Niños, familias y fieles participaron en una emotiva jornada de oración, bendición y celebración, renovando su confianza en el Divino Niño Jesús como fuente de esperanza y amor para la comunidad.
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En un ambiente de profunda fraternidad y alegría cristiana, el Santuario Virgen de la Natividad de Tabalosos celebró la festividad en honor al Divino Niño Jesús, una jornada que congregó a niños, padres de familia, madres gestantes y numerosos fieles para vivir una experiencia de fe, encuentro y comunión.
La celebración fue precedida por un triduo de preparación, que permitió a la comunidad disponerse espiritualmente para esta importante festividad, fortaleciendo su devoción al Niño Jesús y renovando su compromiso de vivir el Evangelio con sencillez y confianza.
Un tiempo de preparación espiritual
Durante los días previos, la comunidad participó en el triduo dedicado al Divino Niño Jesús, con momentos de oración, reflexión y celebración que ayudaron a profundizar en el mensaje de amor, humildad y cercanía que representa la infancia de Jesús.
Esta preparación permitió que la festividad se viviera con mayor intensidad, promoviendo la participación activa de las familias y de los diferentes grupos parroquiales.
Una jornada dedicada a los niños y las familias
Las actividades comenzaron desde las primeras horas del día y, por la tarde, el santuario convocó de manera especial a los niños, padres de familia, mujeres embarazadas y al público en general para participar en una celebración de bendición.
En un ambiente de recogimiento y esperanza, los asistentes encomendaron sus vidas, sus hogares y sus proyectos al Divino Niño Jesús, pidiendo su protección y la gracia de crecer en la fe y el amor de Dios.
Compartir fraterno y celebración eucarística
Luego del momento de bendición, la comunidad disfrutó de un compartir fraterno con los niños, fortaleciendo los lazos de amistad y comunión entre las familias participantes.
La jornada culminó con la celebración de la Santa Eucaristía, centro de la vida cristiana, seguida por una solemne procesión con la sagrada imagen del Divino Niño Jesús, que recorrió el entorno del santuario entre cantos, oraciones y manifestaciones de profunda devoción.
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