El segundo y tercer mandamiento
“No tomar el nombre de Dios en vano” porque su Nombre es santo. El segundo mandamiento prohíbe abusar del nombre de Dios, es decir, todo uso inconveniente del nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de todos los santos. No lo empleará en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo.
