La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Obispo prelado

X Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Rafael Escudero, obispo prelado de Moyobamba


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Hoy se cumplen diez años de la ordenación episcopal de nuestro obispo prelado, Mons. Rafael Escudero López-Brea.

Mons. Escudero nació el 4 de abril de 1962, en Quintanar de la Orden (Toledo, España). Tras realizar sus primeros estudios en su pueblo natal, continuó su formación sacerdotal en el Seminario Mayor de Toledo, donde obtuvo el título de Bachiller en Teología, por el Instituto Teológico de San Ildefonso.

Fue ordenado sacerdote el 9 de julio de 1989. Ha ejercido el ministerio sacerdotal como Vicario parroquial de Sonseca (1989-1991); Párroco de la Parroquia de San Bartolomé de las Abiertas y Campillo de la Jara (1991-1994); Viceconsiliario y, posteriormente, Consiliario de los “Cursillos de Cristiandad” de Toledo (1991 al 2004); Capellán del Colegio “San Prudencio”, de Talavera de la Reina (1994-1998); Párroco de Cebolla (1998-2003); colaborador de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Talavera de la Reina (2003-2004); Administrador parroquial de la Parroquia de Montesclaros (2004).

En el año 2004 llegó a Perú, en el primer grupo de sacerdotes diocesanos de Toledo que atienden la Prelatura de Moyobamba, encomendada por la Santa Sede a la Archidiócesis de Toledo.

Después de haberse desempeñado como Vicario General y Párroco de la Catedral de la Prelatura, fue nombrado Obispo Coadjutor de Moyobamba el 8 de julio de 2006 por el Papa Benedicto XVI. Recibió la ordenación episcopal en Moyobamba el día 26 de agosto, de manos del Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo, don Antonio Cañizares Llovera.

Desde el 21 de julio de 2007 es el Obispo Prelado de la Prelatura de Moyobamba, tras aceptar el Papa la renuncia por edad de su anterior titular, Mons. José Santos Iztueta Mendizábal (+ 27 de agosto de 2007).

Mons. Oficial

Evangelio del domingo 28 de agosto de 2016, 22º del Tiempo Ordinario “C”


Lucas 14,1.7-14

Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.

Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola:

«Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: “Deja el sitio a éste”, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba.” Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

Dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos;  y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.»

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
Obispo prelado de Moyobamba

El Evangelio de hoy realza la humildad, la modestia y la mansedumbre del Señor. Junto a esto Jesús añade otra virtud: el desinterés cuando invitamos o damos algo a los demás. Ahora bien, Él es mucho más que eso, ya que esas virtudes las posee en esencia: Jesús es la humildad, la modestia y la mansedumbre.

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Feliz Aniversario Sacerdotal 20-0 8-2016

Felicidades

JUBILEO DE LOS MONAGUILLOS


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  • Fecha: sábado 27 de agosto.
  • Horario:
    • 10:00 Llegada al Seminario, refrigerio.
    • 10:30 Dinámicas, teatro, testimonios.
    • 13:00 Almuerzo.
    • 14:00 Peregrinación hasta la Catedral con las albas puestas.
    • 15:00 Santa Misa presidida por Monseñor Rafael.
    • 16:00 Fin de la actividad.
  • No olviden que la actividad es sólo para varones.

ODEC – Programa de actualización 2016

Evangelio del domingo 21 de agosto de 2016, 21º del Tiempo Ordinario


Lucas 13, 22-30

Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”. El respondió:
“Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Y él les responderá: ‘No sé de dónde son ustedes’.
Entonces comenzarán a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas’.
Pero él les dirá: ‘No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!’.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos”.

COMENTARIO

por Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado de Moyobamba

“En aquel tiempo. Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y pueblos enseñando”. Jesús está en camino, es un itinerante, lleno de un gran dinamismo salvador, le arden las entrañas en ansias redentoras, se desplaza de un lugar a otro, de una aldea a otra. Jesús no es un instalado, ni un tranquilo pasivo. El fuego del amor que lleva en su corazón tiene que prender en todas las almas.

“Uno le preguntó: Señor, ¿serán pocos los que se salven?” El evangelio sitúa esa pregunta en el camino que lleva a Jesús hacia Jerusalén. A la cuestión teórica, Jesús no responde diciendo que serán muchos o pocos, sino con una exhortación práctica: “Esfuércense en entrar por la puerta estrecha”. A nuestra mente viene la imagen misma que Jesús se atribuye: “Yo soy la puerta”. O entramos por Él o nos perdemos. Ser un buen cristiano supone ser activo, esforzado, no flojo, ni perezoso, ni dejado. Para alcanzar la salvación es preciso esforzarse en el dominio de sí  mismo, en cambiar costumbres malas por costumbres buenas, es necesario luchar contra los malos instintos, las bajas pasiones, contra lo que nos esclaviza. Para salvarse hay que combatir hasta la agonía que el mismo Jesús ha de afrontar en Jerusalén. La salvación no se sitúa en el ámbito de la comodidad o la tibieza. Responde a una lucha en la que se juega el valor de la vida entera. Antes del juicio deberemos vivir en la tierra la gran apuesta que supone optar por Jesús., apuesta en la que arriesgamos la salvación o la pérdida del alma. Leer más de esta entrada

Felicidades

Felicidades

Feliz Aniversario Sacerdotal 09-08-2016

Evangelio del domingo 14 de agosto de 2016, 20º del Tiempo Ordinario


Lucas 12, 49-53

Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!
Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división.
De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres:
el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

COMENTARIO

por Monseñor Rafael Escudero

Obispo Prelado de Moyobamba

Comentario al Evangelio del Domingo  XX. Ordinario. C. San Lucas 12, 49-53

La palabra de Jesús es siempre como una flecha disparada hacia la acción. Nos sorprende su asombrosa seguridad, que se apoya en dos virtudes: la lucidez de su juicio y la firmeza de su voluntad. Jesús sabe lo que quiere y está dispuesto a hacerlo sin vacilaciones. Su vida es un sí tajante a su vocación. Su modo de hablar del sentido de su vida no deja lugar a ambigüedades.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Yo he venido a prender fuego sobre la tierra’”.

El fuego es símbolo del amor de Dios, de su presencia y acción que purifica y hermosea; simboliza también la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo que arde en el corazón de Cristo y de los cristianos. La tradición espiritual conservará este simbolismo del fuego como uno de los más expresivos de la acción del Espíritu Santo. San Juan de la Cruz lo expresa así: “Oh llama de amor viva, que tiernamente moras de mi alma en el más profundo centro… Oh lámparas de fuego, en cuyos resplandores, las oscuras cavernas del sentido, que estaba oscuro y ciego, con alegres primores, calor y luz dan junto a su Querido”. Leer más de esta entrada

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