La Prelatura de Moyobamba

Iglesia católica en la selva amazónica de la Región San Martín (Perú)

Archivos en la Categoría: Virgen María

LA INMACULADA CONCEPCIÓN


Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la bienaventurada Virgen María, que, realmente llena de gracia y bendita entre las mujeres, en previsión del nacimiento y de la muerte salvífica del Hijo de Dios, desde el mismo primer instante de su Concepción fue preservada de toda culpa original, por singular privilegio de Dios. En este mismo día fue definida, en 1854, por el papa Pío IX, como verdad dogmática recibida por antigua tradición.

A la Santísima Virgen María la honra la Iglesia en todo momento del año litúrgico, ya sea en las solemnidades, fiestas y memorias dedicadas a su persona, como en el recuerdo que a cada paso la asocia a su Hijo. Sin embargo el 8 de diciembre es especial porque celebramos en la Virgen la plenitud de toda santidad posible en una creatura de modo que, como el propio Papa Pío IX dice cuando define el dogma de la Inmaculada Concepción: «que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.» Precisamente por esto, por lo inadecuado de cualquier alabanza en forma de panegírico o de hagiografía que pudiéramos hacer, pareció preferible presentar con sencillez algunas partes del texto de la encíclica Ineffabilis Deus, de SS Pío IX, del 8 de diciembre de 1854, en la que declara ser dogma la fe en la Concepción Inmaculada de la Virgen, junto con una pequeña selección de la enorme iconografía dedicada a este misterio central de nuestra fe:  LEER MAS…

Evangelio del domingo 2º de Adviento, 10 de Diciembre de 2017


Marcos 1,1-8

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Evangelio de este segundo Domingo del tiempo de Adviento está centrado en la figura de San Juan Bautista, la voz provisional que clama en el desierto. El Bautista anuncia la cercanía del Salvador y llama fuertemente a la conversión como único camino para alcanzar la salvación.

San Juan Bautista, pasó su juventud preparándose para su ministerio de Pre­cursor del Mesías. En el evangelio de hoy hace su aparición pública en el desierto. Leer más de esta entrada

Que no nos roben la Navidad

LA CORONA DE ADVIENTO


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La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

La forma circular

El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes

Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas

Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.
Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

Los domingos de Adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.

Sugerencias

a) Es preferible elaborar en familia la corona de Adviento aprovechando este momento para motivar a los niños platicándoles acerca de esta costumbre y su significado.

b) La corona deberá ser colocada en un sitio especial dentro del hogar, de preferencia en un lugar fijo donde la puedan ver los niños de manera que ellos recuerden constantemente la venida de Jesús y la importancia de prepararse para ese momento.

c) Es conveniente fijar con anticipación el horario en el que se prenderán las velas. Toda esta planeación hará que las cosas salgan mejor y que los niños vean y comprendan que es algo importante. Así como con anticipación preparamos la visita de un invitado importante, estamos haciendo esto con el invitado más importante que podemos tener en nuestra familia.

d) Es conveniente también distribuir las funciones entre los miembros de la familia de modo que todos participen y se sientan involucrados en la ceremonia.

Por ejemplo:
un encargado de tener arreglado y limpio el lugar donde irá la corona antes de comenzar con esta tradición navideña.
un encargado de apagar las luces al inicio y encenderlas al final.
un encargado de dirigir el canto o de poner la grabadora con algún villancico.
un encargado de dirigir las oraciones para ponerse en presencia de Dios.
un encargado de leer las lecturas.
un encargado de encender las velas.

TIEMPO DE ADVIENTO


por FRANCISCO LUNAR TRIGO, pbro.
párroco de la parroquia de San José, de Sisa

El tiempo de adviento son las semanas que preceden y preparan la celebración de la Navidad. “Adviento” significa “venida”. Y de eso se trata: de disponernos a la venida del Señor a nuestras vidas.

Durante este tiempo, preparamos la celebración de la venida del Hijo de Dios, en medio de nosotros. No como si no lo conociéramos, como si fingiéramos que aún no ha nacido: sabemos que nació hace dos mil años, que ha vivido nuestra misma vida, que ha amado hasta la muerte en cruz, que ha resucitado.

Pero preparar la fiesta de su nacimiento es ocasión para renovar, con toda intensidad, una actitud de fe y de espera en la salvación que él viene a traernos. Y es una ocasión para preparar nuestras vidas a fin de que pueda seguir viniendo a nosotros, entre dentro de nosotros, renueve nuestro corazón y nos convierta  en hombres nuevos, dedicados a hacer el bien, como él lo hizo, caminando hacia la santidad.

El adviento no es sólo preparar una venida ocurrida hace ya siglos. Es también preparar una venida constante, cotidiana, de todos los días. Porque ahora, hoy, a cada momento, Jesús viene. Viene a través de la Eucaristía, a través de los Sacramentos, a través de la comunidad cristiana. Viene también al corazón de cada creyente, en la oración, en la lectura de su Palabra, a través de los hermanos, en los acontecimientos de nuestras vida, en todo lo que hacemos y vivimos, y especialmente en los más pobres, ya que en ellos se refleja con especial intensidad su rostro. Y finalmente, celebramos otra venida de Jesús. Su venida definitiva al final de todo, cuando reúna a toda la humanidad en la vida plena de su Reino. Nosotros caminamos hacia esa venida definitiva, y nos preparamos para estar bien dispuestos para ese momento. Leer más de esta entrada

Evangelio del domingo 1º de Adviento, 3 de diciembre de 2017


Marcos 13,33-37

Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús en el Evangelio de este primer domingo de Adviento nos habla sobre los últimos acontecimientos y el desenlace final de la vida humana y nos hace una llamada a la vigilancia activa en la espera del Señor. El Evangelio centra nuestra atención en la última venida de Cristo. Jesús siempre se negó a dar la fecha de su segunda y última venida. La consecuencia es la insistencia en la vigilancia, pues el Señor puede venir inesperadamente y encontrarnos dormidos. Finalmente, subraya el carácter universal de esta llamada a la vigilancia. Leer más de esta entrada

LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA


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El 27 de noviembre de 1830 la Virgen Santísima se apareció a Santa Catalina Labouré, humilde religiosa vicentina, y se le apareció de esta manera: La Virgen venía vestida de blanco. Junto a Ella había un globo luciente sobre el cual estaba la cruz. Nuestra Señora abrió sus manos y de sus dedos fulgentes salieron rayos luminosos que descendieron hacia la tierra. María Santísima dijo entonces a Sor Catalina:

“Este globo que has visto es el mundo entero donde viven mis hijos. Estos rayos luminosos son las gracias y bendiciones que yo expando sobre todos aquellos que me invocan como Madre. Me siento tan contenta al poder ayudar a los hijos que me imploran protección. ¡Pero hay tantos que no me invocan jamás! Y muchos de estos rayos preciosos quedan perdidos, porque pocas veces me rezan”.

Entonces alrededor de la cabeza de la Virgen se formó un círculo o una aureola con estas palabras: “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”. Y una voz dijo a Catalina: “Hay que hacer una medalla semejante a esto que estas viendo. Todas las personas que la lleven, sentirán la protección de la Virgen”, y apareció una M, sobre la M una cruz, y debajo los corazones de Jesús y María. Es lo que hoy está en la Medalla Milagrosa.

El Arzobispo de París permitió fabricar la medalla tal cual había aparecido en la visión, y al poco tiempo empezaron los milagros. (lo que consigue favores de Dios no es la medalla, que es un metal muerto, sino nuestra fe y la demostración de cariño que le hacemos a la Virgen Santa, llevando su sagrada imagen).

EVANGELIO DEL DOMINGO 34º Ordinario, JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO, 26 de noviembre de 2017


Mateo 25,31-46

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’. Los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?’. Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’. Luego dirá a los de su izquierda: ‘Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron’. Estos, a su vez, le preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?’. Y él les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo’. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

El Reino pertenece a los pequeños, a los que lo acogen con un corazón humilde. Jesús fue enviado para anunciar la Buena Nueva a los pobres. Los declara bienaventurados porque de ellos es el Reino de los cielos; a los pequeños es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas que ha ocultado a los sabios y prudentes. Jesús, desde el pesebre hasta la cruz comparte la vida de los pobres; conoce el hambre, la sed y la privación, el desprecio. Aún más: se identifica con los pobres de todas clases y hace del amor activo hacia ellos la condición para entrar en su Reino.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones”.

El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, no está todavía acabado con gran poder y gloria con el advenimiento del Rey a la tierra. Este Reino aún es objeto de los ataques de los poderes del mal, a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la muerte y resurrección de Cristo.

Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen. Le pertenecen porque fueron creados por y para Él. Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 33º Ordinario, 19 de noviembre de 2017


Mateo 25,14-30

El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. ‘Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado’. ‘Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor’. Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: ‘Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado’. ‘Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor’. Llegó luego el que había recibido un solo talento. ‘Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!’. Pero el señor le respondió: ‘Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes’.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas, rasgo típico de su enseñanza, pero exige también una elección radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo; las palabras no bastan, hacen falta obras. Las parábola de hoy es como un examen para cada uno de nosotros: ¿Qué hago con los talentos recibidos? Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 32º Ordinario, 12 de noviembre de 2017


Mateo 25,1-13

Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: ‘Ya viene el esposo, salgan a su encuentro’. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: ‘¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?’. Pero estas les respondieron: ‘No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado’. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’, pero él respondió: ‘Les aseguro que no las conozco’. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Nos encontramos ante una de las más hermosas parábolas del evangelio, que nos hace entrar más profundamente en el Corazón de Jesús. Su exposición es de extraordinaria delicadeza y su conclusión impresiona por lo rápida y trágica. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 31º Ordinario, 05 de noviembre de 2017


Mateo 23,1-12

Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar ‘mi maestro’ por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar ‘maestro’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen ‘padre’, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco ‘doctores’, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

Jesús denuncia la hipocresía y la ambición de los escribas y fariseos, unos hombres que, bajo capa de religión, oprimían y explotaban al pueblo, mientras vivían ellos al margen de lo que enseñaban.

Las gentes, que en nú­mero extraordinario habían confluido al Templo con ocasión de las fiestas de la Pascua, habían sido testigos de la arrogancia y perversidad de los fariseos, de la humillación que Jesús les había causado y de la sabiduría invencible del Señor. Los ánimos estaban preparados para oír la tremenda requisitoria. Leer más de esta entrada

EVANGELIO DEL DOMINGO 30º Ordinario, 29 de octubre de 2017


Mateo 22,34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”. Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

COMENTARIO

por Mons. Rafael Escudero López-Brea
obispo prelado de Moyobamba

La escena del Evangelio de hoy se desarrolla en medio de una polémica entre Cristo y sus enemigos declarados;  así lo señala el comienzo del relato: “Los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”.

Jesús fue considerado por los judíos y sus jefes espirituales como Maestro. Con frecuencia argumentó en el marco de la interpretación rabínica de la Ley. Pero al mismo tiempo, Jesús no podía menos que chocar con los doctores de la Ley porque no se contentaba con proponer su interpretación entre los suyos, sino que enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. La misma Palabra de Dios, que resonó en el Sinaí para dar a Moisés la Ley escrita, es la que en Él se hace oír en su plenitud. Leer más de esta entrada

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