- La blasfemia: Consiste en proferir contra Dios —interior o exteriormente— palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios. Es también blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte.
- Las palabras mal sonantes que emplean el nombre de Dios sin intención de blasfemar son una falta de respeto hacia el Señor. El segundo mandamiento prohíbe también el uso mágico del Nombre divino.
- Incumplimiento de promesas hechas a otro en nombre de Dios.
- El juramento en falso: Está prohibido jurar en falso, porque ello supone invocar en una causa a Dios, que es la verdad misma, como testigo de una mentira. Será lícito jurar sobre una verdad y por una causa grave y justa (por ejemplo, ante el tribunal).
- El perjurio: es hacer, bajo juramento, una promesa con intención de no cumplirla, o bien violar la promesa hecha bajo juramento. Es un pecado grave contra Dios, que siempre es fiel a sus promesas.
Seminario Mayor y Menor
El segundo y tercer mandamiento
- 28/09/2021
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- hace 4 años
“No tomar el nombre de Dios en vano” porque su Nombre es santo.
El segundo mandamiento prohíbe abusar del nombre de Dios, es decir, todo uso inconveniente del nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de todos los santos. No lo empleará en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo. Se opone directamente al segundo mandamiento:
