imprescindible para poder contar con sacerdotes en el futuro. La Iglesia necesita sacerdotes y hay que ayudarla a tenerlos.

La capacidad de suscitar y cultivar las vocaciones es un signo característico de la vitalidad de una parroquia, de un movimiento, de cualquier grupo católico, en definitiva de nuestra Prelatura. Invocamos con confianza e insistencia la ayuda de la Virgen María, para que, con su ejemplo de acogida al plan de Dios y con su eficaz intercesión, se pueda difundir en el interior de cada uno de los niños y jóvenes la disponibilidad a decir «sí» al Señor, que llama siempre a nuevos trabajadores para su campo.

Que el Señor les bendiga y guarde a todos.

+ Mons. Rafael Escudero López-Brea
Obispo Prelado de Moyobamba.

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