En el marco del mes del Santo Rosario, de las misiones y de la devoción al Señor de los Milagros, fieles de la zona rural de la Parroquia Santiago Apóstol de Moyobamba participaron en su caminata mariana anual, recorriendo el trayecto desde la comunidad de Gozén hasta Jerillo en una jornada de oración, formación y entrega espiritual.
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Una jornada que comenzó con la formación y la Eucaristía
La actividad se inició con un tema formativo, seguido de la celebración de la Santa Misa, preparando espiritualmente a los participantes para emprender el camino. Asimismo, algunos fieles recibieron el Sacramento de la Penitencia, viviendo un momento de reconciliación con Dios antes de iniciar la caminata.
A pesar de las condiciones del tiempo, los participantes decidieron continuar con esta expresión de fe, ofreciendo el esfuerzo del recorrido como acto de sacrificio por sus propios pecados y por los del mundo entero.
El Santo Rosario acompañó el camino hacia Jerillo
El trayecto entre Gozén y Jerillo requiere aproximadamente entre cuatro y cinco horas de caminata. Durante el recorrido, los fieles rezaron el Santo Rosario, poniendo sus intenciones y las necesidades de sus familias bajo la protección de la Santísima Virgen María.
La jornada incluyó también un momento para compartir el almuerzo, fortaleciendo la fraternidad entre quienes participaron en esta experiencia de fe.
Cansados físicamente, fortalecidos en el espíritu
Tras completar el recorrido, los fieles llegaron a Jerillo con el cansancio propio del esfuerzo realizado, pero con la alegría de haber compartido una jornada de oración y entrega a Dios.
Como momento final, los participantes se consagraron a la Madre del Cielo, confiándole sus vidas y renovando su devoción mariana.
Caminar con María para fortalecer la fe
habituales de celebración, integrando la oración, el sacrificio y la convivencia fraterna.
En este mes dedicado al Rosario y a las misiones, la experiencia de los fieles de la zona rural de Moyobamba recuerda la importancia de perseverar en la oración y de caminar unidos en el seguimiento de Cristo, de la mano de María.
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