La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

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AUDIENCIA GENERAL – PAPA FRANCISCO 22 DE MARZO 2017

Videomensaje del papa a los jóvenes como preparación de la JMJ de Panamá 2019


La Jornada Mundial de la Juventud se celebra cada año desde 1984 el Domingo de Ramos en cada diócesis del mundo, también en Roma. Sin embargo, cada dos o tres años, tiene lugar fuera de la Ciudad Eterna en los grandes encuentros mundiales con el Papa.
Para la edición de este año, el Papa Francisco ha enviado un videomensaje en el que invita a los jóvenes del mundo a ser como María, una joven decidida que confió en Dios.
FRANCISCO
“No se queda encerrada en casa, porque no es una joven-sofá, que busque sentirse cómoda y segura sin que nadie la moleste. Ella se mueve por fe, porque la fe es el corazón de toda la historia de nuestra Madre”.
El Papa explica a los jóvenes que, como hizo con la Virgen María, Dios también se fija en ellos y les pide que lleven a cabo una importante misión, mejorar el mundo.
FRANCISCO
“Como la joven de Nazaret, pueden mejorar el mundo, para dejar una huella que marque la Historia, la de ustedes y la de muchos. La Iglesia y la sociedad los necesitan. Con sus planteos, con el coraje que tienen, con su sueños e ideales, se caen los muros del inmovilismo y se abren caminos que nos llevan a un mundo mejor, más justo, menos cruel y más humano”.
Y por si alguien piensa que aún queda mucho tiempo hasta la JMJ de Panamá de 2019, el Papa recuerda con este videomensaje que ya hay que ponerse en camino.
Francisco les invita a preparar este encuentro de la mano de la Virgen María, confiando en ella, y les deja este último mensaje.
FRANCISCO
“Como Madre buena los escucha, los abraza, los quiere, camina con ustedes. Les aseguro que si hacen esto no se van a arrepentir. Buen peregrinaje hacia la Jornada Mundial de la Juventud de 2019”.

CAMPAÑA DE LA SOLIDARIDAD CON LOS DAMNIFICADOS EN LA LIDERTAD

Marcha por la vida en Moyobamba 25 de marzo

Evangelio del domingo 26 de Marzo de 2017, 4º de Cuaresma


Juan 9,1-41

Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”. “Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo”. Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé”, que significa “Enviado”. El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: “¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?”. Unos opinaban: “Es el mismo”. “No, respondían otros, es uno que se le parece”. El decía: “Soy realmente yo”. Ellos le dijeron: “¿Cómo se te han abierto los ojos?”. El respondió: “Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: ‘Ve a lavarte a Siloé’. Yo fui, me lavé y vi”. Ellos le preguntaron: “¿Dónde está?”. El respondió: “No lo sé”. El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. El les respondió: “Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo”. Algunos fariseos decían: “Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?”. Y se produjo una división entre ellos. Entonces dijeron nuevamente al ciego: “Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?”. El hombre respondió: “Es un profeta”. Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: “¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?”. Sus padres respondieron: “Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta”. Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías. Por esta razón dijeron: “Tiene bastante edad, pregúntenle a él”. Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: “Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador”. “Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo”. Ellos le preguntaron: “¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?”. El les respondió: “Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?”. Ellos lo injuriaron y le dijeron: “¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de donde es este”. El hombre les respondió: “Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad. Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada”. Ellos le respondieron: “Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?”. Y lo echaron. Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: “¿Crees en el Hijo del hombre?”. El respondió: “¿Quién es, Señor, para que crea en él?”. Jesús le dijo: “Tú lo has visto: es el que te está hablando”. Entonces él exclamó: “Creo, Señor”, y se postró ante él. Después Jesús agregó: “He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven”. Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: “¿Acaso también nosotros somos ciegos?”. Jesús les respondió: “Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: ‘Vemos’, su pecado permanece”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El evangelio de este domingo nos narra un milagro especialmente asombroso para los que lo contemplamos. Tenemos la sensación de estar entrando en la intimidad de aquel hombre ciego que le parece increíble que sus ojos, tocados por Cristo, puedan ver.

“En aquel tiempo,  al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento”.

Así comienza el relato de la curación milagrosa de un pobre muchacho ciego de nacimiento que está sentado mendigando en la calle. Todavía no sabe que Dios ha venido en su busca, que acude a su encuentro, y que quiere devolverle lo que es tan valioso para él, la vista.

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CANCIONERO CATOLICO

PAPA FRANCISCO. ANGELUS DOMINI. 19 de marzo de 2017.

25 de Marzo: “Día del niño por nacer”

La modelo Catherine Caballero se une a la campaña #ConMisHijosNoTeMetas


caticaballero

En contra de la imposición de la ideología de género en el Perú

(InfoCatólica) La empresaria, actriz y modelo peruana Catherine Caballero dio un paso al frente e invitó a la población a participar el 4 de marzo en la marcha de la campaña #ConMisHijosNoTeMetas para rechazar el proyecto en el cual el gobierno del Perú pretende adoctrinar a los niños con la ideología de género en las escuelas.

«Soy madre y amo profundamente a mis hijos», asegura la joven empresaria en un video difundido por la campaña #ConMisHijosNoTeMetas, y recuerda que «tenía 18 años cuando fui mamá por primera vez y en ese entonces no fue fácil sacar todo adelante».

«Hoy tengo dos hijas y un hijo y jamás me opondría a una igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, así como tampoco me opondría a que se promuevan leyes que los protejan ante cualquier tipo de discriminación», explica la modelo quien agrega que no está de acuerdo en que «usando algo tan valioso e importante como la igualdad y el respeto nos quieran imponer una ideología».

Respecto a si lo que se intenta imponer por parte del gobierno es la ideología de género responde:

«Sí, ideología de género es precisamente lo que se expone en el currículum nacional de educación básica, insertando términos propios de esta ideología, como igualdad de género, identidad sexual y de género, relaciones de género e identidad de género, entre otros. Esta última expone que nuestros hijos pueden elegir libremente si son hombres o mujeres, independientemente del sexo con el cual nacen».

«Ellos nacieron con una identidad y tienen derecho a que esta se respete. Formar a los hijos es responsabilidad de los padres, no del Estado», explica.

Lamenta que el gobierno se niegue a retirar la terminología de ideología de género del Currículo Nacional de educación, por lo que alienta a unirse «para preservar nuestros derechos y los de nuestros hijos». «Este 4 de marzo, en una gran marcha nacional, diremos todos juntos ‘Con mis hijos no te metas’», concluye.

30 Consejos para la batalla espiritual en esta Cuaresma

Cuaresma 2017: 5 curiosidades que quizá no sabías sobre la Cuaresma

Evangelio del domingo 19 de marzo de 2017, 3º de Cuaresma


Juan 4, 5-15.19b-26.39a.40-42

Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: “Dame de beber”. Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: “¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”. Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva”. “Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?”. Jesús le respondió: “El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna”. “Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla”. “Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar”. Jesús le respondió: “Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. La mujer le dijo: “Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo”. Jesús le respondió: “Soy yo, el que habla contigo”.

Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

En el evangelio de este domingo Jesús se revela a través del símbolo del agua. Estamos ante una de las páginas más hermosas del cuarto evangelio. En el diálogo con la mujer samaritana Jesús desarrolla toda una catequesis, que llevará a la mujer a la fe en el Señor y al compromiso apostólico.

“En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio
Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo”.
Una de las características exclusivas de Cristo es que la entrega a su gran tarea no seca su corazón, no le fanatiza, no le hace olvidar las pequeñas cosas de la vida. En Él asistimos al desfile de  todos los sentimientos humanos más cotidianos. Le vemos buscando como Buen Pastor a la mujer samaritana, metiéndose en territorio hostil arriesgándose a ser expulsado. Jesús, desde el pesebre hasta la cruz comparte la vida de los hombres, conoce el hambre, la sed, el cansancio y la privación. Realmente es uno de nosotros. Leer más de esta entrada

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